Empar Marco (ex À Punt): «Lo más difícil fue lidiar con alguna incomprensión del Consejo Rector»



Empar Marco

Las Provincias ha entrevistado a la que fue primera directora general de À Punt Media:
Se fue de À Punt sin hacer ruido, el pasado mes de marzo. Es la primera entrevista que concede desde su salida de la televisión valenciana, a la que llegó en 2017. Tres años al mando. Se ha tomado un tiempo de reflexión después de una etapa vertiginosa en la que ha sido una de las grandes protagonistas de la puesta en marcha de la televisión pública valenciana que, tal día como hoy, en 2013, fue clausurada.

  • ¿Cómo fue la puesta en marcha de À Punt?
  • Lo encaré con una ilusión tremenda. Tener la oportunidad de poner en marcha de nuevo los medios públicos valencianos imponía mucho respeto, pero al mismo tiempo era estimulante. Un reto en mayúsculas. Ahora bien, no fue nada fácil. Y no había tiempo que perder. Los medios públicos hacían mucha falta. Tanto a la ciudadanía como a la industria audiovisual. También en el sector de la comunicación. Me encontré un edificio vacío, donde por todos lados había vestigios del naufragio de Canal 9 y el equipamiento técnico era inservible. Estábamos solos, con el presidente del Corporación y el secretario de la Corporació, los trabajadores y trabajadoras del archivo audiovisual (confinados en la segunda planta desde el cierre), y el personal de seguridad del edificio. No teníamos ningún apoyo administrativo. Atendíamos el teléfono, hacíamos fotocopias, pedíamos permisos para cualquier intervención… Fue un período de un trabajo descomunal. No había suficiente horas, ni noche, ni día. Había que confeccionar pliegos administrativos, preparar el equipamiento tecnológico, la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), la puesta a punto del edificio sin una rehabilitación a fondo, que hace mucha falta y creo que aún está pendiente. Hubo momentos muy duros… Yo no he visto crecer una empresa pública tan deprisa como ésta. Empecé en marzo de 2017 y seis meses después lanzamos el primer tuit. Y en diciembre abríamos la radio y la web provisional, y el 25 de abril del año siguiente, de 2018, la televisión en pruebas… dos meses después, en junio, parrilla completa… Un período vertiginoso y apasionante, sin duda. Fue gracias a algunas complicidades que pudimos salir adelante. Hacienda, Educación, Presidencia… nos ayudaron.
  • ¿Qué fue lo más difícil?
  • Todo fue difícil. Era una carrera de obstáculos cada día. Recuerdo la dificultad de redactar los pliegos de equipamiento tecnológico sin personal suficiente y sin apoyo administrativo. Revisar todos los contenidos que nos llegaban para la futura programación, la implementación y el funcionamiento de los nuevos equipos de producción, cuántas reuniones con Sector Público y con Presupuestos para tener todas las autorizaciones necesarias para contratar la plantilla… Fuimos muy cuidadosos para cumplir la ley, todas, la de la Corporación, y cualquier ley administrativa a la que está sometida una entidad pública. Y esto requería ir al detalle constantemente. Los medios de comunicación tienen sus propias dinámicas y la administración pública tiene las suyas. Casar eso es muy difícil. En una empresa pública tienes que seguir los procedimientos. Y está bien seguirlos con eficacia y transparencia, pero es más fácil cuando ya tienes un rodaje, cuando estás en marcha. Cuando empiezas y quieres ir deprisa, es más complicado. También fue muy duro ver que había muchas deficiencias que se tenían que haber reparado antes de iniciar el proceso de poner en marcha los medios. Me refiero a la reparación de la Red de Transporte de la señal de Radio y TV, que estaba obsoleta, o como ya he dicho, a la rehabilitación del edificio de Burjassot. De todos modos, para mí, el trabajo no fue lo más difícil. El trabajo no deja de ser trabajo, muchas horas y muchas ganas. Puede ser lo más difícil fue lidiar con las incomprensiones que se sumaban a las dificultades que sufríamos cada día. Algunas incomprensiones llegaban del mismo Consejo Rector. Y muchas eran injustas. Sinceramente creo que no se nos podía exigir más.
  • ¿Se sintió respaldada?
  • El Consejo Rector eligió un proyecto que era el que yo había presentado y sí, me sentía apoyada. La primera parte del mandato fue más dulce. A lo largo del tiempo la relación se deterioró. Costó entender cuáles eran las dificultades y cómo las resolvíamos. No me siento responsable al cien por cien de las incomprensiones, esto no quiere decir que yo hubiera podido mejorar mis explicaciones o maneras de hacer y decir.
  • ¿Fueron incomprensiones por desconocimiento o por presiones externas?
  • Por desconocimiento, a pesar de que se contestaban todas las preguntas y se enviaban muchos, muchos informes, para clarificar las dudas. También había discrepancias. No es lo mismo ejercer una función ejecutora, que te obliga a estar cada día sobre los problemas y tomar soluciones rápidas y consensuadas con tu equipo, que ver el panorama desde la grada. La función del Consejo Rector no es ejecutiva. Si había discrepancias o incomprensiones por presiones externas, no lo sé. Lo desconozco. Ahora bien, lo que no se nos reprochó nunca fue irregularidades o ilegalidades, porque no me cometieron ninguna.
