Fernando Berlín (Radio Cable): «Pensar por libre es posible y muy sano»

Fernando Berlin

Fernando Berlín es un habitual de las tertulias políticas de la televisión, y con ello, uno de los artífices de que se reflexione más sobre la política en este país. El-comarcal.es le ha entrevistado:

Pero su pasión es la radio. Ha apostado por un nuevo modelo de radio independiente digital que cada mañana comparte desayuno con miles de oyentes a través del programa que dirige, La Cafetera, que le mereció el Premio Ondas a la Innovación tecnológica en 2006. Ha logrado hacer de su programa una comunidad cómplice, uno de los mayores regalos profesionales que pueda ofrecer el medio radiofónico. Periodista comprometido, se atrevió a darnos un pronóstico sobre el resultado electoral. Y acertó, aunque no ve a Podemos en el Gobierno.

  • ¿Qué sabe de Torrejón de Ardoz?
  • Pues tengo una relación sentimental con Torrejón porque mi madre trabajó allí durante muchos años. También íbamos de vez en cuando a la base, pero yo era muy pequeño y no recuerdo muy bien el motivo.
  • ¿Y de Coslada?
  • Poco. No tengo una relación muy estrecha.
  • Pero conocerá al sheriff de Coslada…
  • Claro, la imagen que se ha proyectado desde los medios, especialmente en Coslada, ha estado relacionada con casos de corrupción o turbios.
  • Ahora tenemos al alcalde investigado. La Fiscalía pide tres años de prisión por delitos contra el patrimonio, aunque se diga poco en los medios.
  • Los grandes casos de corrupción han tenido mucho protagonismo en la prensa y eso ha anestesiado a la gente. Han perdido interés informativo pero se siguen produciendo casos relacionados con corrupción, como juicios pendientes, y que sin embargo no tienen repercusión en los medios. Pero nosotros en La cafetera nos centramos más en la información nacional e internacional y estos casos nos pasan más desapercibidos.
  • ¿Cuál fue su primera relación con el medio radiofónico?
  • He tenido una relación desigual. Cuando era pequeño escuchaba un programa que se llamaba La radio de las sábanas blancas, que lo escuchaba muchas noches. La radio para mí suponía compañía. Pero la radio no era un elemento muy presente en mi casa cuando era pequeño. La escuchaba yo por las noches y siendo adolescente. Era más bien un asunto de compañía donde contaban anécdotas y hablaban un poco de la vida, que es la radio que a mí me gusta hacer. Una combinación entre información y hablar de la vida.
  • A mí me han contado que cuando jugaba usted a los cliks siempre había uno que hacía de periodista…
  • [Ríe] Sí. Con la radio he tenido una conexión más tardía. La figura del fotoperiodista, del reportero de guerra, me gustaba mucho desde muy pequeñito. Una persona que podía ser espectador de los acontecimientos históricos me parecía fascinante. Me gustaba también la deriva artística que conllevaba y por eso incorporaba esa figura en mis juegos.
  • ¿Qué diferencia hay entre la idea de aquel fotoperiodista y la que tiene ahora como profesional?
  • No mucha. Como trasfondo estaba contar las cosas, la misma dimensión social. Uno de mis referentes es el fotógrafo Sebastián Salgado. Siempre me ha impactado mucho contar lo que ocurre en el mundo y tratar de ofrecer una expicación. Antes con imágenes y ahora a través de la palabra, pero el foco sigue siendo tratar de comprender mejor el mundo, contar lo que sucede con la mayor honestidad posible.
  • Es usted un periodista idealista.
  • El periodismo no se puede entender sin compromiso. No sólo es contar las cosas y denunciar lo que está ocurriendo. Requiere de compromiso e implcación. Y para eso hay que tener una lectura moral de las cosas que están ocurriendo.
  • ¿Qué diferencia hay entre un medio como la radio y la televisión?
