En Perú emiten 3000 emisoras pirata



Radios piratas en Perú

La patronal de la radio privada española se queja de manera recurrente de la existencia de emisoras sin licencia. Nada comparado con la situación de Perú que descubrimos con este artículo de pysnnoticias.com

Aunque parezca increíble nuestro país (Perú) tiene la friolera suma de 3000 radios piratas a nivel nacional, de las cuales 179 solo en Lima en los conos Norte y este. Pero, lo anecdótico es que de 1.700 radios formales a nivel nacional, solo una es cultural Radio Filarmonía (usa la frecuencia de Radio La Crónica FM por una concesión irregular por 10 años) de los Miro Quesada, so pretexto de llevar buena música y cultura al país. ¿Y cuál es la función de Radio Nacional y Radio La Crónica AM? ¿De qué buena gestión se ufana Hugo Coya? En este país, hay muchos funcionarios que se la llevan fácil sin saber leer ni escribir.

La lucha del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), viene intensificando contra la “piratería radial” es titánica, una actividad ilícita que usa frecuencias de radio no autorizadas -se cuelgan de otras-, evade impuestos y viola derechos de autor, además de generar perjuicios directos a las radio formales.
¿Que hacer contra las radios piratas? El MTC para ello cuenta con un sistema de “controlación técnica del espectro”, el cual permite ubicar estas estaciones ilegales, trabajar de manera articulada con las instituciones del Estado para luchar de manera frontal contra este flagelo. Cabe precisar que, la utilización ilegal del espectro radioeléctrico para la transmisión de señales de telecomunicaciones constituye delito de hurto agravado, y según el Código Penal es sancionado hasta con 6 años de cárcel y una multa de hasta 100 UITs, según la Ley de Telecomunicaciones.

En un país como el Perú, donde los medios escritos llegan a pocos-donde el diario Oficial El Peruano tiene sólo 6000 ejemplares diarios- y el internet es inaccesible para muchos, la radio (especialmente en las provincias del país) cumple un papel fundamental en la difusión de ideas y el sostenimiento de la democracia. De ello depende cuan informada o desinformada pueden estar los ciudadanos para ejercer plenamente sus derechos.

Un país donde la relación de la gente con la radio de su localidad es realmente especial, sobre todo en el interior del país. Porque la radio no solo está cerca de la gente sino que es parte de su vida diaria. La naturaleza de la radio es llegar a donde no llegan los medios impresos ni la TV –además deja trabajar- con una información veraz y objetiva, por una sociedad más justa e igualitaria, como respuesta inmediata a los enemigos de la democracia.

En la práctica diaria del periodismo radial-con ciertas excepciones-los periodistas, locutores, dueños, concesionarios, anunciantes y todas aquellas personas vinculadas a este medio son participantes directos o indirectos de situaciones, conflictos y pugnas que los llevan a discernimientos éticos donde a veces actúan en contra de principios básicos de respeto a la dignidad de las personas y los usos y costumbres de la radio no siempre son los correctos.

¿Quién hace algo? La realidad de la radio es preocupante, especialmente en los conos de Lima y en provincias donde se financian alquilando los espacios al mejor postor. Mientras en Lima, casi un 30% de las estaciones se recursean de la misma forma, la publicidad es un aval para la credibilidad, en provincias los anuncios arrojan miserias y la prostitución de la línea política asoma, como una alternativa económicamente atractiva. La clamorosa falta de objetividad termina dañando el principio democrático en dos sentidos: Los medios no funcionan como correas de transmisión entre representantes y representados, entre política y la sociedad.

Los medios deberían alertar sobre los malos manejos y gestiones ineficientes de todo el aparato del Estado a nivel nacional, pero al venderse al mejor postor se dedican a embarrar bajo la premisa del “miente, miente, que algo queda”. De este modo, los medios tienen el poder de convertir una buena gestión en mala. Los medios, tienen un papel preponderante en la formación de un discurso público e inclusivo sobre el bien común.

Donde la lógica de la confrontación y el interés político, impide cualquier tipo de consenso. La forma en la que un periodista conduce el diálogo tiene gran peso en decidir el éxito o el fracaso comunicativo. Muchas veces con mala leche alientan las revueltas contra el gobierno. ¿Si el MTC almacena equipos de 10 mil estaciones de radio ilegales incautados desde los 90 y algunos fueron usados por terroristas, porque no reparte esas estaciones de radio a las comunidades de la selva o comunidades alejadas del Perú?

¿Por qué no equipar por ejemplo a la Policía? ¿Para qué estar cuidando año tras año tres enormes galpones llenos de antenas, transmisores, consolas, pantallas, amplificadores, auriculares y micrófonos incautados desde hace más de 25 años, más de 10.000 estaciones algunas usadas por terroristas de Sendero o narcos, otras transmitían misas, anunciaban actividades patronales, promovían marchas?

Poner una radio legal en el Perú –equipos, antenas, transmisores y una frecuencia otorgada por el Estado e impuestos– puede llegar a costar US$1,5 millones. Pero en el jirón Paruro, en Lima, un grupo de personas ofrece habilitar estaciones completas por menos de US$2.000, y en solo tres días. Lo hacen de forma artesanal, pero con todas las condiciones para robar frecuencia al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) e interferir en otras emisoras, transmitir cualquier contenido y generar ingresos por publicidad por hasta US$10.000 al mes.

Todo un escandalete, que explica por qué si encendemos nuestra radio en la frecuencia 87.9 FM en Shangri-Lá, en Puente Piedra, no escucharemos RPP sino la voz de un locutor anunciando, por ejemplo, alguna fiesta folclórica, y en esa misma frecuencia en Carabayllo una iglesia evangélica transmite oraciones.

Sin ir muy lejos, Córpac, administradora de varios aeropuertos, denuncia constantemente la interferencia de señal de los aviones que despegan y aterrizan, un peligro potencial para ciudadanos y pasajeros. Sucede en Lima en menor medida, pero en ciudades como Puno, donde el control permanente es imposible para el gobierno, este delito es muy frecuente. En noviembre del 2015, el aeropuerto Inca Manco Cápac debió cancelar vuelos porque el sistema de aeronavegación era interferido por radios clandestinas. “Pero es también un problema social.

Miles de personas y sus familias terminan dependiendo de este negocio ilegal en Carabayllo, Comas, Lurigancho, Chosica y toda Lima norte. Y esto se convierte en un peligro para nosotros al momento de cerrar una estación. Si van a los cerros con una orden judicial para clausurar las “fosas” o “jaulas” donde entierran los transmisores una pandilla de facinerosos salen a defenderla, los sacan a balazos y pedradas”, según señala la fiscalizadora del área de monitoreo e interferencia del Viceministerio de Comunicaciones.

¿Donde está el problema? El problema podría radicar en el espacio libre del dial. La Unión Internacional de Telecomunicaciones dice que entre una y otra radio debe existir un espacio libre de 0,2 MHz. Sin embargo, el MTC ordena que debe haber 0,6 MHz de diferencia entre una y otra emisora. De esta diferencia se valen los ilegales para usar espacios libres y así adueñarse, por superposición, de frecuencias radiales.

Hay 2 problemas: el MTC se opone a que instalen RADIOS LEGALES por querer reservar entre radios 0.6 Mhz, cuando los expertos recomienda 0.2 Mhz. Es decir el dial tiene espacio para un centenar más de radios. Y el otro aspecto es que los equipos requisados lo deben dar a los caseríos alejados, así de simple. Ya pues dejemos de vainas.

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