Ignacio Fernández Sobrino: «Antena 3 fue una radio orquesta y todos hacíamos de todo»

Ignacio Fernández Sobrino

14.6.2026.- J. Benito Iglesias escribe en diariopalentino.es: Las ondas y la pequeña pantalla marcaron un brillante periplo profesional entre la información y la gestión 38 años. Ahora, reparte su tiempo entre libros, viajes, caminatas -donde no faltan podcast de radio- tertulias en TV y artículos de opinión.

Su vinculación con la radio nació siendo oyente desde muy niño «como una válvula de escape», señala, y, desde entonces, su carácter emprendedor y vital, junto una curiosidad y una capacidad innatas para aprender y comunicar, le llevaron a dar sus primeros pasos como colaborador en la antigua emisora pública local de Radio Nacional de España (RNE), antes Radio Cadena Española (RCE). Ahí inició un dilatado ciclo en empresas privadas de TV y radio, a las que ha estado ligado toda su vida profesional, plagada de destinos alejados de su ciudad natal. Ignacio Fernández Sobrino (Palencia, 16-10-1962) mantiene muy vivos sus recuerdos apegados al terruño. Fue el primogénito de cuatro hijos en una familia encabezada por el padre, Ignacio, -trabajador de la tienda Iris, situada en el local que hoy ocupa Modas Lobato, en los Cuatro Cantones- y su madre, María Concepción, ama de casa en un hogar completado por tres hermanos más: Conchi, Raúl y Jesús.

«Vivíamos en la calle Marqués de Albaida, donde aún siguen residiendo mis padres, y jugábamos al fútbol en el patio del colegio de los Sindicatos Católicos, ubicado en lo que actualmente es Carrefour -antes Simago- en la parte de atrás. Durante un tiempo, el centro se trasladó al actual San Bernabé por obras en el edificio y, una vez concluidas, seguí ahí y terminé toda mi educación primaria. Yo era del Real Madrid y jugaba de delantero centro, puesto que ocupaba Aguilar, mi jugador favorito. Como profesoras recuerdo a Elena y María y, con el paso del tiempo, fueron llegando otros docentes, de los cuales algunos siguen viviendo. La enseñanza recibida fue muy buena y siempre digo que una de las grandes cosas que he tenido en mi vida es la posibilidad de haber vivido fuera y de volver a Palencia. Con alguna frecuencia me suelo reunir con amigos de esa etapa como Víctor Azofra y los hermanos Ángel y Julio Buey, entre otros», relata.

El Bachillerato y el COU los cursó en el Instituto Alonso Berruguete, en una época con cierta agitación social ligada a manifestaciones en la transición democrática. «Había mucha actividad y en ese instituto creamos un ambiente estupendo con una generación que salió muy buena, con profesores como Casilda Ordóñez y Emilio García Lozano, entre otros. Fue surgiendo la movida musical y era la época de los grandes conciertos, a los que empezamos a acudir. Con los amigos íbamos a comer patatas bravas al bar La Viña, y había otros dos locales de referencia de ocio que me gustaban: el Bora Bora y la cercana discoteca Orfeo, situados en la calle Eduardo Dato. También teníamos como punto de encuentro el parque del Salón con establecimientos como Moravia o Estela y, más adelante, el Chaval de Lorenzo.Muchos fines de semana y durante el verano -más que a Paredes, de donde procedía mi padre- acudíamos a Frómista, localidad natal de mi madre y donde vivían los abuelos», rememora.

INICIOS RADIOFÓNICOS. Casi sin darse cuenta llegó la etapa universitaria, donde estudió Filología Hispánica y la radio -de la que nunca se ha separado y ha marcado su devenir profesional- empezó a llamar con fuerza a su vida. Lo hizo de la mano de un buen amigo, Javier Blanco, que conducía un magazine en la emisora La Voz de Palencia, integrada en RCE. «Tenía una sección llamada Haga usted su programa y en ella colaboramos varios amigos. Entonces era muy joven y fui aprendiendo varias cosas relacionadas con la profesión radiofónica», expone.

Al poco de tener su primer contacto con las ondas, llegaron a Palencia las primeras emisoras privadas, la SER y Antena 3 Radio, y en esta última Ignacio Fernández se integró al poco tiempo. «Tenía solo 21 años y su director, Pedro Romón, me llamó para contar conmigo. Fue la etapa más bonita de todas, porque es cuando empieza la radio a reactivarse y a competir por la audiencia y la publicidad. Mi formación fue como en las escuelas taller: aprender a hacer haciendo y a hacer aprendiendo. En esos cuatro años iniciales asimilé un montón de cosas y fue una especie de radioescuela al estrenarse aquí las cadenas privadas y tener que construir formatos nuevos que anteriormente no existían. Al marcharse Pedro Romón me nombraron director y estuve dos años en el puesto. Emitíamos cuatro horas de programación local diaria, con desconexiones de publicidad. Yo me ocupaba más de los contenidos informativos y organizamos bastantes eventos. Entre ellos, un homenaje al fallecido historiador y colaborador de la casa Santiago Amón. Era como una radio orquesta en la que todos hacíamos de todo y aún me daba tiempo para echar una mano por la tarde al montaje de la delegación en Palencia del Diario Montañés», apunta.

