Luis del Val (COPE): “Dejé la política porque no quería desalfabetizarme y ser hombre de un solo libro”



Luis Del Val

El colaborador de Herrera habla con Cristina López Schlichting sobre su vida, su trayectoria y que nos espera en esta segunda década del siglo XXI.
Durante casi dos décadas, un grupo de investigadores españoles han intentado averiguar si nuestros antepasados hablaban como nosotros. La duda estaba en saber si eran capaces de emitir algún lenguaje verbal o solo emitir ruidos. La conclusión fue que los neandertales, según su oído, si estaban capacitados, lo que demostraría que tendrían una forma de hablar tan compleja como la nuestra.

Es como escuchar los murmullos de la era más remota. En la época de la imagen, lo que nos sigue estremeciendo es la voz. En esto, podemos preguntar a una de las voces más reconocidas: Luis del Val.

“La que es más oyente de tu programa es mi mujer, pero a mí, estar en este lado, me encanta”. Luis del Val nos puede hablar por qué la voz nos embelesa tanto: “En la radio tenemos que hacer un esfuerzo abstracto, es lo que hace que sea un medio caliente, porque nos hace usar nuestra imaginación” ha comentado.

El colaborador de COPE tiene un largo historial emitiendo a través de las ondas, con su poesía y su voz inconfundible, con buen juicio nos regala un buen libro, ‘Memoria y Olvido’, “cuando recordé lo feliz que era con pocos años, acompañando a mi padre que tiraba de un carro con nuestros enseres porque teníamos que buscar otro alquiler. Empezaron como cuatro o cinco folios escritos en el ordenador. Me acordé de repente, hablando con mis amigos de los recuerdos. Me tropecé con esta historia, 24 años después seguí con la historia, llegué hasta las 14 o 15 folios y ya le di luz, para ver si tenía salida. Pues aquí está” ha contado el escritor.

Habla de esos mismos recuerdos de la posguerra, “con nuestra cartilla de racionamiento, mi padre que se iba a buscar todos los días un poco de estraperlo, a precios increíbles, hasta llegar a ese momento de la transición”. Él fue hijo único y tuvo la necesidad de tener amigos imaginarios, “y por razones familiares nos incitan la fantasía, estamos más protegidos, pasamos menos tiempo en la calle, no nos dejaban salir con los amigos. En fin, con menos libertad, pasas más tiempo solo al no tener hermanos. Tuve un amigo que se llamaba Jon, y esto incitaba la fantasía para escribir novelas, y para intentar entender la vida” cuenta Luis del Val.

También tiene recuerdos del cine, del de hace unos años. ‘Capitanes Intrépidos’, donde la vida le cambia. “Comprendí la diferencia de clases” cuenta. “Había cines de dos clases, los de estreno y los de reestreno. Los de la gente de más dinero y los de menos. Me acuerdo de que me arregló mucho y bajé a la calle así con mis amigos. Recuerdo que al decirles que iba a ver esta película, les cambió la cara y me miraron con pena, porque era un cine de reestreno”.

Me despedí de Zaragoza en el año 78. “Me llamarón para ocupar una dirección general en el Ministerio de Trabajo. Estuve en realidad hasta el 82, tenía que ir por las listas del PSOE de Zaragoza. Iba número 5 y al final salió este número. A la hora de intentar escribir un artículo para el día del Pilar, me di cuenta de la política me quitaba la gracia de escribir, en lo social todo giraba en eso. Es un poco como los médicos” ha comentado Luis del Val. “Te conviertes en un hombre de un solo libro”.

Ha tenido un momento para hablar sobre los nombres de sus hijos: “Caliope y Tíndaro, que les ha venido muy bien porque, desde los primeros días de clase, no han pasado desapercibidos. Yo sufrí un enamoramiento inmenso de la cultura griega, y ahí tienes la respuesta” ha terminado Luis del Val.

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