Radio Cádiz cumple 95 años



Radio Cádiz

José A. Hidalgo escribe en Diario de Cádiz: A las siete y cinco minutos de la tarde del 30 de agosto de 1925 sonó, a piano, La Verbena de la Paloma. La pieza, seguramente, apenas la escucharon unas cientos de personas desperdigadas por toda España, e incluso por países europeos cercanos, aunque la música salía de Cádiz.

Para escucharla era necesario tener cuanto menos una radio de galena. Si, por suerte, se tenía dinero la zarzuela sonaría en un receptor Crosley de tres lámparas, lo mejor del mercado de la radiofonía y que costaba ¡315 pesetas!

Aquel domingo final de agosto de 1925 comenzaba la primera emisión oficial de la EAJ-3 Radio Cádiz. Nacía la radio en Cádiz, hace hoy 95 años. La tercera de España tras Barcelona y Madrid.

El culpable de esta emisión, que con otras piezas musicales continuaría hasta las nueve de la noche y a partir de ese momento todos los días, fue Francisco de la Viesca. Empresario, promotor cultural, innovador y amante de las nuevas tecnologías, miembro de uno de los apellidos de más prestigio del Cádiz del primer tercio del siglo XX, De la Viesca había logrado la concesión administrativa de la estación de radiodifusión un año antes, el 12 de agosto de 1924. Apenas se le había adelantado Barcelona y Madrid, pero dejó en la memoria de Cádiz el haberla convertido en la tercera ciudad del país con una emisora de radio, el nuevo medio de comunicación que daba sus primeros pasos en medio mundo.

La búsqueda de la perfección llevó a Francisco de la Viesca a retrasar el inicio de las emisiones de manera oficial. En el ático de su residencia, en la calle Benjumeda (curiosamente en esta ciudad tan aficionada a las placas, no hay ninguna que recuerde el nacimiento de la radio en Cádiz).

Por lo pronto contrató al francés León Levy, uno de los especialistas en el nuevo medio, que dotó a la estación de una potencia de 550 vatios, suficiente para dejar muda meses más tarde a la emisora de Sevilla y capaz de hacerse oír en París, Londres, Berlín… Durante el largo tiempo de pruebas llegaban a las oficinas de De la Viesca correos de los nuevos oyentes. Huelva, Sevilla, Madrid, Barcelona, Ciudad Real. «Manuel Sánchez, con un aparato de tres válvulas y a pesar de una tormenta fortísima, oyó con claridad y sin desvanecimiento la emisión», escribía el citado desde Asturias.

La música ocupaba buena parte de la programación. Piezas perfectamente seleccionadas tocadas a veces en directo por Camilo Gálvez y Antonio Rivas, o recogidas en «una máquina parlante de la marca más afamada, Edison, y una cantidad enorme de rollos musicales y discos de varias clases con todas las últimas novedades musicales», relataba entonces Diario de Cádiz, que recibió con alborozo la llegada del nuevo medio de comunicación sonora. Buena parte de estos equipos técnicos aún existen, preservados con celo por los herederos de Francisco de la Viesca.

Junto a la música, De la Viesca completó la programación diaria con un boletín de noticias que se servía de lo publicado por la prensa, leída por el que fue el primer locutor de la radio en Cádiz: el speaker Francisco Carpintero y las notas que le llegaban a la sede de la emisora, cursos de idiomas, conferencias, programas culturales e incluso la emisión del sorteo de Navidad el 22 de diciembre de 1925. Aunque su emisión estrella, que culminó con un homenaje público al empresario organizado por las fuerzas vivas de la ciudad, fue la emisión en directo desde el Gran Teatro (el Teatro Falla) de la ópera La Bohème, con el tenor Miguel Fleta y la Compañía de Ópera del Teatro Real de Madrid.

Mantener un nivel tan alto de calidad, que era reconocido por la revista Ondas, órgano oficial de Unión Radio, la primera cadena a nivel nacional propietaria de las principales estaciones de radio en el país, suponía un elevado coste que De la Viesca no podía sufragar, aunque pusiese una tienda de productos radiofónicos y se plantease la creación de un gran club de oyentes.

«¿Quién no puede desprenderse de una peseta al mes para un fin como el que se persigue? Se pretende tirar por tierra a nuestra emisora, aburriendo a don Francisco de la Viesca y malogrando todo lo conseguido hasta la fecha», se lamentaba el cronista de Diario de Cádiz.

Finalmente, Ondas anunciaba en su número de julio de 1926 que la EAJ-3 Radio Cádiz pasaba a manos de Unión Radio, aunque bajo la dirección de De la Viesca. La fortaleza sonora de la estación, haciendo sombra a la que la cadena ya tenía en Sevilla, provocó su cierre en 1928. El 14 de enero callará, aunque de manera provisional.

