Charo Padilla (Canal Sur Radio): «El Pregón tiene mucho de radio, es el de una reportera de la calle»

Charo Padilla. Foto: JM Serrano

Esta periodista, cuya voz se ha colado en todos los hogares en la Semana Santa, será la primera mujer en subirse al atril 80 años después. Javier Macías la ha entrevistado para la edición sevillana del ABC:

-¿Cómo lleva una entrevistadora nata como usted ser la entrevistada?
-Ahora ya lo llevo bien, hasta con naturalidad. Al principio me costó porque yo estoy al otro lado. Estoy a gusto porque sé que esto tiene fecha de caducidad. Cuando salga del teatro sé que volveré a ser la Charo Padilla de siempre, de eso no tengo dudas.

-¿Y esta próxima Semana Santa?
-Pues la afronto con muchísima normalidad. A mí, como a otros compañeros, nos dan todos los años estampitas y nos felicitan. Esa parte de vanidad de la Semana Santa, yo la tengo cubierta. Es agradable porque sólo dura eso y así no se nos llena la cabeza de pajaritos.

-Se dice que usted ha roto el techo de cristal. ¿Se siente más observada que ningún otro pregonero por el hecho de ser mujer?
-Más que observada, creo que hay expectación, curiosidad. Pero eso es inevitable. No es porque sea yo, Charo Padilla, sino porque soy la primera mujer. Le hubiera ocurrido lo mismo a cualquier otra persona. El año que viene seré una más de la lista y ya no será novedad, afortunadamente.

-¿Hacía falta una voz femenina?
-Hombre, claro. Y espero que sorprenda y agrade tanto que el año que viene quieran otra más. Porque como pegue un petardazo, van a pasar otros 80 años. Espero que no, porque yo he hecho un pregón para emocionar, desde la sencillez y desde el asfalto.

-¿Cuánto va a tener su pregón de radio y cuánto de literatura?
-Mucho de radio, porque tengo en mis manos el pregón que he acuñado a lo largo de 30 años de retransmisiones. También de la gente de la calle, de lo que yo he vivido en todo este tiempo. Es el pregón de una reportera de calle.

-Usted es la voz de las cofradías de barrio. ¿Está ahí la autenticidad de la Semana Santa actual?
-En los barrios hay mucha autenticidad. Yo lo he visto, lo he vivido y lo he sentido. Soy una persona sensible y a mí me llegan, por supuesto, las cofradías del Centro. Pero lo que ocurre es que el barrio y la cofradía son una misma cosa y eso se nota en las caras de la gente, en cómo vive ese día, cómo se adornan las calles… Por ejemplo, en el Cerro, eso se vive desde que tú entras por Afán de Ribera, te entra el nervio por el cuerpo. La gente monta ahí palcos con las sillas de sus casas y se sientan esperando a que pase su madre, que es la Virgen de los Dolores. Le dicen cosas preciosas y con una sencillez arrolladora, que te llega al corazón y dices: «Aquí muero yo».

-En esta Semana Santa tan oficial y uniformada, su voz suena diferente, más popular. ¿Definiría su pregón como costumbrista?
-Mi pregón no será el del barrio. Yo doy el pregón de tu familia, el de cada uno de nosotros. Ese día que sale tu cofradía, en tu casa se vive de manera especial. La familia se une, os vestís todos en el mismo sitio… No sólo será el de los barrios, sino que será el de cada casa. Vienen los abuelos, nos besamos y lloramos más que nunca.

-Y en esas formas de dar el pregón, ¿es imprescindible el verso?
-No, pero ayuda a rematar una pieza y que llegue más. Mi pregón no es poético, aunque me permito alguna licencia sencilla y sin pretensiones literarias.

-La música está a la orden del día en su casa. ¿Cuánto de eso va a haber?
-Lo justo y necesario, y no puedo contar más.

-En la voz también puede haber musicalidad…
-Sí, eso es importante. El cómo se dice un pregón, cambia mucho: con sus parones, con sus tonos, con su susurro…

-¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?
-Que lo disfrute. Y lo estoy asimilando, porque de momento he disfrutado la Cuaresma, pero el pregón me cuesta más trabajo… Tengo que vivirlo para contarlo. Mi pregón es muy de aquí [se señala el corazón]. Yo soy muy pasional para todo. Ahí está la clave.

-¿Con qué se queda de lo vivido?
-Fue en la asociación Aspace, de paralíticos cerebrales. Allí fui a dar una charla y fue un momento muy emotivo. Porque, cuando yo salgo de allí y me quejo porque no me da tiempo de ir de un sitio a otro, a mí misma me entran ganas de darme dos bofetones. Allí sí que está Dios, la fe, la autenticidad, toda la humanidad, en cada una de esas personas que han venido al mundo con cierta dificultad, pero que están rodeados de gente que los quiere y los ama. Fui a hacer un reportaje muy al principio del nombramiento y la directora me invitó a dar una charla más adelante. Dije que sí y lo anunció allí. Todos comenzaron a aplaudir. Me quedé impactada. Volví llorando a la radio, a lágrima viva, pensando en lo fácil que es hacer feliz a los demás. Yo, una simple redactora a la que han nombrado pregonera, y sé que fui capaz de hacer feliz a un grupo de gente que, a lo mejor, pocos se acuerdan de ellos.

-¿Qué titulares espera leer el lunes?
-Te voy a dar un titular. Charo Padilla: «Un pregón que emocionó desde la sencillez y la autenticidad».

-¿Tiene miedo a la crítica?
-Qué va, para nada. El despelleje forma parte del pregón.

-¿Cree que se ha alcanzado la plena integración de las mujeres en las cofradías?
-Se ha avanzado mucho, pero yo quiero ver hermanas mayores y delegadas de día en el Consejo. Y eso llegará cuando las mujeres quieran. Para dar el paso hay que conciliar muchas cosas. Porque detrás de un hermano mayor con carga familiar, hay una mujer. Y detrás de una mujer, en la misma circunstancia, debe haber un hombre. Si no, no se puede. Yo he preguntado a muchos hermanos mayores que por qué no tienen más mujeres, y me responden: «Porque no las encontramos». Unas porque no podían, otras porque les daba respeto porque se veían examinadas, ‘como que yo lo voy a tener que hacer mejor que nadie’. Esa responsabilidad la tenemos aún mucho las mujeres.

-En estos 30 años que lleva retransmitiendo la Semana Santa, ¿ha cambiado para bien o para mal?
-En el tema de las mujeres ha evolucionado para bien. En muchas cosas ha evolucionado para regular. Los valores se han ido tirando por los suelos. Las redes sociales y el anonimato que hay detrás crispa mucho más. En las hermandades había que empezar por echarle mucha más cuenta a la formación.

-¿Qué le gustaría retransmitir en un futuro?
-Que el tiempo pasa pero todo sigue igual. Que el Señor sigue emocionando. Que mi hijo siga vistiéndose porque su hijo le está ayudando. Él vestirá a su nieto. Pasan los siglos, pero las tradiciones y nuestro aprendizaje lo iremos legando. Por eso la Semana Santa es tan especial, es como el calendario que arrancas cada año y, por eso, hasta un no creyente se emociona.

-¿Y el legado de su pregón?
-Para mí lo más importantes del pregón es que es un legado que le dejo a mis hijos. Lo demás, gustará más o menos, titulares, fotografías… Todo eso pasa. Pero es ese legado lo que más me emociona. De ahí pasará a mis nietos. Cuando dicen que voy a ser la primera mujer no le doy importancia. Se la doy a que ellos digan: «Mi madre o mi abuela fue la primera mujer».

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