RNE recibe la Medalla de Oro de Huelva

Maruja Beviá, una de las primeras voces de RNE Huelva

Cuando Radio Nacional de España recoja hoy (21 enero) la medalla de oro de la ciudad, Huelva verá reconocido el carácter pionero de la radio pública española en ésta provincia, a pesar del trágico carácter de sus cimientos en plena Guerra Civil. Se hará justicia (en diferido) a quien con su esfuerzo creó el primer espíritu radiofónico onubense, cuando en 1934 llevó aquellas nuevas tecnologías a Nerva, un pueblo minero muy dinámico, con enormes inquietudes culturales.

Las raíces radiofónicas onubenses pasan por la constitución de Radio Nerva, en plena República, gracias a un hombre con gran iniciativa, como fue Arturo Albarrán Vázquez, quien ayudado por Antonio Escribano, ambos industriales de la población, decidieron probar con aquel novedoso elemento que entonces representaba la punta de lanza de la comunicación social.
El espacio radioeléctrico se encontraba prácticamente virgen y decidieron apostar por la creación de una emisora de radio en la activa población minera, en aquel momento con cerca de 20.000 habitantes, por el gran foco de atracción económica y social que ejercían las minas británicas del río Tinto.

Arturo Albarrán consiguió así un doble objetivo: por una parte dinamizaba su tienda de aparatos de radios y discos, en la calle Alcalá Zamora de la población, y por otro apoyaba sus numerosas iniciativas culturales, entre ellas la creación del Ateneo Popular.

En la radio organizaba debates -tan de moda hoy-, emitía programas musicales con los últimos éxitos del momento y atendía toda acción cultural y social promovida en la zona. Era un hombre comprometido en unos momentos muy convulsos, como demuestra que la huelga minera del mismo año de la fundación de Radio Nerva se saldase en
octubre de 1934 con varios muertos.
La documentación existente nos dice que el 27 de abril de 1934 presentó su proyecto al Ayuntamiento de Nerva, al que solicitó una ayuda de 900 pesetas (5,4 euros), indicando en el escrito la práctica inexistencia de radios en España, y basándose en antecedentes de otras emisoras recién creadas, como la de Badajoz o la de Valladolid.

El objetivo definido y marcado por Arturo Albarrán fue propagar la cultura avisando, junto a su socio, de que «no desmayaremos en nuestra empresa» para crear una emisora de radio.
Al poco tiempo, el 21 de mayo de 1934, el alcalde Juan Bueno Nieto contestó apoyando la iniciativa y reconociendo al solicitante «su laudable iniciativa que tanto habrá de redundar en prestigio de esta población y en beneficio de los intereses culturales» y le otorgó una subvención de 500 pesetas (3 euros).

Albarrán, ayudado por unos amigos ingenieros madrileños, montó rápidamente su emisora, con un poder de emisión más allá del ámbito local, al nacer con una potencia de 100 kilovatios (?) cuyas ondas superaban los 200 kilómetros, hasta el punto de que a Nerva llegaban cartas de radioyentes de Córdoba, o hasta puntos lejanos del norte de África, como Melilla.
La Guerra Civil quebró aquel proyecto, primero con la incautación de la emisora por milicianos republicanos, quienes la convirtieron en un elemento propagandístico con noticias sobre los primeros días de la guerra y los movimientos de las tropas golpistas. Albarrán fue detenido por oponerse a aquel expolio de los escopeteros,
quienes obviaron la orden expresa del gobernador civil republicano de Huelva, Diego Jiménez Castellano, para que se le restituyese el control de la emisora.

En el otro lado, Queipo de Llano era conocedor de la importancia de la Cuenca Minera y en sus altivos monólogos vociferantes en las ondas sevillanas amenazaba a los mineros temeroso del carácter belicoso y de resistencia al golpe militar mostrado por la columna minera riotinteña que fue destruida en Sevilla. Y sabía de la existencia de aquella radio opositora, en el núcleo de la isla republicana que entonces se convirtió la Cuenca Minera, hasta el punto de preparar minuciosamente la ocupación militar de la zona con varias columnas que llevaron la muerte y la represión a la roja zona minera.

Aquello cambió radicalmente el destino de la emisora. Nada más entrar los golpistas en Nerva, conocidos falangistas locales asaltaron a golpe de fusil el establecimiento de Albarrán, apropiándose de los aparatos emisores y enviándolos a Huelva en un camión requisado. Eran los últimos días de agosto, y al poco, ya en septiembre, aquellos potentes aparatos emitían con el indicativo de Radio Huelva. Con la creación en 1937 -hace ahora 80 años- de RNE, en Salamanca, pasó a convertirse en el primer centro emisor de la cadena con aparatos propios.
Arturo Albarrán no pudo conocer esta transformación de su radio, ya que, de nuevo, esta vez por los golpistas, fue inmediatamente detenido, torturado y fusilado en Nerva, el 28 de agosto de 1936. Hoy descansa en una fosa común del cementerio nervense.

En un reciente programa especial de RNE, con motivo de los 80 años de la emisora de Huelva, su directora, Ernestina Ferrer, recogió estos hechos, a la vez que otros testimonios que confirman el carácter de RNE Huelva como emisora decana de la radiodifusión pública. José María Segovia, exdirector del desaparecido diario Odiel, lo
confirma y recuerda aquellas emisiones: «En 1937 esta radio ya existía en Huelva. Y aunque la de Salamanca se constituye en el 37, solo dura hasta 1939, cuando la sede central pasó a Madrid. Huelva se quedó como radio decana, porque pasó a ser la más antigua. Tuvo un equipo emisor propio que había facilitado el Gobierno Civil».

También el periodista José Sánchez Canales coincide en esta apreciación, al decir que no tiene dudas de que Huelva fue la primera emisora pública, según los antecedentes que tenemos: «Radio Nacional de España funcionaba sin este indicativo en esta provincia, sino como Radio Huelva, con un equipo emisor de 100 kilovatios cedido por el Gobierno Civil. En 1941 se integraría en el Servicio de Radiodifusión del Estado, adscrito a la Vicesecretaría de Educación Popular».

Los datos coinciden: la enorme potencia para la época, de 100 kilovatios, que tenía Radio Nerva es la misma que tuvo posteriormente Radio Huelva, reconvertida en Radio Nacional. Salamanca se había montado en 1937 con una emisora móvil de solo 20 kilovatios sobre varios camiones que pertenecieron al servicio de Correos alemán.
Como señala Antonio José Martínez Navarro, Huelva se convirtió en una radio preeminente: «El que la emisora de Huelva estuviera asentada sobre unos equipos técnicos muy importantes, hizo que esta emisora tuviera la mejor instalación técnica en los primeros diez años de la historia de la radio en España». Todo sobre aquellos aparatos requisados en Nerva a Arturo Albarrán, quien perdió la vida con solo 37 años, por haber creado una radio en su pueblo.
Hoy, al menos, Huelva, con su Medalla de Oro a RNE, reconoce el carácter pionero de aquellas emisoras radiofónicas creadas en tiempos muy difíciles. Y hay que agradecer a Huelva Información que nos haya permitido conocer esta historia.

Nota del Editor:
En un momento del texto, incluyo un “(?)” junto al detalle de la potencia de 100 Kws. Resulta una potencia elevada incluso hoy en día, mucho más en la década de los 30 que resultaba desproporcionada y seguramente imposible de suministrar con la red eléctrica de la época.
Consultado el libro “Al compas de Huelva, Radio Nacional de España (1937 – 97)” de José Sanchez Canales, se confirma mi sospecha de que en realidad se trataba de un equipo de 100 watts.

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