Josep Cuní (SER Catalunya) habla sobre su futuro y revela el peor día de su carrera



Josep Cuní

Jokin Buesa lo cuenta desde elnacional.cat: TV3 ha apostado por un ‘late night’ sorprendente para las noches de los jueves. Es el ‘Fake Night’ de Oriol Parreño, el primer gran proyecto de este guionista, director y presentador, y en el que nos propone entrevistas a personajes muy populares pero con una dinámica diferente. La respuesta de la audiencia no arrasa (anoche un 13% y poco más de 200.000 espectadores), pero el contenido y la factura valen la pena. Por ejemplo, ver a uno de los comunicadores más famosos de Catalunya hablando de sus intimidades en un tono distendido: Josep Cuní.

Ha sido la voz y el rostro de la información durante 5 décadas, desde que empezara en Ràdio Joventut hasta la actualidad, en la Cadena SER. Entre medio, sus años dorados en Catalunya Radio, TV3 y 8tv. Siempre ha sido un referente, pero de su parcela personal se sabían pocas cosas. Parreño le sacó algunas perlitas, que son de agradecer. Como su reflexión sobre la fama: «cuando te das cuenta de que vas al súper y la gente se fija en el papel de váter que estás comprando. Esta es la puta realidad».

La familia capitalizó una parte de la conversación. Por una parte, sus padres, de los que ya había charlado con Eloi Vila en ‘Al cotxe’!. Pescaderos que le enseñaron el valor del trabajo y el esfuerzo, así como el gusto por la cocina. Ahora bien, eran duros, como se estilaba en aquella época: «me querían, pero sin muchas muestras de afecto». Oriol lo llevó a una pescadería a limpiar calamares y cocinarlos. Tiene maña, y a pesar de ser humilde valorando sus dotes, se vanagloria de los macarrones que le hace a sus nietos. Mirándolo bien, presume más de los nietos que de la receta, claro.

Josep tiene 67 años y muchas batallas a las espaldas. Pero su memoria es tan prodigiosa como sorprendente. Por ejemplo, recordando el peor día de su carrera. Muchos dirán que fue aquel mítico «prou!» en ‘Els Matins’. Otros podrían hablar de la equivocación con Paco y Francisco Ibáñez. Él, sin embargo, va más allá: a los orígenes en Ràdio Terrassa. Hacía un programa que se llamaba ‘La Radio es Música’, en el que pinchaba y comentaba canciones de la época. Cosas de la técnica, tenía que bajar y subir el micrófono para escuchar lo que salía del tocadiscos, pero una mañana se olvidó del protocolo. Asustado al no oir el tema de Manolo Escobar, le gritó al técnico de sonido del estudio, que también se llamaba Manolo: «¡Esto es una mierda, Manolo!». Al cabo de un rato, suena el teléfono. Era el director de la radio: «¿Qué es una mierda hoy en la radio, Josep?». El periodista no sabía dónde meterse: «Me quería morir».

Cuní también ha hablado de su presente y sobre todo de su futuro. Todos le preguntan lo mismo: ¿se jubila? Todavía tiene cuerda, y mucha. «¿La jubilación? Bien, es eso de celebrar el gozo de seguir viviendo cuando todos te dan por muerto. Yo no me lo planteo. Tengo muchas ganas de hacer muchas cosas, aunque sea con menos intensidad que en 50 años de carrera». Quiere proyectos relajados y bien pensados: «Cuní concediéndose tranquilidad, fíjate». El entorno íntimo de Josep no quiere oír hablar de su retirada. Bromea: «¡En casa no! ¡Que no se jubile! Tengo un punto insoportable en casa, no sé si me soportara a mí mismo. De hecho no me soporto demasiado. A Josep Cuní no le gusta nada de lo que hace Josep Cuní».

Que nadie lo dé por acabado. Cuní está fresco como un lenguado de playa que acaba de llegar de la barca. Su producto siempre engancha.

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