Jordi Basté (RAC 1) se confiesa: «Tengo un problema mental. Tengo Trastorno Obsesivo Compulsivo»



Jordi Basté

Elnacional.cat publica que el coronavirus ha cambiado la vida de muchas personas, entre ellas la del periodista catalán Jordi Basté, quien dio positivo el pasado 17 de marzo. Así lo cuenta en el libro que recientemente ha sacado al mercado, Sol com un mussol. Una obra de la que recientemente ha hablado en el programa Versió Rac 1, de su amigo y compañero Toni Clapés, donde por primera vez ha confesado públicamente el problema mental que padece. ¿Qué ha dicho?

«Tengo un problema mental, soy hipocondríaco con tendencia fóbica y con TOC, Trastorno Obsesivo Compulsivo», ha asegurado el director y presentador del programa matinal del radio El món a RAC 1. «Cuando tengo dolor me encuentro muy mal», ha añadido. Basté, además, hablando del trastorno que padece ha desvelado que cada mañana, cuando llega al estudio, «entro por la izquierda, nunca por la derecha, porque tengo miedo. Pero esta no es la única manía que tengo. Tengo muchísimas más, como 50 o 60». En relación a la tendencia fóbica, el de Barcelona ha afirmado que «cuando algo me hace daño, tengo pánico a hacerme analíticas porque no quiero que los médicos me digan que me pasa algo malo».

Una pánico al que tuvo que enfrentarse el pasado 17 de marzo cuando dio positivo en coronavirus. «Después de ponerme el termómetro y estar a 38,1, me fui a un laboratorio de Barcelona, me hice una prueba PCR y me dijeron que era positivo». Una noticia que en un primer momento, ha asegurado, le dio muchísimo miedo porque, por aquel entonces, no se tenía tanta información como ahora acerca del virus. «Llamé a varias personas, entre otros al doctor Bonaventura Clotet y me dijo que lo primero que tenía que hacer era calmarme». Una enfermedad por la que Jordi Basté estuvo apartado de la radio durante un largo tiempo, haciendo un total de 38 programas encerrado desde su casa. «Iba con el termómetro a todos los sitios y todo el rato me lo ponía para saber la temperatura corporal que tenía», ha reconocido. Es más, tal era su obsesión que incluso «buscaba en Google si la temperatura que tenía estaba bien o mal». Un fatídico episodio en la vida del catalán que ahora cuenta en su último libro. «Tengo el termómetro en la mesita de noche y de vez en cuando me lo pongo». Y es que el coronavirus no es ninguna broma.

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