Jordi Mir, lingüista de Joaquim María Puyal: “Rompió con la tradición del castellano de gritar todo el partido”



Jordi Mir

Gerard Fageda le ha entrevistado para ara.cat:
Jordi Mir (Tremp, 1935) no está licenciado en filología ni tiene un currículum clásico, pero es miembro del Institut d’Estudio Catalans (IEC), es un auténtico conocedor de la obra de Pompeu Fabra y recibió la Creu de Sant Jordi en 2000 por su labor en la divulgación del catalán, sobre todo junto a Joaquim Maria Puyal. El Ara lo entrevistó en la 53 Universitat Catalana d’Estiu.

  • ¿Como comenzó a trabajar por el catalán?
  • Desde joven tenía inquietud por la lengua, pienso que es el elemento que nos identifica como pueblo, está sitiada y, cuando yo era joven, en pleno franquismo, tenía problemas evidentes de divulgación pública. Empecé a dar clases de catalán en la clandestinidad hacia los años 50, en centros de clubes y asociaciones deportivas, sobre todo de excursionistas. Todo era como voluntario, sin ver ni un duro. Ya más adelante sí estábamos más organizados y impartíamos clases de manera más oficial.
  • ¿Cuando dio el salto a los medios de comunicación?
  • Las clases de catalán no dejaban de ser una divulgación mínima y quería ir más lejos: las teles y las radios tenían audiencias muy altas. En los años 70 empecé a hablar de excursionismo y folclore en el programa «Paraula i pensament» de Manuel Cubeles i Soler. No hacía mítines, claro, pero el solo hecho de hacerlo estrictamente en catalán e incluir según qué conceptos sobre límites «nacionales» y lingüísticos ya era reivindicativo.
  • Y en 1976 ficha por Puyal …
  • Quería narrar los partidos del Barça en catalán y se puso en contacto conmigo. No dudé ni un momento, el temple de Puyal es extraordinario y es muy perfeccionista. Ya había retransmitido partidos de fútbol en castellano y había adquirido mucha fluidez. Además, tiene un catalán muy sólido de la Barcelona vieja y domina muy bien la lengua.
  • ¿Cuál fue su método de trabajo?
  • Durante dos o tres meses antes de la primera jornada estuvimos preparándonos expresiones y palabras que sabíamos seguro que saldrían a lo largo de un partido. Después fuimos trabajando sobre la marcha, porque las narraciones de fútbol no son como un guión, que sabes que se dirá, sino que son una hora y media de improvisación. Las analizábamos tranquilamente y íbamos limando el vocabulario. Fue mano de santo, su capacidad de asimilación era total e inmediata.
  • ¿Se inventaron vocabulario futbolístico catalán?
  • No, implementamos lo que ya estaba creado los años 20 y 30. El fútbol ya era muy popular y había una jerga muy normalizada, pero se tenía que trabajar el tono. Se venía de una tradición en castellano de gritar todo el partido, como la de Fernández Abajo, y no lo digo despectivamente. Él quiso romper con ello, hablaba con un lenguaje fresco y actual, pero sin agobiar la gente, que fuera familiar, cálido y estableciera cierta complicidad con los oyentes. Sin embargo, él había aprendido y mamado de grandes periodistas que narraban en castellano, como Miguel Ángel Valdivieso.
  • ¿Pero no introdujeron ninguna palabra nueva?
  • Nos apropiamos de algunas palabras como esférico y balón, porque inevitablemente sabíamos que se debería hacer referencia a la pelota muchas veces, y incluimos algunas expresiones más coloquiales, como cacao y latigazo, para evitar repetir disparo fuerte. También utilizábamos anglicismos clásicos que la gente rápidamente había asimilado y adaptado al catalán, como penal [de penalty], Orsay [de offside], córner [de corner] y kickoff [de kickoff], que ahora se han ido perdiendo. Por otra parte, hicimos prescindir de barbarismos que se habían popularizado mucho como rechace, césped, banquillo o el palco.
  • ¿Puyal fue determinante en la normalización del catalán en el fútbol?
  • Gracias a él, que fue el primero, y a toda la gente que le siguió, actualmente la mayoría de radios catalanas y comarcales narran los partidos en catalán y no se ve como algo extraño o reivindicativo. Enseguida se registraron audiencias muy altas y las retransmisiones se volvieron imprescindibles. Fue creciendo y después fichó periodistas muy buenos, como Eduard Boet, Antoni Bassas y Josep Lluís Merlos. Lo que se ha conseguido en el mundo de los deportes, y en el de la radio en general, es impensable en otros campos, donde se ha fracasado estrepitosamente, como en el cine y los cómics.
  • ¿Hasta cuando trabajó con Puyal?
  • En cuanto a las retransmisiones, a pesar del paso de los años, aún cuando iba al campo a ver el Barça me sentaba en la cabina con él, y me preguntaba cómo lo había hecho. También, hasta que me jubilé, trabajé con él en los diferentes programas que hizo, como el Vostè pregunta i el Vostè jutja. Llevábamos gente célebre de todo el mundo y lo hacíamos todo en catalán, era una marca de la casa. Con ello, en programas como el FAQS encuentro que hemos dado un paso atrás, pero soy optimista con el futuro del catalán, hace veinte o treinta años los vaticinios también eran muy malos y, mira, me iré y aún resistimos.

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