Como si fuera un mantra, le fluyen los recuerdos radiofónicos de unos inicios profesionales intrínsecamente unidos al aprendizaje constante. «De esa etapa recuerdo al que fue alcalde y consejero de Medio Ambiente, Francisco Jambrina. Todos aprendíamos, en su caso a gestionar democráticamente un ayuntamiento. Compartíamos una especie de ilusión común y capacidad para improvisar en una época en la que todavía no había empezado la televisión local y en el campo de prensa estaba Diario Palentino. Por ello, la radio adquirió un protagonismo muy grande con mucha efervescencia y competencia, que era muy sana entre comillas», explica.

Tras la marcha de Pedro Romón en Antena 3 Radio tomó su relevo en 1985. En 1987 empezó un dilatado periplo profesional que le alejó mucho tiempo de su ciudad natal. Con 24 años le nombraron director de Antena 3 Tenerife, única emisora del grupo en Canarias junto a otra asociada, siendo su responsable en el archipiélago hasta octubre de 1989. Luego dirigió Antena 3 Radio en Andalucía y, desde febrero de 1991, compatibilizó el cargo con la dirección regional de Antena 3 TV, con sede compartida en Sevilla. En diciembre de 1999 ocupó el mismo puesto en Aragón hasta 2004 con un modelo mixto de programación nacional y autonómica

APOYO FAMILIAR. Antes de acudir a Tenerife ya estaba casado con Verónica, con la que tiene dos hijas,Penélope e Irene. La mayor le dio un nieto, Mateo, y espera en breve el nacimiento de una niña. Hacia su mujer todo son agradecimientos. «Digo con humildad que el único mérito que yo he tenido ha sido con Verónica. Siempre me siguió porque pude decir que no a mis nombramientos y quedarme en Palencia tranquilamente. Fue un cambio radical tener que hacer maletas al lugar más alejado posible como Canarias, pero esta y el resto de estancias laborales fuera de casa me enriquecieron mucho. Así, tanto a Tenerife como a Andalucía regreso habitualmente», asevera.

Tras 17 años de ausencia, pudo regresar a su tierra y ya no se movió de ella. Se había montado el proyecto en Antena 3 Castilla y León y lo dirigió a través del que fue consejero delegado, Ernesto Sáez de Buruaga. «En mi empresa contactaron con el editor de Promecal, Antonio Méndez Pozo, y su hijo Gregorio -con el que mantengo una relación entrañable- y creamos la sociedad que dio paso a la primera delegación de la televisión privada en Castilla y León. Luego, por razones societarias de Antena 3, que renunció a sus delegaciones como instrumentos de emisión de publicidad, se quedó como una corresponsalías de noticias al haber iniciado ya Promecal el proyecto de Canal 4 TV, actualmente Castilla y León Televisión. Una de las cosas de las que más orgulloso me siento es que en la radio se firmó un acuerdo entre Onda Cero y Promecal para desarrollar actividades conjuntas en las provincias donde la emisora no estuviera presente. En 2004 me hicieron director regional de Onda Cero y compatibilicé el puesto con la dirección de Antena 3 Televisión hasta que me acogí a un sistema de bajas voluntarias en 2021 y me he podido retirar a una actividad distinta», indica.

Ya fuera con espacios en televisión o secciones en la radio, la primera línea informativa no la abandonó nunca, combinándola con la gestión de medios de comunicación. «Hice contenidos televisivos semanales en Andalucía y todos los sábados un informativo en Aragón. En la radio hasta el final de mi carrera profesional he estado todos los días con un cierre del informativo de tarde en Onda Cero Castilla y León. Era comp una especie de gimnasia que yo me automarcaba y la forma de no perder el oficio», asevera. Como le puede la condición, sigue siendo columnista desde 2001 en los periódicos del grupo Promecal y contertulio de TV, además de presidir la Fundación Santa María la Real de Aguilar de Campoo. «Se trata de algo nuevo y muy bonito de gestionar en una provincia con un patrimonio maravilloso como la nuestra», arguye.

Con más tiempo libre, ahora disfruta de su nieto Mateo, de dos años, apoya en lo que puede a sus padres, está suscrito a prensa digital nacional e internacional y busca libros atractivos en bibliotecas de internet. Además, viaja a menudo por países como Kenia y Vietnam, junto al Reino Unido, en lugares como Birmingham y Oxford. «Viajar me encanta y te quita el pelo de la dehesa. Ves que España es un país confortable, pero debemos seguir aprendiendo de fuera», considera. Y para rematar, recuerda que la radio no le abandona ni él quiere dejarla. «Camino dos horas y eso me permite algo que me atrae mucho, que es escuchar podcast con lo mejor de la programación diaria», concluye.

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https://www.tierragalana.es

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