Gloria Crespo, ex RNE, tendrá una calle en Plasencia



Gloria Crespo Pereira

Ana B. Hernandez escribe en Hoy: Fueron escolares del colegio Miralvalle los que dieron la voz de alarma, cuando en un estudio del callejero de su barrio detectaron que apenas dos vías tenían nombre de mujer. Una realidad extensible al resto de barrios que ahora empieza modificarse. Tanto que en apenas cuatro meses más de una veintena de calles de la ciudad tendrán nombre de mujer, después de que el Ayuntamiento, gracias a la voz de alarma que dieron los alumnos, haya decidido comenzar a aumentar la presencia femenina en el callejero placentino.

El objetivo, dijo el alcalde el pasado noviembre cuando dio a conocer la iniciativa, «es dar visibilidad a muchas mujeres silenciadas en la historia local; es nuestro humilde gesto para que siempre estén ligadas a la ciudad que han mejorado con su esfuerzo constante», argumentó entonces Fernando Pizarro.

Y el cambio se puso en marcha de la mano de ocho mujeres: Isabel Díaz Benito, impulsora de la residencia del Hogar de Nazaret que gestiona Cáritas, a la que se dedica la calle Beatriz de Trejo, al inicio de la avenida de la Vera; Efigenia Clavero Montero, una de las fundadoras de la asociación de vecinos del Pilar, permanecerá ligada a la calle San Antón; la plaza Juan de Loaisa se dedica a Cecilia García del Pinar, fundadora de la asociación de amas de casa; la pequeña vía que une las calles Sancho Polo y la del Buen Suceso lleva el nombre de Sor María Antonia García; la presidenta de la asociación de viudas, Piedad Daza, también tiene ya una calle, la de María de Rozas en el barrio de San Juan; y, de la misma manera, la calle Lusitania está dedicada a quien fuera presidenta de la asociación de amas de casa, Mercedes Cáceres.

También, entre las ocho mujeres elegidas el pasado noviembre, se encuentra, aunque no extremeña, «pero sí un ejemplo para las mujeres y que visitó en numerosas ocasiones Plasencia por su amistad con la ex directora de la UNED», Margarita Salas, que seguirá ligada a la ciudad porque el nuevo parque de La Esperanza llevará su nombre. Y Agustina González Nieto, la placentina más longeva, camino de los 105 años, permanecerá unida a su ciudad con la calle San Ildefonso.

Pero a estas ocho mujeres se suman ahora otras 16, «que al igual que las anteriores, por derecho propio, deben tener un rincón en el viario público de esta ciudad», ha anunciado esta semana Fernando Pizarro en el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer. «Porque han aportado, como las anteriores, su esfuerzo para hacer de esta ciudad un lugar mejor, porque han trabajado por el bien de todos». De ahí que «con la dedicación de una calle, uno de los honores que pueda dar Plasencia, las queramos visibilizar, en muchos casos a petición de la ciudadanía».

Por eso, junto a las ocho citadas, las 16 mujeres que tendrán su calle en Plasencia a lo largo de este año, según se vayan pudiendo colocar las placas en las vías, son: Guadalupe Sánchez, quien fuera delegada local de AOEx «y cuyo legado sigue hoy vivo entre nosotros», a la que se dedica la calle Monfragüe; Maribel Carpintero, quien sustituyó en el cargo a Guadalupe, tendrá la calle Pedro de Valencia, que une la avenida de La Vera con Rosal de Ayala; y María Antonia Rivera, la primera concejala en el Ayuntamiento de Plasencia tras las elecciones de 1979. «Acompañó al exalcalde José Luis Mariño Roco en la candidatura, abriendo así una puerta muy difícil entonces para las mujeres», ha destacado Pizarro. A ella estará dedicada la plaza Sosa, «ubicada al lado del Ayuntamiento».

Las hermanas Alicia y Delia Terrón, así como su hermano Julio, tendrán dedicada la calle que en la ciudad lleva el nombre de su padre «por contribuir a hacer una Plasencia mejor desde la música»; como la tendrá igualmente Isabel Ramos Moreno, la primera policía local de Plasencia, «otro ejemplo para muchas mujeres y motivo por el que le dedicamos el parque de La Mazuela, el que está junto a la Jefatura de la Policía Local».

También las Hijas de la Caridad tendrán una calle dedicada en la ciudad, la de los Naranjos, junto a su centro de Cañada Real, y Puerto Encinas, «un referente para Plasencia en las artes plásticas y una mujer generosa que lega de forma permanente parte de su obra a las instituciones», tendrá la calle Santo Domingo de Guzmán.

La expresidenta de la Diputación de Cáceres, Charo Cordero, quien falleció recientemente, «también permanecerá vinculada a Plasencia porque el entorno de Trujillo llevará su nombre por su compromiso con esta ciudad, porque con ella fue posible firmar el acuerdo de fondos europeos que posibilitan la actuación en esa zona».

Asimismo, otras mujeres con nombre propio en el callejero placentino son la farmacéutica Ludivina Mateos, a la que se dedicará la calle de San Roque; la hermana Alina, con la calle Juana Jugán; y la periodista Raquel Sánchez Silva, a quien se dedicará la calle Julián Besteiro, «en la que inició su carrera profesional, hoy con proyección nacional».

Gloria Crespo, primera locutora de radio de Plasencia y premio ‘mujer extraordinaria 2021’, tendrá dedicada la calle de la radio; la primera bibliotecaria, Felisa Gallego, la calle de las Carmelitas; la primera archivera, además de cronista oficial de Plasencia, Esther Sánchez, la calle Fray Alonso Fernández; y la que ha sido la primera jefa de los servicios sociales del Ayuntamiento, Puerto Barroso, que dejó el cargo recientemente pero que continúa como trabajadora social, la calle Jesús de la Pasión.

El listado lo cierra la doctora Isabel Bueno Fatela, fallecida recientemente por covid. «Queremos que permanezca siempre unida a Plasencia porque ha dado su vida por los demás», ha dicho Fernando Pizarro. «Nosotros habíamos propuesto que la residencia de los pabellones llevara su nombre, pero sus compañeros quieren que sea el centro de salud Luis de Toro en el que trabajó y nosotros nos sumamos a su petición».

Todas estas mujeres «merecen tener un rincón en la ciudad y continuar siempre en ella, porque nosotros sabemos quiénes son, conocemos lo que han hecho y lo que muchas siguen haciendo, pero es preciso visibilizarlas para que las generaciones futuras no las olviden».

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