11.6.2026.- Abraham Ceballos publica en andaluciainformacion.es: Veterano de la profesión y maestro de periodistas, Rafael Plaza ha sido el elegido para inaugurar la nómina de distinguidos con el Premio Jerez de Periodismo creado por la APJ.
Rafael Plaza recibirá el próximo otoño, a iniciativa de la Asociación de la Prensa de Jerez, el Premio Jerez de Periodismo. Veterano de la profesión, hombre de radio, maestro de periodistas y gran conocedor de los medios de comunicación, llegó a Jerez en los primeros 70, desde su Cuenca natal, tras estudiar audiovisuales en Barcelona, y fue aquí desde donde construyó una laureada y prolífica carrera que le convierte, ahora, en el elegido para inaugurar la nómina de distinciones de la APJ.
Empezó como redactor de informativos en Radio Jerez, desde donde vivió la transición a la democracia y desde donde puso en marcha el primer informativo regional de la radio española, reconocido en 1981 con el premio Ondas. Poco después fue nombrado director de Radio Cádiz y creó SER El Puerto, antes de dar el salto a director regional de la Cadena SER en Castilla y León. De regreso a Andalucía dirigió la central de ventas multimedia de Prisa, grupo al que siguió vinculado en puestos directivos hasta su jubilación, antes de establecerse de nuevo y definitivamente en Jerez.
«Estoy impresionado, sigo en shock», admitía sobre la concesión del premio en una entrevista con Ana Huguet, en el espacio El templete de 7 TV Jerez. Para Plaza, ser periodista ha supuesto «dedicarme a lo que llevaba en las entretelas del alma. Hacer lo que me gustaba». Así resumía una trayectoria que se remonta al año 1967, cuando se hizo con la plaza de corrector de pruebas del Diario de Cuenca.
«Ahí se aprendía muchísimo. Tenías que leer las galeradas que salían de la linotipia, llevarte el periódico impreso en las mangas de la camisa. Y ahí tuve yo dos maestros esenciales, que fueron Ángel Ríos, el director, y Antonio Hernández, el redactor jefe. Allí vivíamos como los periodistas de las películas. Terminábamos el periódico a las cinco de la mañana, nos íbamos a los bares. No los cerrábamos, los abríamos», rememoraba con una sonrisa sobre un tiempo ya lejano pero fundamental para entender el ejercicio de la profesión.
Aunque, evidentemente, fue en Jerez donde pudo desarrollar ampliamente su vocación y donde ha vivido «todo lo bueno que me ha ocurrido». Eso sí, donde también ha «sufrido mucho», y por dos razones. «La primera, porque yo estaba solo. Hablo de Radio Jerez, de la época de la transición. Tenías que buscarte las cosquillas para ver dónde estaba la gente que hablaba ya de aperturismo, que eran asociaciones de vecinos y algunos movimientos de las iglesia. La segunda, porque cuando empezamos a hacer el informativo regional, el director de la emisora le puso candados a los teléfonos» y se las tuvo que ingeniar para poder contactar con el resto de emisoras.
«Está de testigo Paquito Jiménez, que era el técnico. Y cuando Paquito estaba, me dejaba un teléfono en el cuarto lleno de cables desde donde se podía llamar. Entonces, me iba cabreado a casa. Luego, al día siguiente, dabas dos primicias y te venías otra vez arriba. Pero yo he sufrido mucho con eso».
Esas horas -esos años- de dedicación a la radio, que le privaron de muchos momentos familiares, como algún cumpleaños, es lo que va a tener presente el día que recoja el premio. «Luego te acostumbras, pero por eso este premio yo se lo brindo a mi mujer y a mis hijos, porque les debo todavía muchos ratos».
«Ratos» en los que siempre tuvo presente la importancia del periodismo como «vocación, pero también como un arte. Esto no es una idea brillante de un día. Esto es un arte y hay que ponerlo de manifiesto a todos los días. Hay un proverbio latino muy interesante que dice, ningún día sin escribir, ningún día sin pensar en periodismo y ningún día sin innovar». No lo dice como sentencia final, sino como acicate para los que nos dedicamos a esta profesión y tenemos que ayudar a los «nuevos periodistas», a los que «no sólo hay que enseñarles a redactar, sino a transmitirles el sentimiento por el periodismo». Plaza recuerda que él mismo aprendió de «mucha gente».
«Era muy amigo de Fernando Ónega, de Raúl del Pozo, de Enrique García. Te hablo de los que se han ido. Y aprendí mucho de ellos, pero también de los que enseñé. Entre ellos, Antonio Yélamo, que ha sido director regional de la SER», expone.
En este sentido, y pese al tiempo transcurrido, en el que «hay más medios de comunicación y más medios para hacer radio con una calidad infinitamente mejor que entonces», el veterano periodista recalca que «hacer radio local sigue siendo una odisea, porque hay poca gente y los sueldos también son escasos». Ante eso, subraya, «la única alternativa que yo veo es la imaginación. A la radio hay que echarle más imaginación. No se puede hacer un programa metiendo información que dura una vida entera, metiendo ladrillos; hay que hacer noticias de creación».
Jubilado, pero no despegado, ni de la profesión ni de los medios, Rafael Plaza ultima en la actualidad un nuevo proyecto personal, Emplazados: un programa de entrevistas que va a realizar de la mano de Onda Jerez RTV de cara a su emisión en el inicio de la nueva temporada. Como él mismo dice y aconseja: «ningún día sin escribir, ningún día sin pensar en periodismo y ningún día sin innovar».
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