Fernando Martínez (Que Radio): “Constantino Romero me pedía que le limpiara los discos y le comprara un café”

Fernando Martínez

Fernando Martínez Teruel (Barcelona, 1961), más conocido por su apodo Fernandisco, irradia sencillez, esfuerzo, esperanza y emoción. El ‘Día de la radio’ es el próximo 13 de febrero y quién mejor para explicar qué es la radio que él.

Fernandisco es supervivencia. Tras décadas cabalgando discos y “charlando con un hierro”, nos cuenta como ve la radio de hoy, qué consejos da a los jóvenes estudiantes de Periodismo y sus anécdotas más divertidas.

P. ¿Qué es la radio para Fernandisco?
R. Es una forma de vida. Una emoción constante. Creo que soy radio. Para mí, la radio es todo. Lo ha sido toda la vida, desde que me regalaron un transistor -donde pensaba que había unos hombrecillos hablando dentro- hasta ahora. Sigo manteniendo una constante. Mi herramienta es la música, pero soy un hombre capaz de hacer muchas otras cosas. Doy conferencias, cursos de locución, colaboro en televisión… tengo un espíritu muy americano. Me gustan los dos medios por igual, la radio y la tele, pero si me tengo que decantar por uno: la radio. Desde muy pequeño he participado en tareas radiofónicas, como limpiarle los discos y llevarle cafés a Constantino Romero, mi maestro. Soy un comunicador y mi herramienta es la música, pero si tengo que usar otra herramienta, la cojo también.

P. ¿Cómo has visto la evolución de la radio desde que empezaste?
R. La evolución ha sido negativa. La radio se ha convertido en una “Music Box”. Considero que la música debe estar conducida. En QUÉ! Radio, durante tres horas de la mañana yo no solo puedo poner música, debo darle un sentido para que, todo aquel que me escuche, pueda participar conmigo. Me cuentan anécdotas, en qué atasco están… y yo les cuento mis cosas. Además, todo ello lo juntamos con una música fantástica. Desde “Losing my religión” hasta “Don’t Stop me now”, pasando por Elvis, ¡viva la variedad! El público que me escucha quiere valores musicales, no cualquier cosa.

P. ¿Cómo es realmente el Fernandisco del día a día cuando no está delante de un micrófono?
R. Me hace mucha ilusión que me hagas esta pregunta. Detrás de ese “Cabalgador de Discos” -DJ, en español- hay una persona muy sencilla. Trato de estar ocupado. He aprendido, te lo juro, una gran lección de la radio: En la vida, no te caracterizas nada más y nada menos que por las ‘tontás’ que no dices. He aprendido a decir menos tonterías cada día, a trabajar con humildad y a no ser un fanático de la fama. Vivo en el mundo del esfuerzo, de la emoción y de la esperanza. Son tres “e” que están en mi vida. Repito, soy normal. Puede chocar que alguien diga que es normal. Estamos en un mundo que, con las redes sociales, somos medio locos. Sin embargo, no dejo ni quiero que me afecte. Mi sangre ha seguido corriendo por mis venas con la misma textura que cuando empecé. Cuando estuve en la ‘mili’, aprendí que la normalidad y el ser humilde no está reñido con el talento. El talento lo sigo buscando. Algún día lo encontraré, estoy seguro. Soy un aprendiz todavía. Sigo aprendiendo.

P. ¿Va a desaparecer la radio?
R. La radio nunca va a desaparecer. La radio va a seguir estando mientras alguien existan las ondas y haya una antena o gente que va en coche con ganas de remontar un día. La radio generalista es muy política, que es un aspecto que harta a la gente. Sin embargo, la radio musical es capaz de transmitir emociones. Uno pone “Survival” o “Eye o the tiger” y la gente se viene arriba. Las personas necesitamos la radio. Mis oyentes me agradecen todos los días la radio que hago. Interactuar con el oyente es fundamental. La radio que se hace ahora es muy escaletada y muy dirigida por suecos y americanos. Tengo claro lo que quiere la gente. Pero no por ser un gurú, sino porque son los propios oyentes los que me lo dicen. Eso es un lujo. Desde Madrid, Málaga o Valencia, entre otros, los oyentes pueden presentar conmigo la música que les gusta.

P. ¿Cuál es la mayor anécdota que has vivido?
R. Tengo muchísimas. Tengo anécdotas con Springsteen, con Paul McCartney… pero la que guardo con más cariño es una que tengo con Elton John. Me hizo sentir importante. Tuve la oportunidad de entrevistarle. Durante la entrevista, no nos dimos cuenta y la grabadora se rompió. La hora entera de entrevista que habíamos grabado no tenía ningún sentido. Estábamos en su hotel. El especial que habíamos preparado con él no existía.

En la comida, me acerqué a él y le dije: “Sir Reginald, te pido disculpas por no poder emitir el programa porque se ha roto el aparato y no tenemos grabación”. Y me dijo: “No te preocupes Ferdinand, cuando acabe el postre te dedico media hora más”. Ahí toma todo el protragonismo el ‘Sacrifice’ de Elton John. Él se sacrificó por mí y se pusieron los pelos de punta. Me contestó a lo mismo encantado. Tengo un recuerdo muy grande y, cuando le veo, siempre pienso “este es mi chico”.

Whitney Houston me dijo, cuando le pregunté por “Every Woman” y si había encontrado su sitio en la música, me dijo: “A veces, los ángeles del cielo no encuentran su sitio en la tierra y yo soy uno de ellos”. Es un lujo poder haber compartido momentos con esta gente. Soy un afortunado. Yo descubrí, por ejemplo, que Phil Collins se estaba quedando sordo al preguntarle por la banda sonora de Tarzán en una entrevista, me dijo: “Háblame por el otro oído, que por este no escucho nada”. Son detalles que, en el mundo de la radio, importan. La gente me ha dedicado mucho su tiempo y ahora me toca a mí dedicárselo a los oyentes.

P. ¿Qué consejos le das a un estudiante que busca su pasión y quiere probar en la radio?
R. Para ser un buen locutor de radio primero hay que tener sueños pequeños. Alguien nos ha mentido y nos ha contado de que ahora todo funciona muy rápido. Como dice Fito, “la verdad y la mentira viajan en el mismo tren”. Las redes sociales confunden a los chavales jóvenes. El ingrediente principal de la receta debe ser la pasión y la plena dedicación. Esto me lo dijo Fredy Mercury en una entrevista de cinco minutos. Rodeado de guardaespaldas, le pregunté por el secreto de ‘QUEEN’. Me contestó: “¿Secreto? Dedicación 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año”. Él siempre cuenta que ‘Bohemian Rapsody’ la escribió rápido, pero es mentira. Él mismo te dice que hay que ser incansable trabajando.

El que lea esto, que sepa que hay que currar mucho, luchar. Nadie regala nada. Si uno está dispuesto a luchar, bienvenido al club. En el sillón de casa se está muy bien, pero nadie te va a llamar de un día para otro para ofrecerte un curro. Mi gran maestro, Constantino Romero, me pedía que le limpiara los discos y le comprara un café. Se me caían las lágrimas. El esfuerzo, cada día, a todas horas, es la clave del éxito. Me levanto todos los días a las 5:30 de la mañana… Ufff, cuesta, eh. Si quiere alguien ser locutor, hay que entender que toda la vida le va a hablar a un hierro. A mí me encanta, es mi pasión, y quiero seguir con ello toda la vida.

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