Alejandro Dolina en la Sala Galileo Galilei con su programa “La venganza será terrible”

La venganza será terrible” se mantiene desde hace veinte años al frente de las mediciones de audiencia de la medianoche

Alejandro Dolina vuelve a Madrid con su programa radiofónico, “La venganza será terrible”, tras 30 años inundando las salas de humor, teatro y música. Dolina es un artista multidisciplinar: escritor, presentador de televisión, locutor de radio, cantante, actor y sobre todo, según él narrador y músico. “La radio, al ser tan hospitalaria, me permite desarrollar pequeñas habilidades que, bien mezcladas, parece que tuviera más gracias de las que tengo”, cuenta.

Su espectáculo es un encuentro humorístico lleno de improvisación y música. “A veces tocamos lo que la gente pide, pero muchas más veces tocamos lo que el relato exige”. Los locutores que forman el equipo lo presentan como un programa de radio con “códigos teatrales”. Comienzan contando una historia en forma de noticia y la van ilustrado e “interrumpiendo” con actuaciones improvisadas e interacción con el público. “A veces no sale gran cosa. Hemos aprendido a tener paciencia (el programa y el público) a que cada cierta noche salga una buena historia”, confiesa Dolina.

La espontaneidad que, en ocasiones, cruza la frontera del humor y la realidad parece estar medida y ordenada. “La improvisación no quiere decir delirio. Como en el jazz, seguimos unas pautas con formas y contenidos diferentes”, explica el locutor. La interacción con el público fue una de las primeras características que hizo reconocible a La venganza será terrible. Su conductor cuenta como, al poco tiempo de estrenarlo, varias personas asistieron pidiendo entrar para ver el programa. Al principio, las “autoridades radiofónicas” se negaron pero, después de acceder, el público fue creciendo y con él, las giras, primero por Argentina y ahora por otros países.

Esta popular Sala de Madrid, se inauguró en Octubre de 1985 en el antiguo local del Cine Galileo

Dolina explica que a sus actuaciones en Madrid acude público tanto español como argentino. En ocasiones, incluso los espectadores de ambas nacionalidades interactúan entre sí. “Cada argentino le comunica a su amigo español alguna cosa del programa cuando parece oscura [extraña]”, cuenta.

Para Dolina, la radio es hija de la ausencia. “Si las personas estuvieran siempre presentes no existiría. Nosotros rompemos esa ausencia. Es estar al mismo tiempo presente y ausente. Este proyecto es una nueva aventura, la de conquistar amigos nuevos”, concluye.