¿Por qué no se venden radios en Cuba?

Receptor de fabricación sovietica

Interesante articulo de diariodecuba.com que nos descubre una situación insólita en el pais caribeño.
La pasada semana, con motivo de las celebraciones oficialistas por el aniversario 60 de la emisora Radio Rebelde, la Mesa Redonda de la televisión cubana dedicó dos programas al tema de la radio en Cuba.

En el primer espacio, periodistas y técnicos de la radio hablaron sobre la programación, las perspectivas que existen en el país con ese medio de difusión y, por supuesto, entonaron loas a la labor de Radio Rebelde, la emisora que desde aquel 24 de febrero de 1958 se ha mantenido incondicional al castrismo.

El segundo programa quedó reservado para contestar las preguntas que formularan los televidentes. Quizás contrario a lo que esperaban los panelistas de la Mesa Redonda, buena parte de las interrogantes no se vincularon con los temas tratados el primer día, sino que indagaban acerca del porqué no se ofertan actualmente equipos de radio en los centros comerciales del país.

Los panelistas, a regañadientes, debieron reconocer que de nada valen las inversiones que se realizan para crear más emisoras municipales, y fortalecer la programación de las cuatro emisoras nacionales, si más de la mitad de los hogares cubanos no cuentan con un equipo de radio, y muchos de los que hoy todavía funcionan se hallan en mal estado técnico.

También se comentó en la Mesa Redonda acerca de las dificultades que afrontan las personas que sintonizan las emisoras radiales mediante sus teléfonos celulares, pues de esa manera solo acceden a la programación en FM, y se pierden la que se difunde en AM.

Bueno, ¿y cuál fue la respuesta de los panelistas, y la del señor Randy Alonso en su condición de moderador de ese programa, ante la inquietud de los televidentes? Pues se lavaron las manos, al estilo de Poncio Pilatos, y plantearon que trasladarían el problema al Ministerio de Comercio Interior (MINCIN).

Según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), desde el 2011, cuando se confeccionaron 70.000 unidades, no se fabrican equipos de radio en Cuba. Una realidad que se constata cuando se aprecia la ausencia de radios en las tiendas de la Isla, tanto en las que comercializan en moneda nacional, como aquellas que lo hacen en pesos convertibles o CUC.

Resalta el hecho de que no se estén importando equipos de radio para satisfacer la demanda de la población. Es verdad que las finanzas externas de la nación están en una situación precaria, pero el país importa determinadas cantidades de ventiladores, aires acondicionados, equipos de música y otros efectos electrodomésticos. Evidentemente, hay poco interés por parte de las autoridades en que los cubanos posean equipos de radio.

Habría que sugerirles a los panelistas televisivos y al señor Randy Alonso que no pierdan el tiempo involucrando al MINCIN en semejante desabastecimiento, pues el problema parece trascender los marcos del comercio.

Todo hace indicar que las altas esferas del poder, enemigas de que los cubanos accedan libremente a la información, quieren impedir que las personas sintonicen las emisoras radiales de onda corta —sobre todo en las zonas rurales donde existe poco acceso a internet—, y de esa manera burlen el monopolio mediático impuesto por el castrismo.

En el contexto de ese monopolio mediático se incluyen las interferencias que durante años han sufrido Radio y TV Martí, y últimamente el bloqueo impuesto a varias publicaciones digitales en la red de redes.

Incomoda comprobar que esos veteranos seguidores del castrismo, que hoy alardean de las “piruetas” que debieron hacer para escuchar las emisiones de Radio Rebelde desde la Sierra Maestra, sean los primeros que ahora apoyen el afán gubernamental por impedir que las nuevas generaciones de cubanos sintonicen una emisora de onda corta que ofrezca las noticias que quiere ocultar la cúpula del poder.

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