Jaume Mesquida EA6VJ, idea un sistema para evitar fallecidos en próximas riadas



Jaume MesquidaEA6VJ

Tal como explica S. Sansó en Diario de Mallorca, Jaume Mesquida siempre ha sido un apasionado de las nuevas tecnologías. No en vano, cuando a internet le faltaban muchas décadas para nacer, él ya se comunicaba con todo el mundo a través de su aparato de radioaficionado bajo el indicativo EA6VJ, en una época donde hablar con la otra punta del planeta sin gastarse un dineral era harto complicado. Estas semanas y tras las desgracias personales provocadas por la riada de Sant Llorenç, sus inquietudes se han focalizado en idear un sistema que pueda evitar, al menos, que no haya muertos cuando algo así vuelva a suceder.
«Se trata de un sistema que consta de una decena de pluviómetros, situados estratégicamente en los lugares de la montaña donde se acumula la lluvia que, conectados a un emisor alimentado por una batería con placa solar, ofrezcan datos a tiempo real de lo que sucede, es decir, de los litros de agua que se vayan recabando en cada espacio delimitado, para así determinar si las cantidades están dentro de lo normal según la secuencia histórica de lo sucedido en anteriores ocasiones, o por el contrario hay que actuar con premura para evitar víctimas», explica Mesquida, «sobre todo se trata de un sistema que permitiría ganar tiempo para actuar».

Esa es la clave y la base del invento: la información que permita de antemano y a través de ordenadores que ‘refresquen’ la información «cada tres segundos», saber si las cantidades de flujo acumuladas son asimilables por el torrente de Sant Llorenç o por el contrario van a suponer su desbordamiento.
«De ser así, el sistema haría saltar unas alarmas que avisarían directamente al Ayuntamiento y a cualquier dispositivo móvil de la Policía, que podría de esta manera avisar con minutos de ventaja a los vecinos de lo que estuviera a punto de bajar, se pudieran quitar los coches de las zonas inundables y cerrar los accesos al pueblo antes de la torrentada».
Mesquida afirma que se trata de un invento «simple y que no costaría más de 15.000 o 20.000 euros. Tenga en cuenta que se trata de una tecnología que ya está inventada, y solamente se trataría de aplicarla sobre el terreno de la forma más inteligente posible, con el asesoramiento de expertos en el terreno», añade. «Entiendo que pueda parecer muy sencillo, pero creo que sería también muy eficaz», dice, al tiempo que confiesa que ni ha patentado la idea, ni piensa hacerlo; «solamente me interesa ayudar para que una catástrofe así vuelva a suceder, no quiero ganar dinero. Sé que el agua no la podremos detener, pero evitaríamos fallecimientos».

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