Julio Rivera, a sus 90 años, se lanza a hacer «home radio» desde Radio Concordia en Ourense



Julio Rivera

Faro de Vigo cuenta quye la radio se reinventa en Ourense de la mano de la familia Rivera, para adaptarse al confinamiento por el coronavirus. Así ha surgido Radio Concordia, un espacio de tertulia con minutos musicales que presenta Julio Rivera, de 90 años, con la ayuda en el apartado técnico de su hijo Luis. Los oyentes son los vecinos recluidos en casa en la céntrica calle Concordia.

Un estudio improvisado en el patio exterior de la vivienda familiar, un modesto equipo compuesto por un altavoz y un micrófono, además del «aburrimiento como madre del ingenio» bastan para esta iniciativa, una emisión diaria de una hora, 12,30 a 13,30. Sin escaleta ni guion, las canciones se intercalan entre las intervenciones del padre. La magia de la improvisación fluye por la garganta de Julio Rivera, que salta de un tema a otro en cuestión de minutos mientras Luis se vuelve «un poco loco» para encontrar música en Youtube que se adapte a los giros de 360º de los discursos de su padre.

Pasan unos minutos de las 12,30 horas del martes y la canción ‘Radio Ga Ga’ de Queen da paso a Julio. Micrófono en mano empieza «agradeciendo la atención que les prestan el total de 34 radioyentes de toda España que los escuchan».

Al nonagenario le gusta estar al tanto de la actualidad informativa y su programa tiene un espacio para la crítica social. Este martes habló sobre «la peatonalización de Concordia, que no de la calle de la discordia», aludiendo al revuelo tras la medida municipal. El nonagenario ya ha alcanzado su particular consenso. «Los vecinos de la parte derecha tendrán zona peatonal, los residentes de la izquierda, zona normal y los moradores independientes quieren que el centro de la calle se convierta en una gran escalera mecánica que enlace directamente el Parque de San Lázaro con el cementerio, sin que falten paradas», dijo con retranca.

Julio es consciente de que tendrá partidarios y detractores pero, como él dice, «las ondas son libres y sus discursos nunca ofenden personalmente a nadie». En el programa hay espacio para la crítica a la clase política y a estamentos sociales a los que dice ver «un poco dormidos, al no responder con la generosidad debida al momento que nos toca vivir». Pide «pasar del solidario civil al solidario fraterno» y ser capaces de «sentir pena por el vecino de abajo sino tiene quién le llame, aunque sea un millonario».

«Si remuevo alguna conciencia me doy por tranquilo, de no ser así los que me conocen dirán que es cosa de Julio Rivera y se acabó».

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