3.2.2026.- El director de La Pizarra de Quintana dedica un emotivo editorial a la radio del deporte en su veinticinco aniversario y rinde homenaje a su abuela.
Radio MARCA está de celebración. La radio del deporte ha cumplido 25 años y, con motivo de esta efeméride, Miguel Quintana ha querido arrancar su programa de una forma distinta, dejando a un lado la actualidad deportiva para centrarse en lo personal. «Ayer Radio Marca cumplió 25 años y mi abuela hubiera cumplido 94. Para mí tiene mucho significado que mi primera oyente naciera el mismo día que la radio que apostó por mí», arrancaba el periodista.
Quintana recordó sus inicios en el mundo del periodismo digital y los pódcasts, cuando emitía desde su propio hogar: «Grababa y emitía desde mi casa en Barrio de la Concepción, entre la habitación de mi madre y la de mi abuela. Como siempre he sido de hablar muy alto nunca las dejaba dormir. Pero a mi abuela le daba igual. Le encantaba escucharme».
Un amor incondicional
El director de La Pizarra se sinceró sobre la importancia que tuvo su abuela en su carrera profesional, destacando que ella siempre le decía «lo bueno que era y lo bien que hablaba», a pesar de que él le replicaba que no podía ser objetiva. «Era mi abuela. Y tenía esa clase de amor incondicional que no llegué a entender hasta que nos dejó y que no he llegado a sentir hasta que he sido padre», confesó emocionado.
Para Quintana, ese aliento fue la clave de su éxito actual: «Sin su apoyo, cariño y confianza jamás hubiera persistido para vivir de ver fútbol y comentarlo con amigos. Estoy convencido de que hubiera renunciado en cualquier momento del camino, mucho antes de que Radio MARCA se fijara en mí y decidiera apostar por La Pizarra».
La libertad en Radio MARCA
En su editorial, Miguel Quintana también quiso poner en valor la confianza que la emisora ha depositado en su proyecto y en su equipo durante estos años. «Gracias a mi abuela llegué a una radio que confía en mí, que me deja hacer, que jamás me ha dicho qué tenía que decir u opinar», aseguró, agradeciendo también las facilidades para conciliar su vida personal: «Me ha permitido incluso cambiar el horario del programa para poder ser el padre que a mi abuela le gustaría que yo fuera».
Finalmente, Quintana cerró su intervención con un mensaje de gratitud tanto a la audiencia como a la que considera su casa: «Si os soy honesto, nunca soñé con esto. Con estar hoy delante de muchos alumnos de Universidad arrancando un programa en el que plasmar todo en lo que creo con tres amigos a los que respeto, confío y quiero. Para mí esto es un regalo».
«Gracias, abuela, por creer en mí. Y gracias Radio Marca por darme un micrófono para que ella me siga escuchando al otro lado de la pared», sentenció.
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