La eclosión de Vox impulsa a Federico Jiménez Losantos y a esRadio

Federico Jiménez Losantos

Y El Confidencial.com lo ha analizado en profundidad: Poca gente sabe en España qué piensa realmente Federico Jiménez Losantos. Ni sus enemigos ni sus fieles admiradores logran ir más allá de la literalidad de su personaje mediático. Pero ante su nueva época dorada, donde recupera oyentes, lectores y poder de influencia, la pregunta es: ¿Acaso importa?
La segunda juventud de Losantos, de quien dicen que te puede perdonar todo mientras defiendas la unidad de España, es indisociable de los hechos ocurridos en los últimos años: desde el intento de secesión por parte de los independentistas catalanes en 2017 y su respuesta hasta la moción de censura contra Mariano Rajoy impulsada por Pedro Sánchez, pasando por una reacción contra el movimiento feminista y lo “políticamente correcto”. Además, a todo eso se le suma una tendencia mundial: la fractura de la derecha.
Por otro lado, tampoco se puede obviar el apoyo más o menos explícito del propio Jiménez Losantos a Vox en el año de su despegue electoral. El aragonés ha entendido mejor que nadie el juego de espejos nacionalista para subir en audiencia y ha abanderado la guerra cultural de la ‘nueva derecha’, que algunos llaman extrema derecha, otros extrema necesidad y Carlos Herrera derecha radical.

“Ponernos centristas no funciona”
El último EGM (Estudio General de Medios) indicó que esRadio es la radio nacional que más crece (12%) y ya supera, por primera vez, los 500.000 oyentes. Preguntado por este hecho, Losantos se ríe: “Si el EGM, que es de La SER, dice medio millón, entonces tendremos un millón”. Pero las buenas noticias nunca llegan solas: ‘Memoria del comunismo’, su último libro (tiene más de 700 páginas), ha sido el ensayo más lucrativo del año según fuentes del sector editorial. Va camino, cuenta Losantos, de la 20ª edición y de los 100.000 ejemplares: “Me importa la influencia, no la cantidad”.

Para realizar este perfil, Jiménez Losantos atiende a este periodista durante más de 45 minutos. Aunque no ve un paralelismo directo entre su reciente éxito y la aparición de Vox en el mercado electoral, considera que ambos responden a un deshielo “de la dictadura de lo políticamente correcto”, situación similar, nos cuenta, a la que ha ocurrido con Donald Trump en Estados Unidos, aunque prefiere alejarse de él. “Es una forma más de llevar la contraria a los medios y a los progres. La gente está harta de los Ferreras de turno. Los medios tenemos que darnos cuenta de que esto de ponernos centristas no funciona”.
Para el comunicador de derechas, los buenos resultados de Vox no se basan en la defensa de la familia o de don Pelayo, sino en su “protección de los toros, de la caza, o su postura contra la ley de violencia de género”. Eso explicaría las ventas de su libro y la subida de audiencia: “Siempre he estado diciendo que iba a pasar lo que ha acabado pasando. Por eso la gente nos hace más caso que al resto”.

Losantos, que ha sido el líder mediático que con más insistencia ha apoyado a Vox, rechaza la etiqueta de ideólogo: “Yo tengo una ideología más compleja”, explica. Hay cosas que le incomodan: “Es un poco infantil, con algunos resabios católicos, como la idea del ministerio de la familia… pero son puramente verbales”. Sin embargo, alaba la “valentía” de ir a la guerra cultural contra la “izquierda comunista y golpista”. Cita y aplaude la decisión de Vox en Andalucía de condicionar su apoyo al gobierno PP-Cs a la derogación de las ayudas contra la violencia de género.
En este sentido, ¿qué opina de las acusaciones de Ciudadanos a Vox? “Es puro postureo macronita. Rivera cree que va a captar mucho voto del PSOE participando en una especie de cruzada contra Vox. Se equivoca. Va a conseguir que Vox gane las elecciones o esté muy cerca”. Sin embargo, durante toda la conversación insiste en la idea de que Vox, PP y Ciudadanos “coinciden en el 90% de sus ideas”.

Las familias ideológicas de la derecha
Para Ramón González Ferriz, columnista de El Confidencial y autor de ‘1968, el nacimiento de un mundo nuevo’ (Debate, 2018), el gran triunfo de Jiménez Losantos ha sido convencer a España durante años de que lo suyo es liberalismo, cuando siempre ha sido “conservadurismo thatcheriano”: “Su visión del liberalismo es un poco estratégica. En los noventa, cuando funda La Ilustración Liberal, mientras se está creando el PP de Aznar, empiezan a emitir un pensamiento que llaman liberal. Es un intento de cambiarle el nombre al conservadurismo para modernizar, pero yo creo que siempre han sido simplemente conservadores y un poco nacionalistas”.

