Blas Herrero Vallina, director de Kiss Media, provoca inquietud en La Moncloa



Blas Herrero Vallina

Iker Gurpegui escribe en elcierredigital.com que Blas Herrero Vallina, hijo de ‘El Lechero’, provoca inquietud en La Moncloa. El hoy director de Kiss Media (Kiss FM, Hit TV, Hit FM o DKiss) gestiona la millonaria fortuna de su padre y es el cerebro de las operaciones mediáticas ‘antisanchistas’ del empresario asturiano. A su intento de comprar el Grupo Prisa de espaldas a La Moncloa, para enfado de Pedro Sánchez, se suma, además, su pretensión de hacerse con las señales de la TDT de Unidad Editorial para cedérsela a Marcos de Quinto.
«El hijo es más vivo que su padre, que ya es decir». Con estas palabras definen algunos prebostes del sector mediático a Blas Herrero Vallina, despierto y carismático hijo del todopoderoso Blas Herrero Fernández, el ‘Lechero’, reconvertido en niño mimado del ‘guerrismo’ antes de fundar compañías como Kiss FM, Hit TV o Hit FM.

Todas ellas están dirigidas hoy en día por su hijo, graduado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho por la jesuítica Universidad Pontificia de Comillas. Posteriormente, Herrero Vallina saltó a trabajar en la banca de inversión hasta que su progenitor lo reclamó para liderar el emporio mediático familiar, allá por 2014.

Siete años de transformación: de la FM al ladrillo
Blas Herrero Vallina gestiona la millonaria fortuna de su padre, más de 130 millones según Forbes, y es el piloto encargado de la transición de las empresas familiares desde el sector mediático, que ya no se ordeña tan fácil como antaño, hacia el inmobiliario.

Es cierto que a nadie le amarga un dulce y su padre estuvo muy atento al reparto gubernamental para llevarse una licencia de TDT estatal en 2015.

De Kiss Temática a Heval Capital
Kiss Temática se encargaba únicamente de proveer contenidos a Kiss TV hasta 2019, año en el que la compañía se convirtió en Heval Capital. El administrador único de esta compañía es Blas Herrero Vallina, que ensanchó las funciones de la empresa.

Y es que desde hace dos años Heval Capital, además del sector mediático, se encarga, según consta en el Registro Mercantil, al «alquiler de toda clase de bienes inmuebles, cualquiera que sea su uso, destino o naturaleza, ya se trate de terrenos, de edificaciones de todo tipo, naves, viviendas, oficinas, aparcamientos, tanto subterráneos como en superficie), al igual que su adquisición, enajenación y adjudicación».

Esta no es la única empresa en la que figura Blas Herrero Vallina, que es administrador solidario de la constructora asturiana Hegar Soluciones, que se encarga de «la promoción, contratación y ejecución por cuenta propia de toda clase de obras publicas y privadas, cualquiera que sea el sistema, forma y materiales utilizados, mediante subastas, concurso-subastas, concursos o adjudicaciones directas, las construcciones, restauraciones, rehabilitaciones y edifica».

Ambas compañías se encuadran dentro de Radio Blanca, que encadena varios años de números rojos por las pérdidas que ha provocado el área mediática de los negocios de la familia Herrero, que intenta salvaguardar su patrimonio gracias a la sicav BH Valores.

Blas Herrero Vallina está apoyando a su padre en su mirada hacia el ladrillo. Y es que ‘el Lechero’ pagó 16,75 millones de euros en subasta judicial por el Hotel Foxá 32 Suites sito junto a la Estación de Chamartín.

Y ha edificado un bloque de apartamentos premium en un edificio ubicado en la Plaza del Marqués de Salamanca, plena milla de oro de Madrid, en la que también han invertido Rodrigo Lebois o José Ramón Liñero.

Meneos mediáticos
Blas Herrero Vallina aprendió de los dimes y diretes que provocó la boda de su hermana Vanesa en 2008. Y es que, bajo el oficio de Carlos Osoro y el Padre Ángel, acudieron como invitados Francisco Álvarez-Cascos, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Isidoro Álvarez, Alberto Aza, José María García, José Luis Corcuera o Dolores Sergueyeva, nieta de ‘La Pasionaria’. Es decir, desde Zarzuela hasta el PCE.

El retoño, más discreto, se casó en Córdoba en 2017 con las gaitas clavando el ‘Asturias, patria querida’ bajo la atenta mirada de un grupo VIP más reducido. Eso sí, no faltó el Padre Ángel en el altar ni Corcuera y Rodríguez Ibarra comiendo gambas.

Pero estas fanfarrias aparecieron menos en prensa para alegría de Herrero Vallina, que es el verdadero cerebro de los negocios de su padre. Y si su padre se hizo de oro bajo las administraciones del PSOE (recuerden los más de 300 postes que se llevó a finales de los ochenta gracias a haberse convertido en el empresario ‘guerrista’ en la radio), el hijo quiere hacer fortuna contra los socialistas.

Porque el intento de comprar el Grupo Prisa de espaldas a La Moncloa, para enfado de Pedro Sánchez, fue una apuesta de Herrero Vallina por hacerse notar para Ana Patricia Botín, César Alierta y otros empresarios que querían que la Cadena SER y El País siguiesen con su línea editorial más cercana al PP que al PSOE para alegría de Juan Luis Cebrián o Felipe González, convertidos en lo que de jóvenes odiaban.

Blas Herrero Fernández negó que la oferta fuese baja: «En Europa, se habla incluso del apagón de la FM en los próximos años; y ya cuesta encontrar tiendas que vendan aparatos de radio convencional. El futuro es el podcast y el pago. El negocio de la radio se verá comprometido en los próximos años. ¿Eso lo sabía el analista del Santander?».

«En 1989, hace 30 años, yo aposté por el sector porque le veía futuro y monté Kiss FM. Y me fue muy bien. Pero ahora, en 2020, te digo lo contrario: las radios se devaluarán en los próximos años. Por eso, no se puede valorar la Cadena SER y Los 40 como en 2010 o 2015. Su valor lo tiene que determinar su futuro», señaló en Voz Pópuli.

Y añadió: «Mis asesores tuvieron en cuenta estos factores. También la evolución del negocio de las noticias, en el que resulta muy difícil atraer publicidad, que se destina principalmente al entretenimiento. Por eso, hice la oferta que hice, que incluso valora estos medios de forma generosa».

También tiene propósitos ‘antisanchistas’ la intentona de la familia Herrero de hacerse con las señales de la TDT de Unidad Editorial para cedérsela a Marcos de Quinto, que intenta cazar inversores para lanzar una especie de Intereconomía 3.0 llamada La Séptima.

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