José María del Río (ex RNE): «Lo ético es hablar de tú a tú»



José Maria Del Río

José María del Río ha sido durante 30 años miembro del cuadro de actores de Radio Nacional de España. Antonio Paniagua le ha entrevistado para Siur. Nada más escucharle, su voz suena familiar. Ha doblado a Carl Sagan y David Attenborough en ‘Cosmos’ y ‘Planeta Tierra’, y ha locutado series como ‘A vista de pájaro’, además de innumerables documentales de La 2. A sus 76 años, Del Río se resiste a abandonar los micrófonos y sigue acompañando a Pocoyó, haciendo publicidad y grabando espacios de ‘Cuarto milenio’, el programa de Iker Jiménez. Ama la sobriedad en la dicción y trata de hacer su trabajo con la mayor naturalidad posible.

– Ahora en la radio prima la naturalidad, pero hubo un tiempo que se llevaba mucho la grandilocuencia.
– Los locutores de radio hablaban como si estuvieran en un podio o una cátedra y cuando empecé me di cuenta de que quería hablar de tú a tú. Me parece más ético.

– ¿Cómo definiría su voz?
– Es una voz normal que tiene un tono cálido. No me gusta oírme a mí mismo. Cuando repaso distintos trabajos hechos a lo largo del tiempo, noto un énfasis exagerado. Me gusta cuando escucho algo de lo que he grabado que está dicho de modo sencillo, sin más.

– ¿’Cosmos’ ha sido su mejor trabajo?
– Probablemente. Algunos científicos me han reconocido que descubrieron su vocación gracias a la serie. Carl Sagan sabía transmitir muy bien su pasión, era ese profesor que todos hemos tenido al que le gusta tanto lo que está haciendo que logra que nada te pueda distraer.

– El trabajo de locutor y doblador es anónimo. ¿Resulta ingrato?
– No. Esto me ha parecido siempre un oficio, como puede serlo el de un buen carpintero. No obstante, igual que hay personas aficionadas a la pintura, las hay amantes de las voces, capaces de apreciar los matices. Pese a que muy pocas veces me reconocen, el otro día, cuando bajaba por un sendero, con solo decir ‘hola’, a un chaval le resultó familiar mi voz. Pero, en general, eso no ocurre, a no ser que sea una conversación lenta.

– ¿Por qué cree que le han llamado tanto para hacer de narrador de documentales de naturaleza?
– En un momento me ubicaron, a raíz de hacer ‘Cosmos’, dentro de la comunicación científica. Tiene que parecer que sabes muy bien de qué hablas, dar la impresión de que no tienes pánico, que dominas la jerga especializada. Con todo, a mí me hubiera gustado ser clasificado en el género literario. En Radio Nacional de España he narrado muy buena literatura.

– Sería ideal que le llamasen para dar voz a los audiolibros.
– Hice alguna prueba, pero no cuajó. Aunque, antes de que surgiera el audiolibro, trabajé en una cosa que se llamaba el Libro Hablado de la ONCE. Cuando tenía veintipocos años, me dediqué mucho a eso; hasta me dijeron que llegué a ser el que más obras había grabado, dos mil y pico. Si ahora me lo ofrecieran estaría encantado de hacerlo. Me gusta mucho pelear con el texto. Me encantaría dar voz a Sánchez Ferlosio o Juan Benet.

José María del Río ha sido siempre un oyente de radio empedernido, lo cual le ayudó a encontrar su vocación. Hizo Magisterio y luego entró en una escuela para aprender el oficio radiofónico. De ahí ingresó en el cuadro de actores de Radio Nacional de España. A sus 76 años, Del Río sigue trabajando. Su otra gran pasión es la música. Probó a arrancar algunas notas al piano, pero desistió pronto.

– ¿Los jóvenes actores españoles vocalizan mal?
– Sí, es cierto, no quiero ser insolidario. Se ha abandonado la declamación, que es una palabra que hoy suena un poco rancia. Hay gente que lo hace muy bien. El otro día vi a Luis Tosar y estaba genial. Le daba a la interpretación un aire nada enfático, hablaba de una manera muy natural, ¡pero se le entendía! ¡Qué monstruo!

– Entonces, ¿no se ha subido nunca a un escenario?
– Lo intenté. Ocasionalmente me he subido tres o cuatro veces a un escenario, pero no cuajó. Igual que me he puesto alguna vez delante de una cámara. Se me dio mejor lo otro, el locutar.

– ¿Ha hecho muchas radionovelas?
– Sí, hice novelas de Proust, como ‘A la sombra de las muchachas en flor’, ‘Las inquietudes de Shanti Andía’, de Baroja; o más conocidas como ‘Lo que el viento se llevó’, además de mucho teatro. También hice programas en directo, magazines cuando empezaron en la radio los bloques, el de la mañana, el de la tarde…

– Luego ha doblado a Kevin Spacey, Richard Dreyfus, Dustin Hoffmann o Jeremy Irons.
– Sí, aunque no he llegado a tener un actor al que doblara habitualmente. No he sido asiduo del doblaje.

– ¿Trabajar en los estudios de locución le ha privado de participar en la intensa vida social que se atribuye a los actores?
– Sí, lo cual va muy conmigo. Cuando termino mi trabajo, me voy a mi casa. Soy una persona muy metida para dentro. Aunque cuando me pongo a hablar soy bastante peligroso, no echo en falta la vida social. Como en mi casa, en ningún sitio.

– ¿Cuál es su otra gran pasión?
– La música; me he pasado muchísimo tiempo buscando discos. Ahora existe la maravilla de las plataformas musicales; eso de tener una discoteca con millones de discos y poder enchufarla a tu equipo de sonido es un regalo. Vivo relativamente cerca del Auditorio Nacional, pero he ido muy pocas veces, lo cual me avergüenza.

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