Chelo Sánchez Serrano nos da las claves para ser un buen presentador de radio



Chelo Sánchez Serrano

La profesora de universidad Chelo Sánchez Serrano nos da las claves de como ser un buen presentador/a de programas de radio en un interesante artículo publicado en medium.com

Cómo convertirte en un buen conductor de programas de radio antes o después

Cerramos una semana radiofónica marcada por la renovación de Carlos Herrera con la Cadena COPE y por el estreno del programa de Jaime Cantizano los fines de semana de Onda Cero y me paro a reflexionar sobre las cualidades que debe atesorar un comunicador, no solo para alcanzar el éxito en la radio, como para hacerse e incluso, si la ocasión lo requiere, llenar un hueco. Lo hago a partir de una idea que me transmitía un directivo no hace mucho tiempo: “nos resulta más fácil reemplazar presentadores en televisión que en radio”. Y desde luego, si nos remitimos a algunas situaciones recientes, así parece.

Todavía recuerdo, como si fuera ayer, el día que supimos que Iñaki Gabilondo dejaba la SER y el “Hoy por Hoy” después de casi 20 años… ¡Parecía imposible que a Gabilondo le pudiera sustituir alguien! Pero pasó: primero fue Francino, luego Pepa Bueno y Gemma Nierga, ahora Pepa con Toni Garrido. Un Gabilondo, siempre elegante para estas cuestiones, reconocía el día de su despedida, que había visto marcharse a mucha gente antes que él, “incluso he visto irse a Di Stefano del Real Madrid, y no pasa nada”. “Y si pasa algo –añadía- está la SER”. Algunos seguimos echándole de menos…

Es cierto, parafraseando el título de su programa de televisión, que “cuando ya no estés”, alguien vendrá que bueno (o malo) te hará, pero a veces para las empresas lo verdaderamente difícil es llegar a identificarlo, porque en la radio las carreras profesionales, generalmente, son carreras de fondo, más lentas: como la radio. Querer buscar un sustituto, alguien con las mismas cualidades es un error: probablemente incluso ni existe, y además es poco competitivo. La realidad es que estos cambios en los titulares de las marcas radiofónicas se hacen fundamentalmente a partir de tres estrategias: fichar a alguien de la competencia; llevarse a alguien de la tele o tirar de cantera.

En los últimos años la apuesta por la radio que se ve o que se complementa con contenidos y plataformas visuales hace que las empresas miren, en mi opinión más de lo debido, a la televisión como referencia para sus nuevos fichajes: error de base, si no fuera porque, en muchos de los casos, esos rostros televisivos de hoy tuvieron en la radio su escuela profesional y… “quien tuvo, retuvo”. Pero tener popularidad en televisión no te garantiza ser capaz de hacerte con un programa de radio de 6 horas, por ejemplo, ni saber tocar todos los palos de la información, el entretenimiento y la compañía, esenciales (y casi siempre unidos) en cualquier programa de una radio convencional, ni que te quieran y te crean los oyentes de radio que, si bien te dejan entrar en su casa sin llamar, te miran con lupa antes de sentarte a la mesa de su familia.

Según le contaba Luis Muiño a Gorka Zumeta, cada oyente “siente” de una forma diferente a un determinado locutor. De ahí que, según este experto, la radio sea el medio en el que más filias y fobias se despiertan hacia la misma persona: a los profesionales de la radio les percibimos de forma completamente antagónica. El mismo que para ciertos oyentes es cálido y cercano para otros resulta manipulador y prepotente.

¿Cómo hacerse entonces un hueco en el panorama de las estrellas de la radio, en el caso de que la estrella radiofónica, tal y como se concebía en el siglo pasado, no sea ya una especie en extinción? ¿Qué cualidades tiene que tener un buen conductor de programas de radio en estos tiempos de transición y a veces de indefinición? Pues, además de las que suelen apuntarse como características necesarias para un buen presentador y que podemos encontrar en listas y recomendaciones varias, recuérdese: voz, entusiasmo, personalidad, profesionalidad, credibilidad, flexibilidad, naturalidad, experiencia, control y autocontrol, versatilidad, honestidad, ser uno mismo, sentido del humor, capacidad de liderazgo… Añado algunos ingredientes probados y eficaces que, mezclados en proporciones distintas, han hecho y hacen que muchas de las grandes voces de la radio de los últimos tiempos cosechen afectos y, sobre todo, nos den confianza y nos produzcan emociones. El ADN de la radio.

Receta ideal de conductora/conductor de un programa de radio

Ingrediente 1= fondo
Pensar distinto+ Capacidad creativa+ cultura y dominio de la actualidad+ capacidad de observación+ curiosidad infinita+ habilidades de comunicación e interacción con los oyentes+ saber escuchar (ser escuchante)+ celo profesional+ coherencia+ capacidad para soprender+ carisma

Ingrediente 2= forma
Buena voz y dicción clara+ capacidad divulgativa+ dominio del lenguaje radiofónico (conlleva entender que en el “pentagrama” de la radio la palabra no es la nota única, ni siempre la mejor)+ estilo narrativo propio+ naturalidad (“no ser pomposo ni demasiado trascendente”, Ortega dixit)+ hablarle a alguien (proximidad psicológica)+ cuidar y respetar la antena

Ingrediente 3= Tener la radio en la cabeza:
Conocer la radio por dentro con sus debilidades, fortalezas, con sus necesidades.

Ingrediente 4= Respetar al oyente como a ti mismo, incluso más

Ingrediente 5= Disfrutar con lo que uno hace, incluso hasta tener la sensación de que “no da la vida” para hacer tantas cosas como pasan por la cabeza de uno: todo por la radio.

Ingrediente 6= Amar la radio por encima de (casi) todas las cosas.
Sin complejos de hermana pobre ni de segunda división. La radio es ese lugar al que muchos están deseando volver y del que muchos nunca querrían irse: por algo será.

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