De la radio para todos a la radio personal: el podcast

Artículo de Daniel Condeminas i Tejel publicado en el número de verano de la revista Comunicacio21.
Si el vídeo vive profundos cambios en cuanto a los hábitos de consumo, que poco a poco va desplazando los contenidos lineales televisivos que no responden a retransmisiones en directo al consumo a la carta, impulsado por una potente y creciente oferta de plataformas OTT, al mundo del audio le está pasando algo similar. De escuchar el programa que sale por antena en ese momento desde una emisora de radio a escuchar lo que te interesa en el momento y lugar que quieres. Un nuevo protagonista del mundo de la radio que fue uno de los focos centrales de la reciente edición 2018 del MAC de Granollers, que le dedicó un espacio específico que contó con profesionales de primer nivel nacional e internacional.
Un consumo absolutamente personalizado en cuanto a contenidos y horarios que tiene, sin embargo, dos elementos diferenciales respecto de sus “hermanos”, vinculados a lo que hasta hace poco llamábamos televisión.
El primero, bastante evidente, es que el mismo aparato que estos últimos años ha hecho de “transistor” -el móvil de cada uno- es a la vez el equipo que mayoritariamente se usa para escuchar los contenidos en podcast, lo que refuerza aún más una de las fortalezas de la radio, la de poder escuchar casi en cualquier lugar y situación, mientras que los contenidos audiovisuales ven repartido su consumo para equipos personales y móviles, y otros fijos y compartidos con otros, como la televisión del comedor (la experiencia visual de ver un contenido en 4K desde una pantalla del móvil o una gran pantalla UHD en casa son muy diferentes). Esto hace que la usabilidad de estos contenidos de audio sea máxima.

La segunda es especialmente relevante: la mayor parte de los podcast consumidos son producidos por las mismas emisoras de radio, ya sean programas -o partes de programas- de su parrilla o, como veremos, contenidos específicos para su consumo digital. Mientras las ofertas de las grandes plataformas de OTT o IPTV se convierten en una competencia muy seria a la misma oferta digital de las cadenas de televisión (portales “a la carta”, opciones HbbTV …), el consumo de podcast de audio está reforzando y ampliando el conjunto del consumo radiofónico convencional y, al mismo tiempo, alarga la vida de los contenidos, hasta entonces muy efímeros una vez emitidos por antena, más allá de las reemisiones nocturnas o de madrugada que se realicen. Es más, con alguna escasa excepción, las radios que triunfan en internet corresponden a las emisoras que mejor funcionan en las ondas. El elemento de fidelización es clave y determinante, sin duda, del mismo futuro de la radio que conocemos.
Las estrategias sobre la oferta de podcasts son diversas. RAC 1 -y también Flaix FM y Ràdio Flaixbac respecto a las emisoras musicales- optan directamente por reforzar los programas de la parrilla ofreciendo estos contenidos para el consumo asíncrono desde sus portales y aplicaciones para los móviles. Así, según los datos de RAC 1, la oferta de programas de la emisora genera unos 9 millones de descargas mensuales, de entre las que destacan las cerca de 3 millones del programa La competencia. En el caso de Catalunya Ràdio, apuntan datos también de gran magnitud: el pasado mes de octubre -marcado por la excepcionalidad informativa- los usuarios únicos digitales alcanzaron la cifra de 2.750.000 personas. Un récord que supera los mejores datos existentes a nivel de toda España.

Los podcast nativos: el caso de + Catràdio

Pero hay otra estrategia, más o menos complementaria a la primera. Junto con el acceso a la carta y de podcast de los programas de la parrilla de Catalunya Ràdio por FM, tanto íntegros como por secciones o contenidos concretos -como sería el caso del APM? de El Matí de Catalunya Ràdio-, desde el equipo del director Saül Gordillo se ha impulsado una oferta específicamente digital de programas temáticos, agrupados bajo la etiqueta de +Catràdio, aunque en algunos casos tienen también presencia en la antena en las franjas de noche y madrugada. Son un total de 13 programas vinculados a géneros temáticos muy diversos, desde el musical con un T’agrada el blues de Quico Pi de la Serra o A tocar de Maite Sadurní, hasta Oxitocina dedicado al mundo de los padres y madres, o Sans i estalvis sobre la vida saludable. Esta oferta digital nativa no sólo amplía una parrilla analógica lógicamente limitada por los horarios de emisión, sino que se convierte, además, en un laboratorio para futuros programas de emisión en la FM de Catalunya Ràdio. Esto es lo que ha pasado con Revolució 4.0 de Xantal Llavina, que generó no sólo un alto consumo en las plataformas digitales de la emisora, sino que también ha sabido crear toda una comunidad de oyentes fieles, que se ha visto reforzada con eventos vinculados al mismo programa, como sus premios anuales a jóvenes emprendedores.

