Juan Antonio Alcalá (COPE): «En 2015 recibí un correo de un equipo de Primera diciéndome ‘aquí no hay maricones'»



Juan Antonio Alcalá

Pablo Machuca escribe en huffingtonpost.es: “I guess now it’s time for me to give up, I feel it’s time”, cantaba Gary Barlow, voz del grupo Take That, mientras una voz nos anunciaba que así había transcurrido “una noche en la radio”.

La voz era la de Juan Antonio Alcalá, que durante muchas noches, sobre todo los fines de semana, a aquellos que trasnochaban pegados a la radio les relataba la actualidad deportiva hasta que sonaban los primeros acordes de Back for Good.

Eran sus tiempos en la Cadena SER, cuando este periodista madrileño de ahora 52 años sustituía a José Ramón de la Morena al frente de El Larguero, ya fuera viernes y sábado o en los días en los que el entonces líder de las noches de la radio española estaba de vacaciones.

Los tiempos han cambiado. Ahora Alcalá y muchos de los que formaban aquel equipo de Deportes de la SER están en la Cadena COPE. De la Morena está de retirada y aquella voz que acunaba a los noctámbulos cuenta la actualidad deportiva en Herrera en COPE.

También, por suerte, han cambiado los tiempos para él a nivel personal. En 2015, en una entrevista con El Mundo, hizo pública su homosexualidad. Salió del armario, como se dice popularmente, una expresión que a Alcalá ni le gusta ni le deja de gustar, como él mismo explica en declaraciones a El HuffPost.

“Es bastante gráfica”, reconoce el periodista, quien, en la semana del Orgullo, admite no ser “muy fan boy” de estas celebraciones, ni ser de los que “van con la bandera colgada todo el día”. “Me parece bien la celebración”, agrega para aseverar que cree que se trata de una “labor de todo el año” que denuncie las “amenazas” que todavía sufre el colectivo.

Hace ya seis años desde aquella entrevista en El Mundo, en la que Alcalá decidió dejar “de vivir una vida de mentira” y optó por vivir siendo quien es en un entorno “hostil”, como él mismo reconoce: el de una redacción de Deportes.

“Fue dificilísimo, traumático y tremendamente hostil”, explica el periodista, que llegó a “pensar si valía la pena” dar el paso. Lo hizo en 2015, pero se planteó hacerlo mucho antes, cuando la sociedad no había evolucionado tanto.

“Mil tardes me planteé entrar en el despacho de De La Morena y decírselo”. Pero no lo hizo. Lo que veía alrededor tampoco ayudaba. Alcalá recuerda lo que sucedía en los años 80 y 90 cuando la celebración del Orgullo pasaba por delante del balcón de la Cadena SER, en la Gran Vía.

“Sin querer culpabilizar a nadie”, rememora escuchar los comentarios “trogloditas” de sus compañeros, gritando “maricones” a quienes participaban en la marcha. Eran “bromitas y comportamientos que ahora no caben en la sociedad” y que “te provocaba que te encerrases”. “Yo ese día hacía los programas en un estado anímico bajo”, afirma.

“Era una época y una sociedad de otro tiempo”, donde creció profesionalmente “escuchando en los campos aquello de ‘Míchel, maricón’ y ‘Guti, maricón’”.

Ahora, reconoce, “estamos mejor que hace unos años” pero hay sectores que todavía “viven en la Edad Media”. “El fútbol no ha evolucionado como la sociedad”, denuncia el periodista, que cree que sí existe “una sociedad más afectivo-sexual” que hace un tiempo.

Alcalá cuenta lo que le sucedió hace pocos años, cuando quiso hacer un reportaje sobre la homosexualidad en el fútbol. “Recibí un mail de un equipo importante de Primera División diciendo, ‘Alcalá, en este club no hay maricones’”, rememora.

“Esa respuesta me deja tocado”, explica el locutor. “Porque la respuesta puede ser cualquiera, pero esa está fuera de lugar en 2015″, afirma.

El periodista considera que el fútbol, como los toros, son “reductos de gente que vive muy a gusto en la Edad Media” y que prefiere “aquello del don’t ask, don’t tell del Ejército de Estados Unidos”. No preguntes, no digas.

Él ha superado estos incómodos momentos, pero asegura que “ha habido gente incapaz de superarlo” y que todavía hoy, entrados en años, no se han atrevido a dar el paso que él dio.

Preguntado por si se planteó abandonar su profesión, asegura que “no exactamente” porque tiene “una vocación a prueba de bombas” y decidió quitarse “esa losa”. “Yo me dije, no puedes vivir pretendiendo ser quien no eres”.

En el año 2019, el diario El Mundo le incluyó en la lista de los 50 gays más influyentes de España. “Nunca le he dado importancia a la lista”, responde sobre este asunto. “Sé que hay gente que se mata por entrar y lo respeto, pero yo tengo el ego muy controlado, no me domina a mí, le domino yo a él”.

Valora, eso sí, que pueda servir “para que alguien sepa que se puede superar” y reconoce la “responsabilidad pública” que tiene al contar con un micrófono.

De hecho, explica que cuando salió del armario le escribió “mucha gente” y habló con “muchos chavales estudiantes de periodismo que seguían notando un mundo hostil” en las redacciones. “En ese sentido, lo vivo con orgullo. Sólo con que tu ejemplo ayude…”, indica.

Pese a todo, Alcalá cree que todavía “queda bastante que mejorar”. Y se fija en lo más actual. “Es tremendo ver estos días cómo en la UE hay un país como Hungría que es noticia por iniciativas legislativas que parecen, no ya de la Edad Media, sino de la época de los neandertales”.

Algo que le hace reflexionar que “no todo es Madrid y no todo es Chueca”, sino que hay ambientes como el de algunos “pueblos” donde las cosas siguen en otro tiempo. “Ya no te digo si hablamos a nivel global de países como Arabia Saudí, donde la homosexualidad está penado con pena de muerte”, agrega.

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