Manuel Méndez, el periodista de La Buena Onda Radio que movilizó al ejército

Manuel Méndez

Juan Antonio Nicolay Ábrego cuenta la historia en niusdiario.es: Es el periodista del momento, y no lo conoce nadie. “Ha sido una sorpresa. Jamás pensé que iba a generar lo que he generado. Estas últimas cuarenta y ocho horas han sido increíbles”, dice Manuel Méndez que está aún que no se lo cree.

El no lo conoce nadie dicho sea con respeto a los oyentes de La Buena Onda Radio en la que colabora y de los vecinos de Aldea en Cabo, el pequeño pueblo de Toledo, apenas 160 habitantes, desde el que emite su programación. Es una forma de decir que ni es un profesional de renombre, ni de un medio de los grandes, ni sienta cátedra desde ninguna cuenta en redes sociales.

Es más, que ni siquiera es periodista – “Arreglo teléfonos y con eso me gano la vida. Lo de la radio lo propuso hace un año un amigo y dije: ¡Venga! Vamos a echar ‘palante’ con el sueño…”. Y, sin embargo, ahí está: disfrutando humildemente del momento más dulce de ese sueño al que dedica las horas sueltas, sin casi creerse las dos hazañas que ha logrado en apenas unos días.

La primera, codearse con los colegas first class que preguntan sobre la pandemia a los miembros del Gobierno en sus comparecencias telemáticas diarias. La segunda –una cosa ha llevado a la otra- haber conseguido con una de sus preguntas que el ejército se desplegara por Aldea en Cabo para chequear cómo van por allí las cosas con esto de la pandemia. Para un periodista amateur de una radio local de un pueblo de 160 habitantes no es poco. Normal que no deje de recibir llamadas desde el domingo, fecha de esa singular movilización militar adelantada por Pedro Águeda en eldiadio.es.

A media tarde del domingo, 28 militares de la Brigada Paracaidista, con sus cinco vehículos ligeros y uno pesado se plantaron en el pueblo para peinarlo casa por casa, aquello parecía Normandía.

La orden venía directamente de la ministra Margarita Robles, que pilló al alcalde en la siesta cuando le llamó para advertirle de la operación. Tampoco él daba crédito. En Aldea en Cabo no hay un positivo pese a tener al 80% de su población en edad de riesgo y cuenta el alcalde, el socialista Alejandro Castellano, que tanto la Guardia Civil como la Junta han tenido bien atendida a la localidad.

El caso es que una orden es una orden. A los veinte minutos los militares habían tomado el pueblo y estaban desinfectando las calles. “Saqué un montón de fotos”, confiesa a NIUS Manuel Méndez, el periodista convertido en noticia tras saberse que fue el culpable de ese movimiento de tropas.

Margarita Robles había comparecido el domingo a mediodía en Moncloa y Méndez lanzó esta pregunta al chat a través del cual los periodistas canalizan sus consultas: “Acaba de decir que la UME se ha desplegado en todos los lugares del más grande al más pequeño, pero tengo que informarle de que en la localidad en que me encuentro la UME no ha dado cuenta de su presencia, ¿quién tiene que solicitar el despliegue de la UME?”.

El texto de Méndez ni siquiera se llegó a leer en esa rueda en público, pero a Robles le llegó y, debió pensar que si en Aldea en Cabo requerían el ejército, lo iba a tener, como así fue. “Gran parte de la población está muy contenta. Da la casualidad que hice esa pregunta y ha pasado lo que ha pasado. ¡Casualidades de la vida!”, comenta Méndez quitando importancia a lo ocurrido, pero más convencido que nunca de su vocación: “Me quiero dedicar a esto profesionalmente. Por mi mala cabeza cuando era joven no pude, pero quiero dedicarme a esto”, dice tras su primer paladeo a las mieles de la influencia. En su inesperado minuto de gloria.

Manuel tiene 39 años, un hijo y un divorcio. “¡Mi mujer me tenía bloqueado, y me ha desbloqueado hoy, a raíz de esto!”, cuenta divertido sobre su rocambolesco salto a la fama. Es de Tenerife y llegó a Aldea en Cabo de rebote, porque alguien le consiguió un trabajo de camarero en la vecina Escalona.

Presume de ser «el único que tiene las llaves» de La Buena Onda –aparte de él colaboran un funcionario y una periodista mejicana- donde empezó su aventura radiofónica hace apenas un año. Emiten música, entrevistas a líderes locales, con lo del coronavirus vio la oportunidad de colarse en Moncloa, donde una de sus preguntas le ha convertido en noticia.

Está disfrutando estos días como un ‘david’ entre los ‘goliat’ de turno de la profesión. Con lo del ejército en el pueblo se ha hecho idea de lo que es eso del cuarto poder. Aunque sea, como él dice, casualidad. Así que avisa: “Pretendo ir a Moncloa los viernes (se refiere a los martes, que es el día en que ahora se celebran los consejos de ministros). Pretendo ser un habitual. Esto no es de un rato, esto va a ir para tiempo”.

¿Y si se toca preguntar al presidente?, le pregunto. “Permíteme que quede como secreto profesional. He conseguido levantar la liebre, permíteme que siga así”, me contesta en plan travieso. De colega a colega.

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