Joaquín Guzmán (CMM Radio): «Los castellano-manchegos son unos rockeros, pero de los duros»

Joaquín Guzmán

La tradicional fórmula de «peticiones del oyente», que tantos éxitos ha dado a la radio a lo largo de su historia, ha llegado a CMM Radio de la mano de un histórico, Joaquín Guzmán, que desde hace poco más de dos meses conduce de 10 a 12 de la mañana de lunes a viernes el programa «La Rotonda». Le ha entrevistado Antonio González para ABC.

– Antes de llegar a la radio autonómica protagonizó un caso de éxito radiofónico, La Gramola ¿cómo fue?
– Trabajaba en Radio Minuto y cuando se fusionó con lo que era Radio 80 Serie Oro reestructuraron la programación. Entonces un director que se llamaba Javier Pons decidió pegar una patada a la radio y Gomaespuma, que había triunfado por la noche, lo puso por la mañana, y a mí me dijo que un programa de peticiones del oyente podía funcionar. Y parece que no se equivocó, porque inventé La Gramola, que se convirtió en una especie de club en el que la gente sentía que pertenecía a algo. Estuve diez años haciendo el programa hasta que llegaron las consultoras y dijeron a todas las emisoras que lo mejor era poner éxitos muy testados y comprobados pero quitar palabra. Eso pasó en 2005 y hasta ahora la radio ha cambiado muy poco.

– Con ese programa ¿se siente inventor de algo en la radio?
– Creo que más que inventor, actualizador. He modernizado el formato de peticiones del oyente, el de toda la vida. Por ejemplo, ahora utilizo mucho las redes sociales, ya que antes se utilizaban las cartas…

– Vamos, eso de renovarse o morir…
– Claro. En el caso de las cartas ¿a quién le pides ahora que te escriba una carta? Cuando yo empecé en el año 1995 no había nada más que cartas. No existían ni el fax ni el correo electrónico, nada. Entonces, o llamabas por teléfono al programa o mandabas una carta. Recuerdo que en el año 97 una de las grandes incorporaciones fue que me podían pedir canciones por fax. Pero sí que recuerdo con nostalgia las cartas, que tenía un gran simbolismo, y ahora eso se ha perdido.

– ¿Y ese sonido de clinck de La Gramola, como se le ocurrió?
– Tengo que decir que el director quería que se llamase jukebox, porque la gramola es una mala traducción de lo que es el doblaje de las películas americanas. Y respecto al sonido, a mí siempre me ha gustado hacer una radio muy visual, y empecé haciendo varios efectos de la caída de una moneda en una cabina. Recuerdo que estaba muy de moda aquello de echar en una máquina de tabaco que te decía: «su tabaco, gracias». Y dije, voy a poner la misma voz. Así que busque esa voz, que en paz descanse era Rosa Belda, y me grabó eso de «Bienvenido a La Gramola, esta es tu elección».

– Entonces ¿lo del nuevo programa en CMM Radio es una especie de segunda oportunidad?
– Es una segunda juventud radiofónica. Porque además vienes con muchísimas ganas tras estar muchos años haciendo otras cosas y de repente te dan la oportunidad de volver a hacer radio en un horario en el que no estoy acostumbrado, porque siempre la he hecho de noche, con lo cual he aprendido a meterle mucho ritmo al programa. La radio durante el día, hasta que llega la noche, la tienes de fondo; se oye, pero no se escucha. Y por la noche la escuchas, prestas atención y quieres más al locutor, que es como de tu familia. Por la mañana había que hacer algo muy picado, con mucho ritmo y música muy arriba, pero sobre todo dotarle de contenido de palabra.

– Y cuando un oyente llega a La Rotonda ¿cuántas salidas tiene?
– Ufff… Tantas como pueblos de Castilla-La Mancha. Tengo grandes rotondas y salidas, que son las cinco provincias, pero luego hay muchos pueblos, es infinito. Sabía muchas cosas de la región, pero estoy descubriendo otras, por ejemplo la gastronomía, que es riquísima. Hay mañanas que digo: La Rotonda, el único programa de radio que engorda.

– ¿Cree que el oyente debe mandar en la radio o hay que guiarlo?
– Hay que guiarlo. Se le debe dar cabida y que se sienta parte de una radio, pero tiene que seguir habiendo un prescriptor. Hay que tener en cuenta que el oyente que se dirige a la radio es la minoría que escucha. Por tanto, hay que hacer la radio para todo el mundo que te está escuchando, no para el que te está hablando. Solo una parte del pueblo se dirige a ti, el resto te está escuchando y atento a ver qué haces.

