Carlos Herrera recuerda en antena el día que ETA le envió una bomba

Carlos Herrera

El 27 de marzo de 2000, los terroristas remitieron al periodista una caja de puros que ocultaba una potente bomba. Un fallo en el detonador le libró de la muerte. El 27 de marzo de 2000, la banda terrorista ETA quiso asesinar a Carlos Herrera con un método que los etarras habían utilizado durante esos años con bastante frecuencia.

Los terroristas remitieron a la sede de Radio Nacional de España en Sevilla, allí trabajaba entonces el locutor, una caja de puros que contenía un potente explosivo.
Este lunes, en Herrera en COPE, el periodista ha relatado el escalofriante momento en que bajó en un ascensor con la trampa mortal en las manos y como la suerte, en forma de fallo del detonador, le salvó de lo peor.

“Hoy hace 17 años que a mí me pusieron una bomba”, ha comenzado su relato Herrera con su habitual dosis de ironía: “Es mi cumpleaños”. Preguntado por sus contertulios por el trance tan delicado que protagonizó, Herrera ha desvelado como tuvo que bajar tres plantas con el artefacto en las manos. “Librarme del artefacto fue complicado porque yo bajaba en un ascensor hidráulico con suspensión un poco brusca y yo sabía que llevaba desde el tercero una bomba en la mano y dije: ¡A ver si moviendo esto va a reventar!”, ha proseguido.

“Cuando se abrió la puerta del ascensor, yo veía los cables y decía: a ver si esto va a reventar aquí”, ha explicado, antes de relatar lo que sucedió cuando se abrieron las puertas del elevador. “Se abrió la puerta del ascensor y vi a cuatro compañeros de RNE en Sevilla y les dije: ‘Llevo una bomba y no ha estallado, así que yo de ustedes me quitaría’. Y la verdad es que se quitaron”, ha bromeado.

Herrera ha relatado cómo dejó la bomba en unas escaleras fuera del edificio y cómo llegaron los agentes de los TEDAX para neutralizar el artefacto que no explosionó por un fallo en el detonador. “Pero llevaba dinamita para los pollos, a mí me hubieran recogido con una bayeta”, ha bromeado.

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