El Supremo absuelve a Federico Jiménez Losantos (esRadio) por llamar «tiorra» o «novia del amo» a Irene Montero



Federico Jiménez Losantos

Pablo R. Roces escribe en El Mundo que el Alto Tribunal apunta que estos calificativos están amparados por la libertad de expresión pese a ser «vulgares» e «hirientes».
La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de casación que Irene Montero había interpuesto contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que negaba que el periodista Federico Jiménez Losantos hubiera cometido un delito contra el honor de la ministra de Igualdad por llamarla «tiorra», «matona» o «novia del amo».

El Alto Tribunal apunta que las declaraciones del locutor en su programa matinal de Esradio en junio de 2017, durante la moción de censura contra Mariano Rajoy, «están amparadas por el ejercicio de la libertad de expresión» porque van dirigidas «a un personaje público» como dirigente de un partido político, diputada en las Cortes y portavoz del grupo parlamentario de Unidas Podemos.

Según el Supremo, las expresiones se referían a «una cuestión de acentuado interés general, como era su actuación en el Congreso de los Diputados como portavoz del grupo parlamentario que promovió una moción de censura contra el gobierno». Esas expresiones, proferidas el día 14 y 15 de junio de 2017, en las que se basaba la demanda de Montero eran «Pablenina», «matona», «tiorra», «novia del amo» y «escrachadora».

La sentencia señala que poner en duda los méritos de la actual ministra «por más hiriente que pueda resultar a la demandante y por más descarnados que sean los términos utilizados, está amparada por la libertad de expresión» al igual que «el uso de apelativos sarcásticos para referirse a la demandante, jugando con el nombre de su pareja y líder de su partido político, y del líder de la revolución soviética».

«El sarcasmo, la crítica humorística, la sátira política, están también amparados por la libertad de expresión en una sociedad democrática», continúa la sentencia que da la razón a la Audiencia Provincial de Madrid, que ya había desestimado previamente la demanda de Irene Montero presentada contra Jiménez Losantos.

El Supremo indica que «por más que se incurra en el uso de términos vulgares e hirientes» entre los que destaca «tiorra», «matona», «matoncilla» o «escrachadora», estos también están amparados en la libertad de expresión porque estaban «relacionados con la agresividad que, en opinión del demandado, caracterizó la intervención parlamentaria de la demandante».

La Sala de lo Civil basa su desestimación del recurso de Montero en «numerosas sentencias» del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que sitúan la libertad de expresión como «uno de los principales fundamentos de una sociedad democrática» que no se puede aplicar «sólo a informaciones o ideas que se reciben favorablemente». Además, el Alto Tribunal incide en que periodistas y opinadores pueden «recurrir a una cierta dosis de exageración, incluso de provocación, esto es, ser un poco inmoderado en sus expresiones».

De este modo, el Supremo confirma la sentencia dictada en su momento por la Audiencia Provincial de Madrid en la que ya se absolvía al locutor del matinal de EsRadio, que anulaba una previa de un juzgado de primera instancia de la capital que obligaba a los demandados a pagar 3000 euros por «daños y perjuicios» y a leer el fallo de la sentencia en su programa durante tres días seguidos por una intromisión en el honor de la actual ministra de Igualdad.

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