Censura, amoríos y peleas: la polémica sin final del mito de Encarna Sánchez

Encarna Sánchez

El tema Encarna Sánchez resulta ser inagitable, una y otra vez se insiste en intentar llegar a unos datos que posiblemente nunca se aclaren. Manuel Campillo desde el ABC nos repasa la historia.

Cuando hablamos de Encarna Sánchez parece que se abre más de una herida en la piel de algunos. La mítica locutora se ganó la fama a pulso de polémica. Una trayectoria profesional de grandísimo éxito en la radio fue lo que la llevó a estar en el centro del huracán de la profesión y sus contundentes palabras las sirvieron para que más de uno se echara a temblar. Una historia que todavía guarda muchos secretos sin resolver y de los que puede que jamás conozcamos la verdad que encierran. Así fue Encarna Sánchez.
Uno de los secretos que se tienen todavía de ella era conocer exactamente su fecha de nacimiento. Ahora mismo, si un cáncer no hubiera acabado con ella, estaría rondando los 80 años. Una de las referencias más exactas que se tiene de dicha fecha consta de una entrevista radiofónica, en la que la propia Encarna Sánchez afirmaba que ella nació «cuando moría la Guerra Civil», es decir, en torno a 1940. Sin embargo, otras fuentes aseguran que Sánchez nació sobre 1935, pero que siempre ocultaba su verdadera edad por pura coquetería.

Un comienzo totalmente casual

Sus comienzos en la radio llegaron de una manera casual e inesperada. En Almería, se encontraba saliendo con un chico, vinculado a Radio Almería. Un día, cuando ella se dirigía a visitar a su entonces pareja, le hicieron una prueba, la cual superó con gran éxito. Tras esto, su fichaje en Radio Juventud, en Madrid, fue cuestión de tan solo un año.

Encarna decidió afincarse en Madrid y su vida la llevó hasta las instalaciones de Radio España, una emisora en la que permaneció siete años. Posteriormente, recaló en Radio Popular de San Sebastián y en La Voz de Madrid. Y fue de nuevo, en 1967, cuando regresó a Radio España, con un programa llamado «CS y buen viaje», en el que competía en audiencia con el exitoso programa de Joaquín Prat en Cadena SER. Tres años es lo que Encarna Sánchez permaneció en la emisora, justo antes de tener que partir de España.
En todos estos años, la censura todavía imperaba en la radio y ella se vio envuelta en más de una ocasión de controles de la misma. Oficialmente, tan solo la escaleta y los guiones se sometían al escrutinio de los censores, pero la espontaneidad de Encarna la llevó a tener más de un susto. De hecho, para evitar más problemas, decidía emitir con un par de segundos de retraso las llamadas telefónicas que se emitían en antena, para que el técnico de sonido tuviera tiempo para poder cortar la misma si fuera necesario.

Encarna Sánchez se encontró viviendo un grandísimo momento. En 1968, había recibido el Premio Ondas por su trabajo como locutora en Radio España y parecía que su carrera no iba a hacer más que continuar creciendo. Sin embargo, la locutora parecía querer más, y tanto por necesidad como por suerte, descubrió que su futuro más inmediato se encontraba fuera de España. En 1970, aceptó un contrato laboral para marcharse a México. Desde entonces, hizo un gran periplo por América, que le lleva a hacer varios programas de televisión e, incluso, una obra de teatro. Allí, es dónde se enamora y se casa con un empresario de Los Ángeles, del cual se divorcia a los pocos años. Tras todo esto, de nuevo, decidió que era buen momento para regresar a España en 1977, tras la muerte de Francisco Franco y cuando España estaba iniciando el proceso de Transición.

Sus grandes éxitos

Fue en 1978 cuando, de nuevo, se puso al otro lado del transistor, a través de las ondas de Radio Miramar de Barcelona. Esta vez fue ella misma la que creó un programa que duró muchísimos años, siendo, sin duda, el más recordado de toda la trayectoria profesional de Encarna Sánchez: «Encarna de noche». El programa fue todo un éxito, tanto que, de nuevo, recibió un nuevo Premio Ondas en 1981 y otro en 1983. Unos galardones que no se encontraban desangelados en las vitrinas de Encarna Sánchez ya que le acompañaban una Antena de Plata y la Cruz al Mérito Civil.
El programa funcionó con un grandísimo éxito de oyentes hasta el año 1983. Fue entonces cuando llega a COPE, durando un año más en emisión el «Encarna de noche». Sanchéz decidió dar el salto hasta las tardes radiofónicas, iniciándose las emisiones de «Directamente, Encarna». Desde ese momento, sumaron un total de doce años ininterrumpidos en las antenas de COPE. Esto lo transformó en un auténtico referente para las nuevas generaciones y arrastró un séquito de seguidores que pocos locutores han conseguido cosechar en su carrera.

Sin embargo, en 1996 la vida tenía otros planes para Encarna Sánchez. El 5 de abril, Encarna Sánchez falleció a última hora en su domicilio en Madrid. Llevaba años luchando contra un cáncer de garganta para el que se había tratado tanto en España como en Suiza. La enfermedad no le dio un respiro. Dos meses antes de acabar con ella, la obligó a abandonar su programa, suponiendo el principio del final de la carrera de la locutora.