  • ¿Qué balance hace?
  • Positivo. Eso no quiere decir que no cometiéramos errores. Imposible no cometerlos, pero ningún error grave, ninguna irregularidad. Hemos sido honestos al cien por cien. Me comprometí a poner en marcha los medios públicos y lo hicimos. Fue una tarea colectiva: la Corporación, mi equipo de dirección y la plantilla. Estoy orgullosa de mi equipo y de todos y todas las trabajadoras. Estuvieron a la altura de la dura tarea de poner en marcha los medios. Me comprometí a gestionar unos medios de comunicación veraces, plurales, cercanos, sostenibles, sensibles con los desfavorecidos, con la igualdad de género, que rechazaríamos la telebasura. Y lo hicimos. Nos comprometimos a impulsar la industria audiovisual valenciana, que desde el cierre de Canal 9 había quedado desasistida, devastada, y lo hicimos. Le hemos dado músculo al sector y en tres años creamos más de 2.000 puestos de trabajo. En tres años, no se me podía exigir más, no se nos podía exigir más.
  • ¿Qué lamenta?
  • Lamento no haber tenido tiempo para hacer crecer un proyecto que era bueno, moderno e innovador, pero que requería de más tiempo. Poner en marcha una empresa de esta envergadura en tres años y además, pretender que ya fuera muy conocida, muy querida, perfecta… no es poner los pies en tierra. Puede que fuera el contrato-programa el que no ponía los pies en el suelo y era más exigente de lo que era necesario en una primera etapa de puesta en marcha. Lamento que la Corporación, a la que la ley de creación le encomienda la gestión de la parte administrativa de las empresas (tanto de la CVMC como de la SAMC), no nos haya acompañado con suficiencia para clarificar los procedimientos administrativos y tener una buena herramienta de control presupuestario. Sufrimos mucho por estas carencias. También lamento que la prioridad de abrir los medios no nos dejara tiempo para explicar con más dedicación hacia dónde íbamos. El compromiso era hacer servicio público, en mayúsculas, y lo hemos hecho cada día. De calidad y en valenciano, con programas que estuvieran a la altura de la madurez de la sociedad valenciana, con buenos informativos, en las redes sociales, en la web, en la radio y la televisión. Y con cientos de convenios de colaboración, que firmamos, con instituciones de todo tipo. ¿Es mejorable lo que hicimos? Sí, claro que sí. Todo es mejorable.
  • ¿Esas carencias de las que habla le generaban inseguridad?
  • Sí. En la SAMC no teníamos juristas o economistas. La dirección de la SAMC dirige los medios y el personal de administración, juristas, economistas… es personal de la Corporación. Y como he dicho, a veces echábamos de menos procedimientos y herramientas para la distribución y el control del gasto, por ejemplo. Esto corresponde, según la ley de creación, a la Corporación, y nos generaba malestar que no hubiera una mejor eficacia en todos estos procedimientos y herramientas. Yo lo reclamaba porque era importantísimo para saber en cada momento como iba la ejecución del presupuesto. Espero que ahora esté funcionando mejor.
  • ¿Le cambiaron las reglas del juego en mitad de la partida?
  • No es mi impresión, el contrato programa estaba presente, pero puede ser que fuera muy exigente para los inicios. Nuestro interés y dedicación fue construir una plataforma multimedia de medios audiovisuales de calidad y en valenciano, con la mejor tecnología digital para estar allí donde hoy están los ciudadanos, en cualquiera de las ventanas por las que asoman, ya sea un móvil, una tele, un ordenador, o una radio … Y todo esto contando con la industria audiovisual valenciana, que desde el cierre de Canal 9 había quedado huérfana. Y unos medios cimentados sobre una empresa innovadora, que mirara hacia el futuro y no hacia el pasado. El futuro no está en la televisión tradicional y hay tener la mente abierta y pensar en términos de tecnología y contenidos digitales. Seguramente a la dirección anterior nos lució poco el trabajo, pero es que montamos en tres años una empresa pública y además, pusimos en marcha una radio, una televisión, un web, unas redes sociales.
  • ¿Ve À Punt, qué le parece la evolución?
  • Sí, veo À Punt y otros medios. Y de la evolución no hablaré. Cada uno debe hacer lo que crea y yo soy muy respetuosa con ello.
  • ¿Qué opina de la sentencia que anula su nombramiento?
  • La sentencia dice que el procedimiento del Consejo Rector es mejorable: criterios técnicos más claros, mejor informados, más públicos y más transparentes. En este caso, la directora general no tiene que ver con el procedimiento. Soy el sujeto pasivo. Y recuerdo que después del Consejo Rector, quien ratificó mi nombramiento fue Les Corts. Lamento si alguien confunde mi gestión con la sentencia porque es obvio que no tiene absolutamente nada que ver.

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