  • La radio implica una conexión con los oyentes. No requiere la atención de la televisión, que con las imágenes se presta a ofrecerte la realidad demasiado fría sin permitir una reflexión sobre lo que estás viendo. Te ofrece la información de modo más cerrado. La radio obliga a darte contexto, a explicarte las cosas, a tocar recursos relacionados con la imaginación.
  • ¿Qué le han enseñado sus maestros de profesión?
  • De Gabilondo una posición moral y ética sobre la vida muy fuerte. Es una persona con una mirada muy compleja sobre la actualidad, aportando gran profundidad, porque es una persona muy culta con una mirada muy humana sobre las noticias. De Angels Barceló he aprendido a ser exigente con el trabajo, pero también con la empresa con la que trabajas y a tener una posición autónoma. De Ferreras he aprendido la pasión. Y de Ana Pastor, su capacidad de sacrificio, dedicación y pasión que le pone también al trabajo.
  • ¿Qué le falta al periodismo de hoy?
  • Una de las cuestiones que se han abandonado está muy relacionada con la ética. Ha olvidado que no es una herramienta de las empresas que lo apoyan sino de los ciudadanos, que la utilizan para decidir a quién le dan su confianza para los próximos cuatro años. El periodismo debe dar mecanismos para construir sociedad. Y yo creo que el periodismo ha olvidado esa misión de herramienta que tiene y muchas veces responde a intereses que muchas veces no sabemos ni cuáles son realemente.
  • Tenía usted el auditorio del Conde Duque lleno en el aniversario de La Cafetera. ¿Qué tipo de oyentes tiene?
  • Es una comunidad muy numerosa y muy viva, y muy comprometida. Son oyentes muy bien informados que siguen muchos medios de comunicación y tienen discursos muy bien articulados… Nos sentimos que formamos parte de una gran comunidad.
  • Hoy en día la política sufre de una gran polarizazión. ¿Es posible hoy el librepensamiento?
  • Pensar por libre es posible y muy sano. Lo que no cabe es ser tolerante con el intolerante. La intolerancia necesita mucha pedagogía…
  • No le daría la mano a Abascal…
  • Yo nunca le he negado la mano a nadie. Lo que nunca haría es votarle porque su pensamiento es muy destructivo para la sociedad. Pero yo me relaciono con gente de todo tipo de pensamiento y trato de ser lo más diplomático posible. Pero considero que Abascal necesita viajar y leer más.
  • Puede que sí. ¿Cómo se define usted?
  • Yo soy progresista en lo político. También me considero bastante batallador contra los convencionalismos. Pero me dejo gobernar poco por las etiquetas.
  • ¿Pero es usted una persona ordenada o más bien un desastre?
  • Soy bastante ordenado en casa. Me gusta la naturaleza, ir al teatro, al cine… pero me gusta mucho estar en casa. Y para eso hay que tener la vida un poco ordenada. También madrugo mucho. Me despierto a las seis todos los días para hacer La Cafetera. No vivo como un cartujo porque me acuesto muy tarde, pero me gusta estar en casa, con mi gente y mi familia. Me gusta una chimenea, una guitarra, pero no mucho la fiesta…
  • Es usted presidente del Gobierno, ¿qué es lo primero que hace?
  • [Piensa y resopla] Nunca aspiraría a eso. Jamás en la vida. Pero haría una gran campaña de apoyo a la educación. No sé si esta generación tiene salvación, pero si a este planeta lo puede salvar alguien es la generación que viene después. En segundo lugar focalizaría mucho en los derechos sociales para reducir la desigualdad porque todas las sociedades menos desiguales son más justas. Batallaría en esos dos frentes.
  • ¿Qué opina de que los jóvenes estén todo el día con los móviles en la mano?