La ira de Encarna Sánchez

Más de 30 años de profesión fueron, para Encarna Sánchez, suficientes para hacer de su figura un auténtico mito. La polémica acompañó hasta su muerte a la locutora, de la cual se habló que, incluso, su última voluntad no habría sido cumplida. Y es que, detrás de la figura de Encarna Sánchez muchas fueron sus luces, pero aún más pronunciadas fueron sus sombras.
Una de las características más palpables de la locutora era su enorme espontaneidad. Encarna Sánchez tuvo enormes problemas con la censura, pero, además, estuvo siempre envuelta en la polémica por las palabras que dedicaba contra sus enemigos. Todo aquél que se atreviera a hablar de ella estaba condenado a ser víctima de su feroz látigo. Concha García Campoy fue una de las personas que más duramente la atacó. Ambas rivalizaban en la misma franja horaria por la audiencia y parece ser que las palabras que la Campoy le dedicaba en las entrevistas a Encarna no le gustaban en exceso.
Tanto fue así que le llegó a decir a su audiencia, en directo, que lo único que había hecho contra Concha García Campoy había sido «quitarte la audiencia. Te he convertido en una tercerona». Por si fuera poco, Sánchez aseguraba que «la gente como tú se tiene que ir y te tienen que echar». Además, la tildó de «muy mala persona».
Pero la furia de Encarna Sánchez también fue dirigida hacia otros objetivos. De Isabel Preysler dijo que tenía «menos sesos que un mosquito» y que su «objetivo es ganarse a cualquiera». De José Coronado dijo que era «muy mal actor», de Ortega Cano que le causó «vergüenza ajena» tras el mítico momento de él cantando y acusó a Mercedes Milá de «hacerse la tonta». Estos son tan solo algunos de los ejemplos de las lindezas que la propia Encarna dedicaba a otros compañeros de profesión.

Aunque el mayor enfado que sufrió lo tuvo contra el duo cómico «Martes y trece». Millán Salcedo y Josema Yuste preparaban el especial de Nochevieja de 1992 para TVE, y el programa giraría en torno a un viaje vacacional que harían Encarna Sánchez junto a Isabel Pantoja. El episodio, antes de ser emitido, fue duramente criticado por la locutora, que aseguró que haría lo posible para que acabaran en prisión los humoristas. Por suerte, el programa fue totalmente blanco.

Las «amistades peligrosas» de Encarna Sánchez

Otro de los puntos más polémicos que envolvió la vida de Encarna Sánchez fue el de sus presuntos amores prohibidos. Durante muchísimos años, se especuló sobre las amistades femeninas que envolvían la vida de la locutora. Dos de ellas estuvieron muy presentes durante gran parte de su vida, y al fallecer la caja de los truenos empezó a sonar. Una de las relaciones que más se miraban con lupa fue la que tuvo con la actual colaboradora de «Sálvame» Mila Ximénez. A pesar de todo lo que se pudo comentar, fue la propia Mila la que, hace un par de años, aseguró que entre Encarna y ella no hubo nunca nada más que una amistad.
La amistad que más dio para rumores fue la que había entre la tonadillera Isabel Pantoja y ella. Los rumores no cesaban nunca, y se dejaban ver de cuando en cuando envueltos en una gran felicidad. Oficialmente, de ellas solo se conoce que hubo una gran amistad. Si Encarna sentía algo más por la tonadillera, se lo llevó a la tumba; y si existió verdaderamente una relación íntima, solo podría pronunciarse Isabel Pantoja.

Pero la leyenda de Encarna Sánchez es de tal magnitud que, incluso, hasta tras su muerte se siguió hablando de todo lo que rodeó al triste suceso. El motivo de la misma estuvo siempre claro, pero lo que sucedió después no demasiado. Encarna fue incinerada en el Cementerio de La Almudena en Madrid, pero, según se supo al tiempo, esto podría haber sido contra su voluntad ya que quería ser enterrada.

Polémica hasta la herencia

Además, uno de los temas misteriosos que aún colean de su vida es la repartición de la herencia de la locutora. Esta fue a parar, en su totalidad, al bolsillo de Clara Suñer, una amiga de Sánchez con la que se le relacionó en los años 60 y era considerada como una amiga. Esto se realizó así porque la locutora dejó registrado un único testamento en el que Suñer era la única heredera. Sin embargo, con los años, se afirmó que habría sido el hijo de Soledad Jara la persona que debería de haber acumulado las propiedades y capital de la locutora, todo ello por una carta manuscrita que habría dejado Sánchez antes de morir, pero de la cual nunca se supo nada.
Por si el tema de la herencia fuera poco escandaloso todavía, Clara Suñer aseguró que, en total, debía de haber heredado las propiedades de La Moraleja, el piso en O’Donell y un chalet en Marbella a nombre de la locutora, junto a unos 600 millones de pesetas depositados en cuentas en Suiza. Sin embargo, cuando Suñer fue a cobrar dicho dinero, este había desaparecido y nunca más se llegó a saber del mismo. Un nuevo misterio, sin resolver.

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