La radio, la mejor aliada del flamenco



Unión Radio Madrid

Miguel Ángel Fernández escribe en huelvainformacion.es que la radio comenzó a escucharse en Andalucía a través de Radio Ibérica por las emisoras de Cádiz y Sevilla desde 1924. Para el fandango, la Radio es una plataforma de excepcional valor.

En los inicios de sus emisiones, en abril de 1924, ya organizó Radio Ibérica una “fiesta andaluza” con la participación en directo de un cuadro formado por Rita Ortega, El Niño de las Marianas y Pepe Ortega como cantaores y Enrique Mariscal a la guitarra. Desde las diez de la noche del día 6, se pudo escuchar un variado programa de cantes que debieron sonar a gloria, por lo novedoso del acontecimiento, a quienes tuvieron aparatos para poder escucharlos sin los problemas técnicos, tan frecuentes por entonces. Fue un hecho histórico.

En sus primeros tiempos, la radio prestaba atención preferente a la música clásica y a la española, sin olvidar el flamenco. La “T sin H” (telefonía sin hilos, como se anunciaba) de Radio Ibérica sintonizable en nuestra área espacial emitía por la tarde un informativo con los movimientos diarios de la Bolsa, el tiempo y la lectura de poesías, a la que seguían dos horas de la música ya citada. Y eran muy atractivas para la audiencia las intervenciones en directo de los artistas flamencos: en varias ocasiones actuó el cantaor Tomás Gómez a petición de los oyentes.

Por cierto, que este programa no se pudo radiar entero aquella vez porque se agotó la carga de los acumuladores de la emisora. ¡Oooh, los muy frecuentes problemas técnicos..!

Otros artistas fueron desfilando por los estudios de la radio, como el guitarrista El Ecijano, el Niño de Lucena, la cancionetista Goyita de Sevilla, La Minerita, el Niño Medina, Romero, Angelillo, Encarnación Fernández, Niño de Cañete… Era la época dorada del fandango, los años 20, y todos ellos solían cantar fandanguillos de Huelva en sus recitales.

A la prensa escrita le salió una competencia publicitaria importante con la Radio: a peseta la palabra de las cuñas.

La consolidación del medio
La Radio se fue consolidando, tomando protagonismo en la sociedad y convirtiéndose en el medio aliado del flamenco y de los artistas para difundir sus obras, porque su potencia difusora llegaba instantáneamente a miles de personas. Sin embargo, ese evidente beneficio, como veremos en la próxima entrega, provocará una curiosa polémica.

Para los artistas jóvenes la Radio es una plataforma de excepcional valor. Y para determinados cantes, como es el caso del fandango, también. Con veintidós años, el Niño de Marchena se erigió en un valor sobresaliente; sus fandangos causaban impacto entre los aficionados. Era el cantaor que imprimía con más justeza el aire a las variantes de Huelva y Alosno.

Al cabo del primer año de emisiones, las emisoras habían puesto en marcha ya la mayor parte de los formatos de programas que constituirían sus parrillas. Uno de éstos, los concursos, encontró pronto encaje para el flamenco. Unión Radio puso en marcha uno al que se presentaron artistas de segunda fila, pero que mantenían durante semanas el ambiente de competición (Niño de Madrid, Paquillo, Riquín, Niño de Mancha Real, Chozas). Flamenco, música andaluza y música española se emitían por entonces mezclados, en el mismo programa, como variedades nacionales.

La cadena Unión Radio
La actividad del Radio Club Sevillano, que había estado emitiendo a diario y de manera alegal desde octubre de 1924, desarrolló una intensa actividad para sus socios, actividad que incluía programas en directo, charlas formativas y actuaciones musicales, hasta que fue transferido a Unión Radio, el origen de la Cadena SER, en 1927. Este año, la cadena Unión Radio contaba ya con siete emisoras (Madrid, Barcelona, San Sebastián, Sevilla, Salamanca, Bilbao y Cádiz) y con más de cuatro millones de oyentes. La emisora sevillana era la que más tiempo dedicaba al flamenco en su programación, que también se programaba en la de Madrid, habitualmente en horario nocturno, y ocasionalmente en la de Barcelona. El flamenco ligero gustaba a las audiencias y la revista Ondas explicaba el por qué de programarlo.

La Radio había expandido sus emisiones por el mundo y la Conferencia Internacional de Radiotelefonía tuvo que poner orden en asuntos como las longitudes de onda en que emitían las emisoras, el intercambio de programas entre las naciones europeas, los derechos de autor y las emisoras piratas que emitían sin autorización de horas solapando sus emisiones sobre otras legales.

En 1928, Unión Radio Sevilla convocó un concurso de cante flamenco con apartados para cantaores profesionales, aficionados y guitarristas, con un jurado y el voto de los oyentes para elegir a los ganadores.

Vemos un ejemplo de la presencia del flamenco en la programación de una noche en Unión Radio Madrid.

Los cantaores onubenses grabaron la mayor parte de sus discos entre 1928 y 1930 y sus fandangos se incluían en las parrillas de programación de la Radio. Antonio Rengel, Niño Isidro y Rebollo sonaban en EAJ-5 Unión Radio Sevilla. El flamenco, en general, había ido ganando presencia radiofónica y sus discos se incluían ya tanto en las emisiones de sobremesa como en las de noche.

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