Silvia Abril y Toni Acosta: grabar al marido roncando o emitir a la hermana en directo, todo vale



Silvia Abril y Toni Acosta

En La Vanguardia se puede leer que la pareja de actrices, que se han revelado como el dúo más gamberro de la radio, lleva su programa a la plataforma Podimo con la premisa de seguir contando las anécdotas más íntimas y divertidas a través del podcast.

  • ¿Qué es El Grupo y ahora, Las del Grupo?
    T Somos Sílvia y yo hablando sobre un tema semanal que nos sirve para ordenar los contenidos; una voz en nuestro interior que se llama Marta hace una selección y nosotras les damos forma hablando de nuestra propia experiencia. Es una conversación íntima, eso es lo que hace diferente el programa: el oyente puede ser voyeur e interactuar. Pero es muy difícil de definir, todo el mundo debería probar dejándose llevar por la curiosidad.
    S: Es una comunidad en la que Toni y yo mandamos, somos las presidentas, y cada semana se charla de algo diferente.
  • ¿Ha ocurrido alguna vez que habéis hablado más de la cuenta?
    S: Nos pasa muchas veces, en todos los programas. Es algo que te da la radio, estar frente a un micro. Hasta ahora, por la pandemia, estábamos si público, pero acabamos de recuperarlo y hemos visto que va a continuar. ¡El público ha vuelto!
    T: me encanta cuando por la calle me comentan cosas que no recuerdo porque no hay guión: “Anda cuando contaste lo de tu hermana…”. Y la llamo enseguida a ver qué dije. Y dejamos el móvil encendido por si nos entran llamadas que puedan ser divertidas y ponerlas en directo. Mi hermana me ha llamado para desahogarse y ha salido por la radio. “¡Pero cómo has emitido eso!”, me pregunta, cuando yo la avisé de que se estaba grabando.
  • Y tú, Sílvia, ¿has contado algo de Andreu que luego te haya dicho “Hombre, Sílvia, esto no”?
    S: Yo he puesto audios de Andreu roncando, algo por lo que después me quise fustigar. Pero está bien que pasen esas cosas porque es un indicador del nivel de confianza e intimidad en el que entramos. También en el de gamberrismo: grabo cosas pensando “Esto se lo tengo que enseñar a Toni”. La última, grabé a un niño, amigo de mi hija, que me encontré caminando por la montaña y me dio una turra increíble sobre los fichajes del Barça. Con ocho años explicando lo que costaba fichar a Messi, a Piqué, al otro… Sabía mucho más que Toni y yo juntas.
  • También es un arma. Podéis amenazar a cualquiera con “Ojo, que te saco por la radio”.
    S: Yo hago mucha terapia con mis ex, ¿verdad, Toni?
    T: El programa de los ex tuvo un éxito tremendo. ¡Y Sílvia daba las siglas! Ella es más gamberra que yo y algunas cosas me dan vergüenza, me provocan risa y… Se vienen programas interesantes, como el de la escatología, que es un tema con el que yo no puedo. Pues hay un programa dedicado íntegramente a los pedos.
  • ¿Tenéis algún tema tabú? ¿Política, religión?
    S y T: No.
    S: Descartamos temas porque no nos parecen interesantes. “¡Ay, qué aburrido! A otra cosa”. Ese es nuestro criterio, totalmente subjetivo (risas). De hecho, un día hablamos de monjas, de ir de convivencias y se me fue la boca bastante. Es que fueron muchos años.
    T: No nos interesa la política pero si surge un tema que viene a cuento, lo comentamos.
    S: Es que la política se ha vuelto muy aburrida. Cualquier debate parece un plató de Mediaset, con todo el cariño, en cuanto a que se gritan.
  • «Nadie sabe nada», referencia en programas de improvisación, acaba de estrenar su 9ª temporada. ¿Tenéis límites o tanta cuerda como Berto y Buenfuente?
    T: Para mí Andreu y Berto son pura inspiración. Soy megafan de su programa, que es un referente. Es lo que los demás queremos llegar a ser. Tengo la sensación de que cuantos más programas hacemos es más guay hacerlos y que cuanto mayor te haces, más tenemos que contar. Límites no tengo.
    S: En casa genera un problema que cada uno tenga su podcast. Ayer sucedió una anécdota y Andreu dijo “Es que la pelota no toca en el suelo”. Nos la agenciamos al instante, bofetada hay por reclamar las anécdotas que vivimos juntos.
  • ¿Y en tu caso, Toni?
  • Son todas para mí. Como no vivo con nadie y tengo un podcast… Lo que sí hago es preguntar a mis amigos “¿Esto lo puedo contar?”. Llevo un cuadernito y siempre digo “No te nombro, digo que es un amigo” (risas). Mi hijo tiene 17 años, le gusta mucho leer y también escribir y dice que vale exagerar contando las cosas. En él descubro a ese narrador y cuentacuentos que ha vivido algo y luego lo amplifica. Nos pasa mucho.
    S: En el último programa Toni me decía: “Es que ya veo venir la mentira”. Detecta cuando anécdota toma otra dimensión.
    T: Se llama autoficción.
  • ¿Cuál ha sido la anécdota que más os ha hecho reír?
    T: Yo tengo verdaderos ataques de risa pero una vez, muy chulita, le dije a Sílvia que era capaz de cambiarme de camiseta sin quedarme en sujetador. No contaba con que la que llevaba puesta no era de punto y no se estiró, así que me quedé con las manos metidas dentro, atrapada, todo el equipo se descojonaba pero ya no podíamos parar, así que me puse a bailar con esa pinta.
    S: El día que le pregunté a Toni si se acordaba del pene de todos sus ex. Esa no se la esperaba; cuando más disfruto es cuando la saco de la carretera.
    T: ¡Que el otro día me preguntaron por el asunto y me volví a poner roja!
  • ¿Saben vuestros hijos lo famosas que son sus madres?
    T: Es inevitable, para bien y para mal. Para ellos es una invasión de su intimidad siempre que van a nuestro lado. Todo el mundo lleva un móvil, te miran, googlean… Yo lo llevo mal si estoy sentada a la mesa comiendo y viene alguien a pedirte una foto en ese momento.
    S: Pero también es verdad que las dos utilizamos a los niños, y me sabe mal usar ese término, para evitar fotos. “Es que con la niña no me gusta, entiéndeme” (risas). La mía tiene ocho y es muy consciente: una vez en el cole viene y me dice que tiene unas amigas de 15 años pero porque saben que es mi hija. Fíjate. Sabe discernir. Y eso me dejó un poco más tranquila.

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