Frank Blanco (Europa FM): «Estar lejos de mi familia no me gusta, pero acepté pagar ese precio»



Frank Blanco

Es una de las cosas que a contado a vanitatis.elconfidencial.com:
Este 13 de abril, Frank Blanco cumple 45 años en unas circunstancias muy especiales, derivadas de la pandemia del coronavirus y las medidas de confinamiento a las que estamos sometidos, como mínimo hasta el próximo 26 de este mes. Lo que no significa, ojo, que no lo vaya a celebrar: «El último día que fui al súper compré una tarta de chocolate de una marca francesa que me encanta y está guardada ahí para la fiesta. Eso y mi mujer, que cocina mucho mejor que yo, me da mil vueltas, me ha prometido que me deja elegir el menú de ese día. No suelo tomar postre, pero ese día me voy a saltar esa norma de la dieta».

En nuestra conversación telefónica -las circunstancias actuales nos privan de ciertos detalles que aportan el cara a cara-, el presentador no prescinde del humor, que se ha convertido en una de sus señas de identidad a lo largo de su carrera, pero no quita ni un gramo de importancia al peso de las cuestiones que tratamos en un momento de preocupación e inquietud global.

  • ¿Cómo estás llevando estos días de confinamiento?
  • Me siento muy afortunado, porque no tengo a nadie en mi familia afectado. Así que podemos celebrarlo. Para mí, eso es lo esencial, y a su lado todas las demás cuestiones no me parecen tan importantes. Estamos encerrados en casa, mi mujer -la periodista Sira Fernández- y mis dos hijos, de nueve y siete años. Estamos teletrabajando como tanta gente y te diré que incluso estoy mucho más ocupado que hace un mes. Mis amigos lo flipan, pero es así… Además del trabajo estamos todo el día con los niños, sobre todo en las horas en las que tendrían que estar en el colegio, así que, de alguna manera, les hago de profe en ocasiones, estoy de apoyo, resolviendo dudas…
  • Están en una edad en la que tienen una energía espectacular… ¿Cómo lo llevan?
  • Mucho mejor de lo que yo esperaba. Esta situación me está ayudando también a conocer a mis hijos mejor. Les admiro por su actitud porque lo están llevando mejor que yo. Les encantaría salir, hacer cosas fuera de casa, están más resignados en ese sentido. Buscamos formas de que estén entretenidos que no sean solo ver los dibujos animados en televisión. Leen, pintan… Una cosa que he notado es que el paso de los días no les afecta. Lo están llevando igual de bien que el primer día.
  • Estamos en unas circunstancias en las que no hay más remedio que ejercitar la paciencia.
  • Tengo más de la que pensaba, porque no soy nada paciente. Una cosa que hemos tenido clara mi mujer y yo desde el primer día, conscientes de lo que iba a ser esta situación, era que no podía convertirse en una pesadilla. Es algo que recordaremos todos en un futuro y mis hijos también. No quiero que se lleven un mal recuerdo de todo esto cuando echen la vista atrás.
  • Gracias a tu programa ‘Te la vas a ganar’ en Europa FM puedes mantener un mayor contacto con el exterior y la gente…
  • Sí, además, la suerte que hemos tenido es que la empresa desde el primer minuto puso facilidades para que teletrabajáramos. Somos cuatro en el equipo y al estudio solo tiene que desplazarse el técnico de sonido, porque no hay otro remedio. Me siento muy afortunado también porque me han permitido cambiar el formato, que es muy desenfadado, pero que en las circunstancias actuales era más apropiado abrir el teléfono para que la gente exprese y cuente cómo se siente, porque no todo son las redes sociales. De alguna forma que se puedan desahogar con nosotros y conocer sus historias de primera mano.
  • Tu mujer también ha vuelto a Cadena SER como adjunta a la dirección de antena, tras una salida que fue complicada hace cinco años.
  • Volvió en enero. Al igual que yo, tampoco tiene tiempo para aburrirse, no para de tener reuniones online y de hacer gestiones. Trabaja incluso más que antes. Por lo que ella me cuenta, está feliz, porque la SER ha sido su casa, que es así como ella la considera. Además, tiene la fortuna de trabajar con un equipo que conoce y con los que está encantada.
  • ¿Vas a presentar ‘El Madroño’ en Telemadrid, como se ha publicado?
