Radio Castilla de Burgos y Radio Coruña anunciaron el asesinato de Franco en 1936



Mónica Arrizabalaga lo desvela desde ABC:
«Radios facciosas confirman el asesinato de Franco». El sorprendente titular se pudo leer en el ABC republicano del 4 de octubre de 1936, apenas tres días después de que el general fuera investido en el bando nacional como jefe del Estado Español. La nota de la agencia Febus, fechada en Valencia, decía que la noche del 2 de octubre, desde la Delegación de Guerra, se había dado la siguiente noticia:

«Un radiotelegrafista de Torrevieja ha captado el siguiente radio, emitido por Radio Castilla (Burgos), a las diez y media de la noche: «Un teniente de la Guardia Civil, traidor a la Patria, que no supo sacrificar su familia, dio muerte a nuestro caudillo, el general Franco». Posteriormente, Radio Coruña transmitió una nota biográfica del ex general Franco, diciendo que era su necrológica».

El mismo mensaje había sido publicado el 3 de octubre en la «Fragua Social», el diario «de información, orientación y combate» de la CNT en Levante bajo un titular a toda página que se congratulaba de que hubiera «Un traidor menos».

«Se insiste en que ha muerto el cabecilla faccioso Franco Bahamonde», recogía después el diario «La Voz» antes de apuntar que «hasta las radios de ellos dan la noticia». Sin embargo, este periódico avisaba en letra pequeña que «después de esta información, facilitada el sábado de madrugada, no hemos vuelto a tener nuevas noticias acerca de la muerte del ex general Franco. Acojan, pues, los lectores, con toda clase de reservas, el telegrama anterior».

El fenomenal bulo había sido difundido por primera vez en el periódico «La Libertad» de Madrid el 1 de octubre de 1936. «¿Ha sido asesinado el traidor ex general Franco?», se preguntaba el diario, que contaba que en Tánger se decía que lo había matado un oficial de la Guardia Civil:

«Tánger, 30. Se acentúan los rumores que circulan hace días acerca del fallecimiento del ex general rebelde Franco, en casa de un doctor falangista establecido en esta ciudad. Dícese que Franco ordenó equivocadamente administrar una fuerte dosis de ricino a la esposa de un teniente de la Guardia Civil, de Tetuán. Esta señora abortó y falleció. – El teniente de la Guardia Civil buscó a Franco y le hizo varios disparos de pistola.- Se añade que el ex general fue trasladado inmediatamente a Tánger para operarle y que falleció poco después de la intervención quirúrgica. -El rumor agrega que el cadáver fue embalsamado y trasladado después a Tetuán. Los fascistas desmienten el rumor, pero se les ve profundamente apenados».

La formidable «fake news» dio pie al general Queipo de Llano para ironizar por Radio Sevilla. Así lo recogió Ricardo de la Cierva en su primer volumen de «Francisco Franco: un siglo de España»: «Es que me pasan cosas extraordinarias. Figúrense ustedes que hoy he comido con un cadáver sentado a mi izquierda. Yo creía que esta mañana había salido en avión para Burgos, llegando allí a las diez y treinta, reuniéndome con mis compañeros de Junta y presenciando cómo el general Franco, después de hablar, era aplaudido con ardor. Soñé también haber visto en la División, cómo se hacía la transmisión de poderes ante enorme concurrenci . Después creía también que había comido con ellos. Pero todo no es más que un sueño, del cual salgo como de un letargo».

«Tengo en mi mano la nota oficial del Ministerio de Marina, el cual tiene para mentir una gran habilidad -continuaba Queipo-. Y conste que esa palabra la digo refiriéndome a Prieto, porque ya él confesó en cierta ocasión que no era un caballero. Entre la sarta de mentiras de hoy, consigna que se acentúa el rumor del fallecimiento del traidor general Franco en Tetuán, en casa de un doctor falangista. Añade que había hecho administrar a la esposa de un teniente de la Guardia Civil una fuerte dosis de aceite de ricino que aquella no resistió, por lo cual ese oficial le dio muerte. Tan absurda información termina con un viva a la República democrática, risible, dado por Prieto, que es que es un verdadero autócrata , y sólo trabaja para acrecentar sus millones. Desde Madrid una noticia particular afirma también que el general Franco ha muerto en Tánger, en la clínica del doctor Sandreu, que a lo mejor nadie sabe quién es».

Terreno abonado para los rumores
El escritor Gonzalo Santonja explicaba en el artículo «Si te dicen que caí (Notas en torno a una manipulación informativa)», publicado en la revista Cuadernos hispanoamericanos (435-36), que «durante la guerra, y en especial a lo largo de los meses iniciales, la prensa de uno y otro lado abundó en noticias de carácter pintoresco, producto tanto de la zozobra como de los deseos y la falta de información, terreno abonado para toda suerte de bulos». Y destacaba entre los bulos anecdóticos, «que no en el de las campañas organizadas», este «sensacional rumor» del asesinato de Franco. «Quizá sea el más estupendo de toda la guerra», consideró.

«Si los medios de comunicación nacionales se anticiparon varios meses en anunciar la conquista de Madrid, los de la zona republicana publicaban también noticias que «les hubiera gustado que ocurrieran»», como la falsa del asesinato de Franco, señaló por su parte Fernando Díaz-Plaja en su «Anecdotario de la Guerra Civil». Sin embargo, como apuntilló este historiador, «el muerto tenía «baraka» y viviría muchos años».

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