Ayanta Barilli (esRadio): «La primera vez que tuve contacto sexual con mi novio, fui corriendo a contárselo a mi padre»



Ayanta Barilli

Silvia Moreno le ha entrevistado para elmundo.es:
Ayanta Barilli. Roma, 1969. Tras quedar finalista del Planeta en 2018, la escritora publica ahora su segunda novela: ‘Una mujer y dos gatos’. Su padre, Sánchez Dragó, la llamó para boicotear la feria del libro. «De ninguna manera».

  • ¿Por qué ha tardado tres años en publicar esta novela tras quedar finalista del premio Planeta en 2018?
  • Tres años tampoco es mucho. Escribir es algo muy complejo y fatigoso. No vivo de la literatura porque en este país no se puede; muy pocas personas lo hacen. Además, tengo un programa de radio diario de tres horas [el magacín cultural A media luz en esradio] y una vida muy compleja.
  • ¿Cómo saca tiempo para escribir con un programa diario en la radio?
  • No duermo. El tiempo es algo finito y me he acostumbrado a dormir muy poco. Aprovecho mucho el tiempo, trabajo los fines de semana y en vacaciones. No puedo evitar hacerlo porque tengo la necesidad de escribir. Si no lo hago, me voy sintiendo mal.
  • ¿Qué tipo de escritora es?
  • Los escritores somos unos maniáticos. Soy de escribir al alba, cuando el cuerpo y el día es nuevo. Escribo por capas: la primera página la voy afinando y repasando. Puedo estar meses en la misma página, intentando que salga de ese folio toda la potencialidad que tiene. Y, mientras, voy avanzando y escribiendo más. Es parecido a una escultura que, poco a poco, va saliendo la forma de un trozo de mármol. Además, soy muy lenta.
  • En su novela reivindica la rebeldía.
  • No reivindico nada. Cada uno que haga lo que quiera. Cuento lo que me pasa a mí. La rebeldía es una consecuencia de la desobediencia; soy una desobediente y una mentirosa, sin ninguna duda. Para avanzar en el camino de la vida, se dan unas circunstancias que hacen que estas dos facetas de mi carácter salgan.
  • ¿Ante qué hay que rebelarse hoy?
  • Ante todo. Hay que desobedecer a todo aquello con lo que uno no está de acuerdo. Hay una corrección política que dice que hay que hablar así y respetar determinadas leyes… La ley está en mí misma e intento hacer lo que considero oportuno, sin dañar a nadie, por supuesto.
  • Hay, incluso, una manera oficial de ser feminista y quien se sale de ahí, mal va.
  • Hay muchos feminismos ahora mismo, tantos que yo ya estoy completamente perdida. Solo conozco mi feminismo, no el que dicen por ahí o por allá. Mi feminismo consiste en ser una mujer independiente y evitar a toda costa cualquier tipo de maltrato, acoso o minusvaloración de mi persona.
  • «Me he convertido en una delincuente. Todo lo que pienso y deseo es ilegal», dice en su novela.
  • Es exactamente lo que me ha pasado en los últimos tiempos. Se han dado unas circunstancias insólitas que han acotado mucho las libertades y me he sentido así; creo que no soy la única. Y por eso he obrado en consecuencia.
  • ¿Por qué escribe?
  • Escribo porque es una necesidad biológica. Me he pasado desde pequeña la vida escribiendo en la cabeza, con el pensamiento, y cuando ha llegado el momento, he empezado a escribir con la pluma o más bien con el ordenador. Ahora, por ejemplo, estoy haciendo entrevistas en el hotel toda la mañana y todo lo que va sucediendo es una historia en sí misma, lo vivo todo como una fábula por contar.
  • Ha participado en varias películas, series de televisión y obras de teatro, ¿por qué dejó la interpretación?
  • Porque dejó de interesarme. Por esta necesidad de contar historias, pensé que la vía de la interpretación era una manera de expresarme, crear unos personajes, ponerme en su piel, pero me di cuenta de que me había equivocado y entendí que mi camino era el literario.
  • Desde 2018 presenta y dirige el magacín cultural ‘A media luz’ en esradio. ¿Dónde queda la cultura en tiempos de pandemia?
  • La cultura, en tiempos de pandemia y de no pandemia, queda relegada a la madrugada. En este país tan obsesionado con la política, el único horario para hablar de cultura es ese. Y, además, te advierten ‘no digas cultura, di entretenimiento’; como si la cultura fuera una palabra proscrita. Pues no, yo lo digo; es un magacín cultural que me gusta y me cuesta mucho hacer. Es muy alimenticio porque no hacía falta el confinamiento ni esas bobadas para demostrar que España es un país con una actividad cultural impresionante y con escritores, cineastas y actores que tienen una importancia nacional e internacional.