Últimamente, la emisora ha dado un paso más y ha optado por recuperar y actualizar uno de los géneros clásicos que había casi desaparecido: las radionovelas, radio-teatros o seriales, aunque en este caso no a partir de una obra de teatro o de ficción, sino del relato de unos hechos reales y de la investigación que se hizo. Hablamos de Tor, tretze cases i tres morts, basada en la novela homónima y el documental del periodista Carles Porta. Una serie que se distribuye siguiendo el modelo de entrega en paquetes que han impulsado exitosamente plataformas de vídeo a demanda como Netflix, haciendo entrega simultánea de cinco capítulos semanales hasta sumar los 20 de la serie. Una apuesta que ya ha dado unas primeras cifras de su buena acogida, sumando más de 50.000 reproducciones en sus tres semanas iniciales, logrando al mismo tiempo una fidelización muy elevada de oyentes. Se trata de una obra que, a partir de estos contenidos radiofónicos, se convierte en un claro ejemplo de contenido transmedia (libro, documental y serie en podcast) que ha sido acompañada de una ambiciosa campaña de promoción, conceptualmente similar a la de una serie televisiva. Otras radios europeas, como la RTBF belga, están preparando ofertas similares para su audiencia.

Esta es una propuesta radiofónica que sigue una de las tendencias de éxito de los podcast, avalada por el éxito de Serial. Una serie nacida como spin off del programa This American Life de la radio pública estadounidense y que relata, con los recursos de la narrativa radiofónica, la investigación periodística de un enigmático asesinato y el discutido proceso judicial que le rodeó. Una serie que continuó con una siguiente temporada que se adentró en otro caso polémico, este muy reciente, sobre el caso de un militar liberado de los talibanes afganos y que posteriormente fue juzgado por desertor.
Serial y Tor comparten, pues, los mismos ingredientes que hacen exitosas las series televisivas: la división en episodios, el juego del misterio … Y además se ven favorecidas por la portabilidad y comodidad que ofrecen los móviles para su consumo. Ante el “pero” que se puede argumentar para con que estos contenidos en audio no disfrutan, lógicamente, de la fuerza de las imágenes, hay que recordar los potentes elementos atractivos que les dan forma y textura: la música y los efectos sonoros; la expresividad y la actuación de las voces y sus tonos … y el poder sugerente de los silencios.
En todo caso, este nuevo hábito de consumo ha venido para quedarse y crecer, lo que está afectando la misma esencia de la radio. Como afirma Santi Faro, jefe de contenidos de Catalunya Ràdio, “el programador ya no está dentro de la emisora, sino que es el usuario”, en tanto que él elige y se hace su parrilla personal de contenidos y programas para escuchar donde y cuando le plazca. Esta evolución plantea una redefinición de las mismas emisoras de radio, que van aconteciendo, además, “productoras de contenidos de audio” que luego se difunden por todas las plataformas posibles, como será la oferta de podcast de Catalunya Ràdio para Spotify este próximo septiembre.
Y para consolidar el mercado publicitario de los podcast necesitan métricas, datos, que sean reconocidas por las emisoras y las agencias de comunicación, como ya tienen las emisiones analógicas con las olas de los EGM, aunque en este caso podrán ser más exhaustivas y fiables. En todo caso, la dificultad para las emisoras catalanas en este nuevo ámbito de negocio será la misma: la ausencia de centrales o agencias de medios que contraten publicidad, ya que todas ellas tienen sus sedes centrales en Madrid. Esta grave carencia de estructuras de contratación publicitaria propia afecta muy negativamente a los medios en catalán, desde la radio a la televisión, de la prensa escrita a los medios digitales. Pero eso ya es otro tema …

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