Juanma Castaño (COPE): «Soy un amante de los buenos bares»



Juanma Castaño

Pablo A. Marín en El Comercio publica que Juanma Castaño se suma a la iniciativa para respaldar a la hostelería asturiana. El periodista gijonés evoca sus visitas de niño a El Estanco de Mareo y disfruta ahora, entre otros, de El Chaflán y la Ciudadela.

Los bares hacen latir el corazón de calles, barrios, pueblos, ciudades, países. Forman parte imprescindible de su tejido vital en el día a día y también del que ha trazado la identidad de cada lugar y de quienes lo habitan. Como la felicidad o la amistad compartidas, siempre están ahí, esperándonos, a la vuelta de la esquina y con la puerta abierta.

Así lo siente el periodista gijonés Juanma Castaño, una de las voces más escuchadas de nuestro país y que, entre reunión y reunión para preparar ‘El Partidazo’ de la Cope, no duda en afirmar desde Madrid: «Los mejores momentos de mi vida los he pasado en bares y restaurantes. Ahí he conocido a personas increíbles, he celebrado situaciones fantásticas. Soy muy social, de contacto con los demás, y para mí un bar es un punto importantísimo en una ciudad, en cualquier comunidad».

Al margen de lo personal, cree necesario recordar que «la hostelería es uno de los motores fundamentales de la economía de España y, si algo valoran quienes nos visitan, es su calidad», declara.

Como su «tiempo de calidad» define también el que pasa el locutor en sus locales habituales: «Es el momento libre en que puedo desconectar de la rutina o el trabajo y por eso soy un amante de los buenos bares», matiza.

Embajador orgulloso de su tierra y ciudad natales, no desaprovecha la ocasión para mostrar que en ellas abundan este tipo de establecimientos.

Lo desvela cuando se le pregunta por alguna de las celebraciones especiales que ha vivido en torno a una mesa compartida: «Está muy cercana en el recuerdo. Fue la pasada navidad para celebrar con todo el equipo de ‘El Partidazo’ que éramos líderes de audiencia. Quise hacerlo en Asturias con una cena en el Mamaguaja de Gijón y una comida en Casa Gerardo. La elección resultó insuperable y se fueron todos encantados», relata.

Si echa atrás la mirada, encuentra siempre un bar abierto. «De pequeño, iba mucho con mi familia a El Estanco de Mareo y me acuerdo sobre todo del barín de Xivares con sus mesas de piedra donde dejabas la nevera con la ensaladilla para bajar a la playa». Muy presente tiene La Posada del Mar: «Al inicio en Ser Gijón allí iba casi en pleno directo a por un pincho para comer algo». Y la alegría disfrutada con los amigos en El Jardín, el Tik o El Puentín: «Luego me hice más de sidrerías: Ataúlfo, El Cartero…».

En Madrid descubrió «la cultura de la caña» y en cada regreso a Gijón admite vivir «un poco de agobio por no poder ir a todos los sitios que quisiera». Entre sus predilectos para comer, la Ciudadela o El Chaflán («son como mi casa») y en la noche, para «una copa bien puesta», Varsovia, Bambara o Bulevar: «Solo en vacaciones. En temporada de trabajo me cuido», matiza con humor. Confía en poder volver este verano a disfrutar de todos ellos.

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