– ¿Cómo han variado los gustos musicales de este país a lo largo de los últimos años?
– Muchísimo. Siempre hay movimientos que intentan cargarse lo anterior. Cuando estás delante de un micrófono y pones peticiones del oyente de todo tipo, a la gente le siguen gustando las mismas cosas y lo que sí es verdad es que ahora les falta dónde descubrir nuevas cosas, porque la prescripción ahora pasa por las redes sociales y los anuncios de televisión. Ya no hay sitios que sean escaparates mediáticos para que la gente pueda escuchar más allá de lo que quieren los grandes círculos de poder cultural, que pasan por las discográficas o management …

– Por cierto ¿Se sintió algunas veces presionando por esos círculos de poder en la música?
– Ahora en absoluto, pero en su día …

– ¿Cómo aprendía a subsistir bajo esa presión?
– Era posible si no te sometías. Es decir, si no aceptabas el pedazo de cesta de Navidad, el viaje a no sé dónde o cosas así, que yo veía que existían. Ahora ha sido una liberación porque la presión de ahora es mínima. A mí no me llama nadie para decirme ponme esto o lo otro.

– Además, también ha cambiado la forma de escuchar la radio. Ya no hace falta estar en directo.
– Es cierto, pero a mí el directo me gusta mucho. Es algo que me da la vida. Es como estar haciendo el número de circo sin red. No hay programa que me salga igual que otro. Trabajé muchos años con Iñaki Gabilondo y él decía algo para mí fundamental: «no hay nada más importante que el programa que tengo que hacer hoy». Yo me lo tomo así. Eso te lo da mucho el directo, la pulsión con el oyente que te escribe, y así te esfuerzas por hacerlo mejor.

– En su programa la música es la base, pero hay otro ingrediente también muy importante como es el de la información sobre una canción o un artista ¿qué valor da a esa faceta? ¿Qué porcentaje tiene?
– Si tuviera que dar un porcentaje diría que un 30 por ciento. Yo hago la radio escuchándola y me pregunto: ¿si yo fuera oyente me gustaría saber algo de esto ahora mismo o voy a incidir en los comentarios que se llevan haciendo toda la vida? Ahora se tiene acceso a una información que antes no se tenía, por eso no entiendo que la gente no hable en la radio si a través de cualquier buscador se tiene acceso a una cantidad de información brutal que antes no disponías. Hoy, por ejemplo, (día de la entrevista) que es el cumpleaños de Karina me he metido en la Wikipedia para ver su historia y mientras dura la canción cojo un parrafito sobre su vida, porque desde mi curiosidad como oyente me pregunto ¿de dónde vendrá lo de Karina?.

– A pesar de llevar poco más de dos meses en CMM Radio ¿nos puede hacer una radiografía de la música que le gusta a los castellanomanchegos, o por donde intuye que va?
– Esta Comunidad es tremendamente rockera, pero rockera dura. Deep Purple a algunos les parece flojo. Son de Extremoduro para arriba. Y luego hay una parte que tiene que ver con las zonas más rurales a los que le gusta más lo español, lo nuestro, lo flamenquito… Pero ya empieza a haber tractoristas que me empiezan a pedir otras cosas. Por ejemplo, hay un pastor de Malagón que cuando me llama todos los días se oyen las cabras de fondo y me pide unas cosas que me hacen pensar que ha tenido una juventud diferente a la de estar con las cabras, porque tiene una cultura musical importante. Es una región muy rockera, por eso se entiende que el festival más rockero que hay en España sea el Viñarock de Villarobledo. Pero como en toda España hay una gran diferencia entre el mundo rural y el urbano. Lo que me sorprende también es que hay mucha gente en tránsito. A esta Comunidad la atraviesan casi todas las carreteras nacionales, excepto si vas a Galicia o San Sebastián, y esto hace que haya lo que yo llamó los oyentes en tránsito. La radio antes se escuchaba en muchos sitios, pero ahora hay mucha audiencia en el coche. Se está reduciendo a un espacio del volante.

– Al conductor de La Rotonda ¿qué tipo de música le gusta?
– Yo tengo el gusto musical prostituido por los oyentes. Me he pasado tantos años de mi vida escuchando música con el oído de ¿esto va a ser un éxito? ¿le va a gustar a la gente?. Hay canciones que odio y que pongo todas las semanas. Por ejemplo, «Voayage, Voayage», de Desireless, no la soporto, pero sé que es un éxito y tengo que ponerla. Como a mucha gente, me gusta lo que ancló mi adolescencia y juventud. Y la mía pasó por una adolescencia muy rockera y rebelde. Me crié con Leño, con Jethro Tull, Deep Purple, Alarma…. Luego me hice un poquito más pijo y me empezó a gustar el funky, el soul, la música disco de principio de los 80. Y tengo un alma muy pop español de los 80 con La Movida. Ya con los años, me voy amoldando a otras cosas que tienen más que ver con mi edad, así que me gusta el swing o las grandes orquestas.

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