Para Jorge Bustos, jefe de opinión de ‘El Mundo’, la entente española de liberalismo y conservadurismo que se presentaba en el gran paraguas heterogéneo del PP de Aznar nunca ha sido natural. Sin embargo, rechaza que Losantos sea el ideólogo de Vox: “Federico no tienen nada de meapilas, ni de homófobo, ni de misógino, ni de cuñado de puñetazo en la mesa: es una inteligencia de primer orden seducida por una idea innegociable: el amor a España. Yo puedo discrepar con algunas formas de su tremendismo retórico o con su idea unívoca de lo español, y él lo sabe, pero en un mercado de opinión infestado de politólogos más o menos arribistas, la autenticidad de Federico se percibe y se premia”.

Discusión con Cayetana Álvarez de Toledo
El 5 de diciembre de 2018 y tras las elecciones andaluzas, en la tertulia de esRadio, Cayetana Álvarez de Toledo (exdiputada del PP) y Federico Jiménez Losantos discutieron sobre el carácter nacionalista de Vox. En esta discusión se vislumbra la gran ruptura de la derecha mediática y lo que está por venir. En el debate, Cayetana Álvarez de Toledo (CAT) recuerda que Ciudadanos tiene un problema a la hora de pactar con Vox, porque es “antieuropeo y nacionalista”. Losantos contesta que es un partido nacional, y se enzarzan. “¿En qué es nacionalista?”, le pregunta FJL: “¿Hay dos clases de ciudadanía?”. CAT cita a Abascal, diciendo que Echenique tiene que ser deportado a Argentina. Losantos le reprocha que se sintió “aludida”, en relación a su origen. “No, no seamos fáciles”, responde CAT.

La discusión aumenta de tono, pero la tormenta se desata cuando a CAT se le escapa una pregunta retórica: “¿Sabes lo que hace el nacionalismo?”
FJL: Yo sé muy bien, y si me permites decir mejor que tú, lo que hace el nacionalismo. Lo sé mejor que tú. Y mucho antes que tú. Y a mí me parece que estáis inventando detallitos para poneros miríficos, somos de centro celestial. En cambio estos chicos son como bastos, no saben manejar el tenedor de pescado. Yo estoy de estos centros que sirven a la izquierda hasta más allá del gorro.

CAT: Me encanta, porque es la primera vez que me llaman centrista. Me sorprende. Serán las nuevas circunstancias políticas.
Un par de comentarios después, Losantos le reprocha a su compañera, con afán de calmar los ánimos, que antes “no defendías estas cosas”. Y Toledo responde: “No, Federico, siempre he defendido que los ciudadanos son ciudadanos y se les trata como tales. Y no se les deporta ni se les echa como si no lo fueran”. Se produce un intercambio de golpes final.
CAT: Bueno… vete al programa, porque ellos escriben eso como una política y una manera de entender las cosas. Y no sé por qué… yo creo realmente que Abascal no renegaría del título de nacionalista español. Y el nacionalismo es eso. Lo haga quien lo haga. No tengo puntos de unión con quienes defienden la identidad por encima de los individuos.
FJL: Yo soy español. Yo no soy nacionalista. Y desde luego, cada día me está costando más no votar a Vox. Sobre todo porque estoy hasta las narices de la dictadura de lo políticamente correcto y de la equidistancia. Aquí resulta que son lo mismo los etarras que Santi Abascal.
Cuestionado por esta conversación y la fractura de la derecha, Jiménez Losantos es tajante: “Con todos mis respetos para Cayetana y Jorge, son mamarrachadas. Hay algunos que están empeñados en que no les digan que son de derechas. Es una puñetera manía que tiene el intelectual español”.

Sobre la extrema derecha
Otro de los debates de nuestro tiempo es definir qué es y qué no es la extrema derecha. En repetidas ocasiones en su programa, Jiménez Losantos ha recalcado que Vox no se parece al Frente Nacional de Le Pen. ¿Retirará su apoyo si van en el mismo grupo que ellos en las europeas? “Yo no apoyo a nadie. Otra cosa es que piense que Vox represente una sensibilidad y una capacidad de lucha que sí hay que apoyar. Comparto el 90% de las ideas de Vox. A la hora de votar, si Rivera sigue haciendo el tonto y Casado el medroso, votaré a Vox. Su programa no tiene nada que ver con Marine Le Pen. Lo único que comparten es que están de acuerdo con el pacto de Visegrado, que es básicamente el de Viktor Orbán con respecto a la inmigración. ¡Así debería ser la Unión Europea!”, exclama, para señalar acto seguido que la inmigración musulmana es el gran problema del continente.