  • Eres el primero que me pregunta sobre este asunto y me alegra que lo hagas, porque se publican cosas que no son verdad. No es algo que esté concretado ni cerrado. Ha habido contactos para este y para otros proyectos, pero eso no significa que los vayas a hacer. Por el momento, sigo con el programa de radio y con ‘Typical Spanish’, un concurso para TVE cuyas grabaciones retomaremos en cuanto se levanten las medidas de confinamiento y sea posible.
  • De nuevo un programa en el que el humor es una cualidad esencial…
  • No me gusta ponerme serio, porque cuando lo hago me doy pereza a mí mismo. También me dan mucha pereza los que se toman demasiado en serio. Es fundamental en ciertos momentos que la gente y yo mismo nos olvidemos de los problemas. Por lo que llevamos grabado, te digo que como presentador lo peor es a veces no ser parte de uno de los dos equipos que compiten y ponerme a incordiar como ellos hacen. Son dos equipos de famosos los que se enfrentan y todos nos divertimos muchísimo.
  • ¿Echas de menos ‘Zapeando’?
  • El programa iba a cambiar, así que me parecía lógico también. Más que el programa en sí, que ha sido una de las experiencias profesionales más bonitas que he tenido, lo que echo de menos es el día a día con mis compañeros, las risas…
  • Tu relación con tu mujer, Sira, surgió trabajando, pero hicisteis el camino inverso al habitual, del odio al amor. ¿Cómo lo ves ahora con la perspectiva que da el tiempo?
  • Es increíble y si me lo dicen hace casi veinte años, los que nos conocemos, no me lo hubiera creído. Cuando me vine a trabajar a la central de Los 40, ella era la gran estrella del momento. Yo llegaba con muchas ganas de aprender y todo fue bien. El problema es cuando nos metieron a los dos en un mismo proyecto. No nos entendíamos, no funcionábamos. Y sin embargo, el programa era un éxito enorme, con más de un millón de oyentes. No nos soportábamos y quizás ahí estaba la clave. La dirección de la emisora nos pedía una tensión sexual no resuelta, un ‘Luz de luna’ -dice en alusión a la célebre serie de televisión protagonizada por Cybill Shepherd y Bruce Willis-, pero no nos salía. No nos aguantábamos y eso se notaba en antena. A los tres o cuatro años el programa acabó y estuvimos durante más de un año con hola y adiós por los pasillos, porque nunca perdimos la educación. Cuando Canal + dio paso a Cuatro, nos ofrecieron un programa juntos, aceptamos, salió bien. Y una cosa llevó a la otra…
  • Cuanto esta pandemia pase, ¿qué mensaje te gustaría trasmitirles a tus hijos?
  • Es algo que no me he planteado, más allá de que esto no sea una pesadilla para ellos. Estoy seguro de que enseñanzas les van a quedar. Te diría más bien la enseñanza que me queda a mí, que no es que no lo tuviera claro antes: que el mundo se haya parado nos va a servir para que sepamos qué es lo importante. No hay que ser el mejor en todo. Lo esencial es la salud y tus seres cercanos, tu gente.
  • Cuando se cumple una cifra redonda solemos caer en el lugar común, pero no voy a evitarlo. ¿Estás satisfecho contigo mismo? ¿Te gusta en quien te has convertido?
  • Sí, estoy contento conmigo mismo porque sigo siendo el que siempre fui, aunque eso no significa que la vida no te dé lecciones o no te cambie algún punto de vista. Profesionalmente no puedo estar más satisfecho porque mi programa me gusta y, generalmente, han tenido éxito los programas que he hecho en la radio y en la televisión. En lo personal debo decir que el haber trabajado tan duro para conseguir mis metas profesionales me ha separado de mi familia, de mi tierra. He perdido el contacto diario con mi familia en los últimos veinte años y es algo que no me gusta. Es un precio muy alto que he querido pagar, pero no lo llevo bien, no me gusta.
  • Con esto me dejas respondida otra pregunta. ¿Qué echas más de menos durante este confinamiento?
  • Sí, es eso, el contacto físico, los abrazos, los besos. Soy una persona muy familiar, así que, por ponerte un ejemplo, tengo una prima que se ha quedado embarazada y echo mucho en falta no poder abrazarla, achucharla y felicitarla en persona. Aunque mi situación actual es buscada, me vine a Madrid buscando mejores oportunidades profesionales, se hace duro estar a 600 kilómetros de tu casa. Echo mucho de menos también a mis amigos y a mis compañeros, así que en cuanto sea posible voy a dar un fiestón en casa en el que los voy a juntar a todos, se conozcan entre ellos o no. Da igual el número, 50, 100, los que sean. Y pasar todo el día celebrando en casa que esto haya acabado.
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