Lo poco que queda de Radio Liberty será derribado



Radio Liberty

Emili Agulló escribe en El Punt Avui que el complejo de la antigua Radio Liberty, tras dos décadas en desuso, puede seguir el camino de las gigantescas antenas desmanteladas en marzo de 2006. El Ministerio para la Transición Ecológica planea encargar un proyecto técnico para derruir las viejas edificaciones y renaturalizar el espacio dunar, de 33 hectáreas, dentro del Parque Natural del Montgrí, las Illes Medes y el Baix Ter. Lo han confirmado desde el Departamento de Territorio, después de una visita con representantes de Costas y del parque natural en las instalaciones, este abril.

El 25 de mayo hará 20 años del cese das las emisiones en el recinto. Los terrenos, que el régimen de Franco había vendido en Estados Unidos por 7,6 millones de pesetas en 1958, revirtieron al gobierno español. Pero el hermetismo de las emisiones durante la guerra fría se extendió ahora a los planes de futuro para el complejo. El último movimiento visible, de hecho, fue la caída de las antenas. Pero desde 2006, a pesar del baile de proyectos e iniciativas, los edificios han sido objeto de una degradación acelerada por el expolio, primero; el vandalismo, después, y los botellónes furtivas de jóvenes, que se han intensificado en plena pandemia.

Todo ello quedaba pendiente de un acuerdo entre los gobiernos nacional y autonómico, que en 2007 habían suscrito un protocolo de colaboración. El Ayuntamiento de Pals tramitó en paralelo una recalificación de los terrenos como espacio verde, para evitar la tentación de que se edificara para usos residenciales. La Generalitat abrió la puerta a ceder en concesión los terrenos y las instalaciones a proyectos privados, y hubo dos en pugna en 2014: por un lado, un memorial de la guerra fría y, de otra parte, Aquam presentado por la Fundación Mar, con un centro de interpretación de la costa y los ecosistemas marinos. Este último estuvo muy cerca de la concesión pero, después de años de alegaciones y cambios introducidos sobre varios estudios ambientales, el Parlamento instó a la Generalitat en julio a enterrar el proyecto y detener la licitación.

Fue a raíz de una resolución de los comunes, con una enmienda pactada con JxCat y ERC «para rehabilitar hábitats» y «eliminar el máximo de edificaciones existentes». El servicio de Costas parece que ha tomado nota, en la tendencia conservacionista de recuperar dominio público, como ha ocurrido recientemente con el retroceso del paseo marítimo de Platja d’Aro y hace una década con los bungalows derruidos del Club Med, en el Cap de Creus.

Voces a favor
Si el derribo se consuma, se satisfarán las reivindicaciones de Salvem la Platja de Pals, que se oponía frontalmente al proyecto Aquam y reclamaba que se recuperara ambientalmente el espacio.

El director del parque natural, Ramon Alturo, admitió que el Ministerio les ha pedido información sobre los valores naturales a preservar al ámbito. Y espera que la decisión final llegue pronto. Ninguna de las fuentes consultadas se atreve avanzar plazos, pero confían en que los fondos europeos contra la pandemia allanen el camino para ordenar la parcela.

Poner freno al incivismo, primer reto
Para el consistorio de Pals, la gran preocupación es ahora mismo «el próximo verano», explica el alcalde, Carles Pi. El último fue una pesadilla por las constantes entradas de gente y grupos de jóvenes y adolescentes para hacer fiestas clandestinas en el complejo. Desde el municipio, han abierto conversaciones con Costas del Estado y la Generalitat para tratar de reforzar cierres y control, una tarea que en los primeros años habían garantizado vigilantes jurados, pero que ahora deben asumir policías locales en una población con pocos efectivos y muchos kilómetros cuadrados para patrullar.

Pi ha trasladado la petición a Costas, que también está en estudio, ya que los edificios están llenos de cristales rotos y aberturas en el suelo con el riesgo de caídas en depósitos de varios metros de profundidad. El alcalde no se pronuncia sobre el futuro de los edificios, ya que tampoco verían mal la conservación parcial como centro de interpretación. De hecho, continúa «sobre la mesa» el proyecto para reubicar algunos tramos de antenas en un giratorio como testimonio del pasado.

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