Sergio Fernández «El Monaguillo»: «El hormiguero será mi padrino para siempre en esta profesión»



Sergio Fernández

Julián Alia le ha entrevistado para La Voz de Galicia:
La crisis del coronavirus pilló a Sergio Fernández, más conocido como El Monaguillo, (Marbella, Málaga, 46 años) en El hormiguero, Tu cara me suena y Me resbala. Pero como es una persona «con muchísima energía» y está acostumbrado «a cierto trote» también se ha «enrolado con una editorial para sacar un libro sobre sus aventuras en Japón a raíz de la sección de El hormiguero, y en el mundo de los pódcast. Desde hace tiempo reparte dinero con esa llamada aleatoria en la que preguntan «¿sabe usted qué es lo que quiero?» y hay que responder: «La tarjeta de El hormiguero».

  • Ha vuelto a «La parroquia»…
  • En uno de los peores momentos de nuestra historia, la gente agradece mucho que le entretengan, que le hagan reír, y eso me ha llevado a embarcarme en un pódcast, para que sea otro pequeño balón de oxígeno.
  • ¿Y usted busca también esos balones de oxígeno?
  • Busco un equilibrio diario entre estar informado, para tener mi propia opinión y olvidándome de pasear por las redes sociales y de toda esa creatividad negativa que tienen, y las series y documentales, que me ayudan a ver por dónde puede seguir creciendo El Monaguillo. Es mi manera de atacar al virus. Lo único que puedo hacer es quedarme en casa, ser responsable y también cuidar de mí y de mi familia.
  • ¿Cómo es posible que vaya sumando nuevos trabajos sin dejar los anteriores?
  • Yo pensaba que ya había cubierto una etapa con La parroquia, en Onda Cero, y cuando decidí irme al teatro con Josema Yuste, creí que ya no iba a ser compatible y preferí dejarlo arriba con éxito. Es un formato que rescato ahora cuatro años después en pódcast. He tenido que dejar cosas que me gustaban, porque cuando subes un pelín un escalón, tienes que estar al 100 % y para ello hay que ir dejando algunas cosas en el camino.
  • ¿Ha tenido más ofertas?
  • Me han ofrecido otros formatos, pero he dicho que no porque tengo que tener atención plena, sobre todo en El hormiguero, que es el regalo más grande que me ha dado la profesión. Llevo seis años cuidándolo día a día, y esta cuarentena me ha dado la oportunidad de estar en la mesa con Pablo [Motos], haciendo tertulia. Estamos haciendo algo muy parecido a la radio, y me ha dejado demostrarle al público mi capacidad para hacer humor, improvisar y estaré agradecido toda la vida. El hormiguero será mi padrino para siempre en esta profesión.
  • Ahora se van a retrasar sus vuelos a Japón.
  • Teníamos que ir antes de verano, pero no va a poder ser, claro. La última vez fue alucinante, y el año que viene, si se puede ir, iré. Además, el libro es para que la gente que lo lea conozca Japón. No es una invención nuestra. Frikidoctor, José Señarís Romay, aporta el lado más serio, y yo, la risa. La sección funcionó muy bien y quisimos resumir estos seis años y ese mundo tan loco, loco, loco que hay allí y que no deja de sorprendernos.
  • Repartió 3.000 euros en ocho programas consecutivos. ¿Se sintió una especie de Robin Hood moderno?
  • Cada noche, cuando sumaba dinero repartido, me iba emocionando cada vez más. Era como Rocky cuando iba ganando combates. Al final, estaba sufriendo como él, porque no quería caer en la lona. Hasta que un día, el gurú falló, pero luego ha vuelto, ¿eh? Además, lo bonito es que ha caído a gente que lo necesitaba.
  • ¿Por ejemplo?
  • Le tocaron a una señora que había estado ingresada con coronavirus y le habían dado el alta el día anterior. Lo contó por encima porque dijo que no quería seguir hablando de eso, porque era un programa para reír y pasarlo bien, pero luego, a micrófono cerrado, nos contó que ingresaron también a su marido, y que él falleció. Me fui para mi casa feliz y triste a la vez, pero me ganó la felicidad de poderle dar esa alegría, que no va a quitar el sufrimiento de estos momentos, pero, quieras que no, se lo di a alguien que se lo merecía.
  • ¿Le da más importancia en una época como esta?
  • Es que verdaderamente sufrimos y también nos emocionamos. No lo celebraría tanto si me tocara a mí. Nos están poniendo a prueba en estos momentos, pero estamos intentando nadar hacia arriba y dar lo que tenemos, que es esta medicina, el humor y la risa.
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