Pepa Fernández (RNE): «Hablamos mucho, oímos bastante pero escuchamos poco»



Pepa Fernández

Mikel Labastida le ha entrevistado para El Correo:
Pepa Fernández (Cervera, 1965) no se imagina su vida sin la radio. «Estaría desnortada. Empecé a los 18 años y tengo 55. Si desapareciera sufriría síndrome de abstinencia», explica la periodista de RNE, que asegura que se pasa el día en ‘modo radio’. «Siempre voy atenta a lo que pasa, pensando si algo merece una entrevista o un reportaje, como un detective privado que caza cosas para meterlas en la mochila». Esta temporada ha dejado los fines de semana para estrenarse en las mañanas de lunes a viernes de la radio pública, haciendo tándem con Íñigo Alfonso.

  • ¿Le ha costado el cambio?
  • Sí, llevaba 20 años con el anterior programa, pero ahora me alegro de que me hayan sacudido un poco para obligarme a pensar cosas nuevas, adaptarme a otra audiencia. El fin de semana nos permitía sacar la radio a la calle, acercarla a la gente, eso ahora es más difícil. De antes también me gustaba que al ser solo dos programas se podían trabajar mucho. Este curso con cinco a la semana hemos ido con la lengua fuera.
  • Ha debutado en un año especialmente complicado con la pandemia, ¿cómo lo ha vivido?
  • Los primeros días del confinamiento los viví de una manera bastante angustiosa. Nunca había trabajado sin tener a mis compañeros delante, era hacer radio más a ciegas de lo habitual. La propia situación que se vivía fuera y que tú tenías que contar era angustiosa. Nos enfrentábamos por horario a la notificación de las cifras de víctimas. Recuerdo el día que se produjeron 950 muertes, tener que decir eso fue horrible. Ha habido mañanas en que a pesar de intentar mantener el tono positivo he acabado y me he puesto a llorar.
  • ¿Qué papel cree que ha jugado la radio durante estos meses?
  • En los momentos de crisis la radio se crece, adquiere una dimensión más relevante, tiene un papel más preponderante. Los que trabajamos en ella somos conscientes de que es un medio fabuloso para las personas que están solas, somos una gran compañía. Imagínate, en un tiempo de confinamiento la radio ha sido fundamental.
  • Teniendo en cuenta ese papel, ¿sentía responsabilidad?
  • Los ciudadanos demandaban información pero también pedían momentos de menos intensidad informativa. Hemos tenido en cuenta eso, tratando de mantener nuestras secciones habituales. Queríamos hacer pensar a la gente que nos seguía en otras cosas que no fueran coronavirus. No sabes cuántos mensajes de agradecimiento hemos recibido por eso. La sobreinformación puede ser contraproducente.
  • ¿Le duelen las críticas que reciben la televisión y la radio pública?
  • Los periodistas de los medios públicos estamos siempre bajo sospecha, como si no hubiera intereses y presiones en cualquier medio privado. La tentación de influir existe. Yo solo he tenido un par de momentos difíciles, curiosamente con Gobiernos de distinto color, pero es verdad que llevo muchos años sin trabajar en los servicios informativos. Las injerencias habría que denunciarlas siempre, y ahora hay muchos medios para hacerlo. Otra cosa es que nuestros políticos no hayan conseguido una ley que garantice una presidencia de consenso y una estabilidad que sería muy beneficiosa para todos. He visto pasar once directores en poco más de 20 años. No es bueno ni es lógico.
  • ¿Qué tal ha llevado la experiencia de hacer radio desde casa?
  • Extraña, cuando estás en casa no procesas bien todo, la semana no pasa al mismo ritmo.
  • Pepa Fernández escucha más que oye, ¿no? Lo digo porque usted presume de tener escuchantes en vez de oyentes.
  • Es a lo que aspiro, a escuchar más que a hablar, porque eso es decisivo para ser más tolerante, más respetuoso, para entender más las cosas. Para todo en la vida lo más importante es escuchar. Tengo la sensación de que hablamos mucho, oímos bastante y escuchamos poco.
  • ¿Con qué radio se crió?
  • En mi casa siempre sonaba la radio, mi abuela que era modista la tenía puesta. Yo crecí con Luis del Olmo, que ha sido mi maestro absoluto. Pero también me acuerdo del consultorio de Elena Francis o de las radionovelas, como ‘Simplemente María’. La gente lloraba al pie de la radio con ellas. Y luego, por supuesto, con Julio César Iglesias, Herrera o Gabilondo.
  • Todo hombres. Antes parecía que las mujeres solo podían acceder a algunas franjas, ¿no?
  • Ha cambiado todo. Se ha roto la tendencia del hombre por la mañana y la mujer por la tarde. Y eso que es muy difícil romper tendencias en la radio. Cuando a alguien le funciona algo los demás lo copian, siguen el mismo esquema.
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