  • En tiempos de recortes de los gobiernos, el sector cultural suele ser el gran perjudicado.
  • Es que cuando los políticos, sean de izquierdas o de derechas, son personas tan poco cultivadas, en general, es imposible que tengan en su mano saber lo que se necesita culturalmente; es realmente imposible.
  • En la radio presentó durante ocho años Es amor o es sexo. ¿Hay que seguir hablando de sexo?
  • Siempre es necesario seguir hablando de sexo y de amor. Muchas veces, los bloqueos que tenemos son por no hablar y eso ocurre en las esferas más íntimas, como el amor y el sexo. Por eso, lo he tratado mucho en mis programas. Todavía hay padres que te dicen: ‘es que me da vergüenza, ¿cómo y cuándo hablo con un niño de sexualidad?’. Y yo les respondo que con los niños hay que hablar de sexo desde que nacen. Lo mismo que les enseñas a comer, dormir y hacer pis en un orinal, pues igual algo sobre la sexualidad, adaptado a su edad, lógicamente. Yo hablaría más de sexualidad que de drogas, por ejemplo, porque es más probable que uno tenga un problema o un disgusto relacionado con la sexualidad que con las drogas. Además, es tan divertido hablar de este asunto. Me encantaría hablar de sexo contigo; es una manera de conocerse.
  • Ahora, muchas personas acuden a Tinder en busca de sexo.
  • Sí, antes se iba al bar y ahora a Tinder. No he utilizado nunca Tinder porque soy una neandertal en las tecnologías, pero, por lo que veo, es un trabajo grande porque tienes que hacer casi un ‘casting’, quedar a merendar para ver si sí o si no… Yo me canso solo de pensarlo.
  • Su padre Fernando Sánchez Dragó habla explícitamente sobre sexo. ¿Cómo le ha influido?
  • En mi casa he tenido una educación sexual fantástica porque siempre ha sido uno más de los temas que se podían tratar. Recuerdo cuando era adolescente, la primera vez que tuve un contacto sexual con mi novio, lo primero que hice fue ir corriendo a mi casa a contárselo a mi padre. Eso es muy bonito y algo que deben conseguir las familias. Yo creo que lo he conseguido con mis hijos y estoy muy contenta de ello.
  • Algunos padres se echarán las manos a la cabeza y otros se preguntarán cómo se consigue eso.
  • Con risas, sentido del humor, sinceridad y contando tú también tus cosas; compartiéndolo todo con tus hijos. No hay nada que no se pueda contar, depende de cómo se haga.
  • ¿Qué ha aprendido de su padre?
  • De un padre y una madre se aprende todo; son nuestros principales maestros. Una de las cosas que he aprendido de él, de la que hago gala, es la desobediencia. No llego a sus extremos porque él ha profesionalizado la desobediencia. Yo no, solo cuando me tocan las narices. También he aprendido a escuchar historias, a leer, escribir, viajar… Me ha dado un biberón lleno de letras.
  • ¿Y de su madre, la profesora de historia y filosofía Caterina Barilli, que murió cuando usted tenía solo 9 años?
  • Mi madre ha sido una de las espitas para que yo me pusiera a escribir. Cuando ella murió, creo que tuve depresión infantil. Me di cuenta de que la iba a olvidar y el olvido es la muerte. Empecé a escribir un diario a los 10 años que no era mi día a día, sino lo que había vivido con ella porque era consciente de que, si no lo plasmaba, lo iba a olvidar. Ese diario lo perdí, pero el hecho de escribirlo hizo que la memoria de ella perviviera y escribiera después Un mar violeta oscuro [la novela con la que fue finalista del premio Planeta]. Una de las cosas más valiosas que tenemos es la memoria; y eso me lo enseñó mi madre.
  • Su padre ha anunciado en Twitter que ha cancelado sus firmas de libros «en un acto de rebeldía» porque «los escritores no somos ovejas», ha proclamado.
  • Me llamó y me dijo: ‘Voy a boicotear la feria del libro, ¿te unes?’. De ninguna manera porque, con todas las dificultades que hay, me parece muy bien que la hayan montado. Boicotear un acto cultural no lo entiendo, pero como mi padre es así, tendrá sus razones.

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