Cuestionado por su opinión sobre Viktor Orbán, Losantos apunta a que es “un demagogo populista” (en la entrevista a Santiago Abascal el 20 de diciembre de 2018, al recordarle FJL al líder de Vox que Le Pen y Orbán no son iguales, Losantos dijo que si viviera en Hungría “a lo mejor” votaba a Orbán y rápidamente señaló que a Marine Le Pen “no le votaría”).
Pero sobre la extrema derecha ya fue preguntado Federico Jiménez Losantos en 2007 en una entrevista de Jesús Quintero.
J. Q. ¿Volverá la extrema derecha a España?
FJL: No volverá mientras la derecha no abandone la idea nacional. Lo que le da una fuerza enorme a la derecha es la idea de España. Hasta el punto de que, en base a la idea de España, y eso es mérito de Aznar, ha conseguido volver al liberalismo económico que habían abandonado desde el 98 con Cánovas.
J. Q.: Aznar acogió a todos, ¿no? Incluso a los fachas.
FJL: Sí, pero los desactivó. Bueno, el que hizo la tarea más difícil fue Fraga. Las cosas como son. Pero Aznar es el que no tenía complejo […] La idea de España es tan fuerte en la derecha que une a creyentes y no creyentes, liberales y no liberales, y ese es el elemento diferenciador. Mientras la derecha defienda y mantenga la idea de España, aquí no habrá extrema derecha. Podrá haber un grupúsculo terrorista, pero nada importante como en Francia.

Como han pasado muchas cosas en España desde 2007, volvemos a formular la misma pregunta que realizó Quintero.
P. ¿Volverá la extrema derecha a España?
R. No. La extrema derecha está basada en una idea del Estado, no de la nación. En la supremacía del Estado sobre la persona. Franco era un estatalista, no era un nacionalista español. Lo fundamental de la derecha es la idea nacional. […] La idea nacional es imposible de compatibilizar con la extrema derecha (salvo en dictaduras episódicas y en momentos puntuales). Mientras Vox mantenga un discurso nacional, no puede ser la extrema derecha dictatorial y estatalista. Porque la nación te impide discriminar a tus connacionales. El nacionalismo separatista catalán no tiene una idea de nación, sino de Estado totalitario y se quiere imponer en Catalunya echando a la mitad de los catalanes.
P. ¿Pero nunca ha llegado a considerar la posibilidad de que la reacción al intento del golpe de Estado por parte de los independentistas originase una extrema derecha española? En su libro ‘Memoria del comunismo’, dice que el “alzamiento de Franco en 1936 fue una contrarrevolución por el golpe de Estado de la izquierda en 1934”.
R. No, porque en el golpe de 1934 la reacción del Gobierno fue la que tuvo que tener Rajoy y no tuvo: declarar el estado de guerra en toda España, tomar las instituciones y se acabó. Y si Lerroux, que por entonces estaba muy mayor, hubiera mantenido el Gobierno, si el siniestro Alcalá Zamora no se hubiera cargado el gobierno radical por “ínfulas centristas”, si no se hubiera jugado a espaldas de la voluntad popular, no hubiéramos llegado a la guerra civil. La guerra civil, según Pío Moa, empieza en el 1934. Simbólicamente es así. […] En el fondo es una reacción puramente defensiva. Si la izquierda respetara las instituciones, la derecha respetaría a la izquierda. Cuando la izquierda te mata, lo normal es que la derecha se defienda.
Sin embargo, Federico Jiménez Losantos no cree que estemos en la antesala de los años 30. Es más optimista de lo que aparenta: “Hay más una clase política vocinglera que no una voluntad civil de exterminio”.

Un conocido de Losantos que prefiere no ser identificado, le compara con Monedero: “Tú le escuchas y te repele, pero en el cara a cara es otra persona, muy amable y tranquila”. En su libro ‘De la noche a la mañana’, FJL cuenta que al entrar en el programa matinal de La COPE se propuso atacar verbalmente día sí y día también a Iñaki Gabilondo “para ver si contestaba” porque tenía que “demostrar que la COPE era la alternativa a La SER”. Iñaki Gabilondo tardó cuatro meses en replicar. Cuando contestó, Losantos se dijo: “Ya hemos ganado”. En denuncias recibidas por intromisión al honor o por incitar al odio (algunas han prosperado y otras no), Losantos siempre ha invocado su libertad de expresión y defendido su modo de hacer radio como un estilo satírico y burlesco, cuyos precursores son Góngora y Quevedo.
P. Los datos indican que las sociedades están cada vez más polarizadas. ¿Usted no se ha parado a reflexionar, como líder de opinión que es, si está crispando y contribuyendo a la división? Dice que Prisa y La Sexta tienen discursos guerracivilistas.
R. No, yo no polarizo nada. Polariza mucho más Ferreras, la Pastor y toda esa patulea infecta de Cuatro y la Sexta. Yo soy Teresa de Calcuta. Represento la resistencia ante la dictadura progre. Más que polarizar, es resistir.

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