Habrá que esperar hasta el 31 de octubre de 1935 para que Radio Cádiz vuelva a sonar, tras un gran esfuerzo técnico y administrativo. De la mano de Juan Valero y Carlos Campo, el estudio se ubicará en la zona de la venta El Guerrero, cercana a la muralla del fuerte de la Cortadura. Junto a Manuel Allely se unirán al proyecto las primeras locutoras, como Isabel Sanjuán, Isabel Gallo y Felisa Fernández. Y, al poco tiempo, Antonio Ceballos, nombre que pronto se convertirá en uno de los grandes referentes de la Historia de la radio en la ciudad.

El golpe militar del 18 de julio de 1936 cambiará el rumbo de la estación. Sus promotores estaban fuera de la ciudad por lo que el nuevo régimen deja en manos de Julio García, técnico de la estación, la dirección de la ya entonces denominada EAJ-59 Radio Cádiz.

Como el resto de la sociedad, los años posteriores a la guerra serán muy duros. En más de un momento estará a punto de desaparecer por falta de medios económicos, hasta el punto que desde la propia Cámara de Comercio de la provincia se promoverá una campaña para garantizar su continuidad.

Aún pasarán muchos años antes de que la programación de la estación se alargue durante todo el día. En la década de los cuarenta se iniciarán las emisiones al mediodía, cortando a las dos y media y retornando ya a las nueve de la noche. Más allá de la música, ya se emitían programas dirigidos a la mujer, con recetas, moda, belleza… y emisiones divulgativas y cinematográficas. A pesar del elevado coste que suponía, Radio Cádiz retransmitirá muchos partidos jugados por el Cádiz C.F..

Todo ello sufriendo continuos cortes de la energía eléctrica ya en la nueva sede de la estación, en la calle José del Toro, mudanza que fue posible gracias a las gestiones del gobernador militar, José López Pinto.Radio Cádiz contaba dentro de su reducida plantilla con Antonio Ceballos. Llegó en octubre de 1936 y la dejará, ya como director, en 1979. Fue locutor, animador, director artístico-musical, administrador, jefe de programas, emisiones y publicidad e incluso corresponsal en Madrid.

Su popularidad fue tal en la ciudad que se le conocía como Tío Antonio, tras poner en marcha el programa Emisiones Miniaturas y después Alegrías en las Ondas, con actuaciones en directo en el pequeño estudio cara al público en José del Toro. Mientras, Antonio Rosales, Don Puyazo, pondrá en antenas las primeras radionovelas puramente gaditanas.

Radio Cádiz se convertirá en la década de los cincuenta en una ventana abierta a la alegría en una ciudad aún en blanco y negro. Es la etapa de Manuel Fernández Garaboa, Adela Rojas, Laureano Martínez de Pinillos y, sobre todo, de Aurelio de la Viesca y Carmen Coya, siempre considerada como la gran Dama de la radio gaditana.

Tras la marcha de Julio García a Madrid la EAJ-59 pasará a manos de la Cadena Rato, poniéndose al frente José Luis Gargacha que no dudará en trasladarse al Sidi Ifni para realizar un programa navideño dirigido a las tropas que permanecían en la aún colonia española.

La integración en la Cadena SER, en 1966, supondrá otro cambio de rumbo para la histórica emisora. Aunque de forma tímida, esta cadena, cuyo nacimiento fue Unión Radio en los principios de este medio de comunicación, intentaba introducir la información en sus programas, entonces limitados a Radio Nacional.Habrá que esperar a la llegada de Joaquín Durán a la dirección de la emisora, en 1979, para el inicio de una profunda modernización tanto de voces, manteniendo vigente a Carmen Coya, como de sede al dejar el histórico edificio de José del Toro para marcharse al Paseo Marítimo.

Se afianzan referentes que hoy son historia de la radiodifusión: Pepe Benítez, Juan Manuel Pedreño, Jesús del Río, Inés Alba, Carlos Funcia… que convierten estos años en una época dorada en su relación con Cádiz.

La llegada de nuevas cadenas, pues hasta entonces la única competencia era Radio Cadena Española, irá acompañada por una renovación permanente de los contenidos y un crecimiento de las señales, especialmente con la FM de los Cuarenta.

La radio ha sido esencial en el Carnaval. En 1951 Radio Cádiz emitió el concurso de agrupaciones de la entonces Fiestas Típicas en directo por primera vez. Coya y Pedreño trasladarán su estilo particular a las transmisiones aunque la gran revolución llegará con Pepe Benítez, acompañado años más tarde por Pepe Monforte. De todos ellos beberán las promociones más jóvenes, empezando por Antonio Hernández Rodicio y Carlos Alarcón.

La Semana Santa, el fútbol, la información política municipal, los programas especiales unidos a los grandes acontecimientos de Cádiz y su Bahía siguen marcando una historia de 95 años. Con más medios humanos y técnicos, hoy como aquella tarde del 30 de agosto de 1925 la radio gaditana sigue siendo un ejemplo de calidad.

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