Continua deteriorandose lo poco que queda de Radio Liberty



Radio Liberty

Cristian Segura ha visitado los restos de Radio LIberty y lo ha contado en El País. Las fotos son de Massimiliano Minocri.
La estatua de la Libertad todavía se levanta en la playa de Pals. Entre paredes que se caen a pedazos sobrevive el mural del icono estadounidense por excelencia, el mural que daba la bienvenida a la sala de control de Radio Liberty. La estatua lleva un bigote llamativo que le ha dibujado algún grafitero; alguien ha escrito «fuck USA» sobre la cabeza de la estatua. A siete kilómetros de allí también se consume, devorado por los vándalos y por la naturaleza, otro vestigio estadounidense de la Guerra Fría, la estación Loran de L’Estartit. Las décadas pasan, pero las cicatrices que el conflicto con la Unión Soviética dejó en el territorio catalán siguen abiertas.
Los 330.000 metros cuadrados que ocupaba Radio Liberty (RL) son un gran vergel junto a la costa. La radio, que inauguró las retransmisiones en 1959, salvó el lugar de una urbanización segura. El espacio forma parte del Parque Natural del Montgrí, creado en 2010. La huella de la radio pasa desapercibida desde que en 2006 se derribaron las torres de las antenas, trece estructuras con alturas que llegaban a los 165 metros. El Ayuntamiento de Pals conserva un fragmento de las torres; el consistorio anunció en 2017 que lo plantarían en una rotonda de la playa de Pals, como símbolo de la historia. A día de hoy no se ha materializado el homenaje. El paraje ha ganado en belleza paisajística gracias a la ausencia de urbanismo y en la demolición de las antenas. Por el camino que recorre el perímetro de Radio Liberty, delimitado para recuperar las dunas de la playa, pasean residentes jubilados. Jaume Casals y Agustina Blasco, un matrimonio residente en la vecina Begur desde hace medio siglo, explican que el 22 de marzo de 2006, el día que cayeron las torres, subieron a una colina donde había decenas de personas presenciando el espectáculo e incluso brindando con cava. La alemana Inga Caspers toma el sol con dos amigas en el camino perimetral de Radio Liberty. Caspers hace veinte años que tiene casa en la playa de Pals y recuerda las torres de la radio. «Aparte del impacto que tenían en el paisaje, yo también sufría por si emitían radiación», comenta Caspers.
Antoni Bernabé trabajó como técnico de transmisores de Radio Liberty entre 1989 y 2001, es decir, desde el colapso del bloque comunista hasta el cierre de la emisora. Bernabé gestiona la principal página de internet sobre la historia de Radio Liberty y organiza visitas guiadas a los despojos de la radio. Ha oído de todos colores, y le gusta repetir, para bromear, el rumor que corría en verdad la emisora era una base de submarinos escondida bajo la playa.

Los edificios de Radio Liberty siguen en pie, pero saqueados. Se sorprende Bernabé cuando encuentra un transformador de cobre en la sala que servía de comedor de los empleados: «Esto, como mínimo, son 15 euros». En el comedor hay un apartado, aún con la moqueta, donde comían los ejecutivos. De los 130 empleados que había al final de la existencia de la sede de Radio Liberty en Pals, Bernabé apunta que quizás tres eran estadounidenses, los miembros de la dirección; el resto de la plantilla eran de nacionalidad española.

Radio Liberty y Radio Free Europe (RFE) fueron fundadas por el Congreso de Estados Unidos con financiación de la CIA. «En 1971 finalizó la implicación de la CIA, y pasó a depender del Congreso», explica la web de RFE/RL. Las dos emisoras se fusionaron en 1976. Radio Liberty fue la gran huella de la alianza anticomunista entre el régimen franquista y EEUU. La Institución Hoover, de la Universidad de Stanford, conserva media docena de imágenes de una visita a Radio Liberty por parte del Gobierno, en abril de 1964, encabezada por Manuel Fraga, entonces ministro de Información y Turismo. Fraga fue recibido por el presidente de la emisora, Howland H. Sargeant. Algunas de las imágenes conservan en el reverso el sello de su autor, Carlos Pérez de Rozas. Aún hoy se mantiene colgada en una pared de las instalaciones abandonadas la carcasa del mapa luminoso que ilustraba en aquellos años la cobertura geográfica de la radio con más potencia de emisión que había en el mundo: Europa del este y la Unión Soviética.

Los contenidos informativos de Radio Liberty eran mayoritariamente elaborados en la sede central de Múnich y enviados en Pals para su retransmisión. La información que se emitía sobre España tenía que pasar primero por la censura franquista -el resto de información también pasaba por departamentos de censura política, en Nueva York y en la sede europea de Múnich. A partir de 1995, los contenidos llegaban desde Washington por satélite. A pesar de la caída del telón de acero, la administración Clinton consideró que había que mantener la influencia de Estados Unidos en Europa del Este. Una de las antenas parabólicas de aquella época sigue en pie en las viejas instalaciones de Pals. La artista Marina Capdevila pintó el verano de 2018 un mural gigante que cubre el techo del edificio principal de Radio Liberty, una creación de 2.180 metros cuadrados que reproduce los rostros de cinco decrépitos locutores de la emisora.
Miquel Ventura trabaja desde hace diez años para que el edificio principal de Radio Liberty sea la sede de un centro de información sobre el medio ambiente. A pesar del estado ruinoso de la construcción, Ventura asegura que «la estructura está en buen estado. Es una estructura militar hecha para que si le cayera una bomba, pudiera continuar funcionando». Ventura es director de la Fundación Mar, una entidad ecologista creada en 2005 por empresarios de la Costa Brava. En 2015 presentaron el Proyecto Aqvam, un plan para convertir la antigua Radio Liberty en un espacio de interpretación del ecosistema mediterráneo. Aqvam supondría una inversión de 9 millones de euros, según la fundación, de los cuales, dice Ventura, el 60% estaría financiado por el Banco Europeo de Inversiones. Aqvam también tendría la concesionaria de autopistas Abertis como socia. Ventura explica que fue el mismo Ayuntamiento de Pals quien les contactó para dar un uso al espacio de Radio Liberty. Los terrenos son propiedad del Gobierno central, pero quien debe autorizar la concesión de explotación es la Generalitat. Ventura explica que llevan años esperando la concesión, pero no llega, y especula que es porque la administración catalana tiene dudas sobre la legalidad de un proyecto en terrenos costeros y en un parque natural. El Departamento de Territorio y Sostenibilidad no ha respondido la solicitud de información de El País.

56065