  • No es una pregunta sencilla. Yo creo que la tecnología nos ha hecho mejores, más informados, más críticos… Y es verdad que la sobreabundancia de información nos ha despistado, pero pienso que tiene más cosas positivas que negativas. Hay que explicarle a los jóvenes cuáles son los peligros de la tecnología pero permitirles una gran capacidad de conexión. El mundo va en esa dirección y no hay manera de pararlo. Los niños no juegan ya con los playmobil, juegan con las máquinas, que en algunos casos les exigen una gran creatividad.
  • ¿Y si fuera el alcalde de Madrid?
  • También hay problemas relacionados con la desigualdad y la probreza. La ciudad se ha vuelto muy hostil. Habría que hacerla más saludable, luchar contra la contaminación. Actuar más en los barrios para fuesen más habitables. En el precio de la vivienda… hay que legislar y poner freno a estos negocios especulativos, como Airbnb, etc. Tiene que ver mucho con la ecología política, como la define Juan López de Uralde.
  • ¿Con qué político se iría a tomar algo?
  • No sé si es el mejor escenario que se me ocurre, pero cada político tiene sus cualidades en términos humanos. No lo haría con la extrema derecha.
  • No se me moja. ¿Con quién sí ha estado ya tomando algo?
  • Los conozco prácticamente a todos. En tertulias, entrevistas… Pedro Sánchez es amable, simpático en la proximidad. Pablo Iglesias es un tipo bastante profundo e intelectual. También es simpático y divertido. Pablo Casado es bastante majo que tiene una perspectiva muy humana. Rivera es bastante simpático. Irene Montero es una persona muy brillante, es simpática además, muy divertida. Inés Arrimadas me pareció una persona muy refrescante…. así que te diría que con prácticamente todos.
  • ¿Cómo solucionaría usted el problema catalán?
  • Primero hay que escuchar las demandas. La ciudadanía española no ha sabido leer el problema que tiene que ver con la identidad catalana. Esto hay que aceptarlo porque ha sido una de sus reivindicaciones. También hay un problema de recursos. El independentismo cobró una extraordinaria fuerza tras el problema de la financiación de algunos recursos como la sanidad o la educación. El problema de Catalunya no es solo sentimental, es que representa el 19% del PIB, y si lo retiras se resienten los colegios en Extremadura, la policía en Sevilla, los hospitales de Guadalajara… No es un asunto frívolo, pero no significa que no haya que escuchar las demandas del de enfrente. Hay que sentarse y escuchar.
  • Pero cuando hay que dialogar con alguien que tiene un fin tan determinado, no ya el referéndum, sino la independencia, ¿qué clase de diálogo puede darse?
  • Pero cabría preguntarse por qué antes del Gobierno de Rajoy había un 10% de independentistas y ahora un 45%. Hay que explicar que la independencia no es progresista, no es un concepto de izquierdas. Sí lo es la redistribución. Yo tengo trato muy cordial con independentistas con los que es posible sentarse a dialogar. Creo que si así es posible también puede serlo a nivel de gobiernos.
    Para que haya condiciones para el diálogo tiene que estar garantizada la convivencia en Catalunya. El independentismo también bebe de mucha desilusión frente al resto del país. La corrupción o las posiciones poco edificantes…para que alguien quiera sentirse español tiene que estar orgullosos de serlo y para eso hay que ofrecerle cosas por las que sentir orgullo. España es el primer país en donaciones de órganos, los éxitos deportivos…algo bueno tenemos. Hay que explicar las cosas que hacemos bien y mejorar las que hacemos mal. Hay mucho trabajo que hacer. Cataluña solo es un síntoma de algo que le está pasando al resto del país.
  • Para finalizar, recomiéndenos un disco.
  • Yo escucho mucha música clásica. Ludovico Einaudi es un gran pianista que además va a tocar próximamente en España.
  • Y un libro.
  • Es muy recomendable en estos días leer un libro de Jason Stanley que se llama Facha. El autor es profesor de la Universidad de Yale, probablemente el mayor experto en el auge del fascismo, y alerta de qué manera el discurso del fascismo se está imponiendo sin que nos demos cuenta.
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