Beatriz Pécker, ex RNE cumple 65: legado, retiro y vida familiar de un icono televisivo de los 80



Beatriz Pecker

En Elconfidencial.com leemos: Aplauso’, ‘Tocata’, ‘La edad de oro’ o ‘Rockopop’. Para los versados en un género ya inexistente, el de la televisión musical, esos programas son joyas que nunca volverán a repetirse. El último de ellos, estrenado en la Televisión Española de 1988 estaba presentado por Beatriz Pécker, una vivaracha periodista de pelo rizado y vestida a la moda de aquellos años en los que España exudaba pop (y no solo musical) tras la resaca de la dictadura.

Este lunes, Pécker cumple 65 años llevando una vida bastante distinta a la de sus glorias televisivas (y radiofónicas) de hace más de tres décadas. Actualmente se la escucha de cuando en cuando en la radio (de casta le viene al galgo, ya que es hija de José Luis Pécker, una leyenda de las ondas), pero la mayor parte del tiempo vive un retiro voluntario en su casa de Villaviciosa de Odón (Madrid), junto a su marido Daniel y sus hijos, Adrián, que este año cumple 35 años, y Marcos, que cumple 25.

Pécker entró a formar parte de Radio Televisión Española a los 22 años. Ya por entonces, la tradición familiar la había convertido en una aficionada a la radio y a la música. La propia Beatriz recordaba cómo, en su infancia, su padre la llevaba a la Cadena SER, donde hacía los deberes o se llegaba a quedar dormida por el cansancio mientras esperaba a que su padre terminase de trabajar. Antes de llegar a la televisión, la radio fue su principal motor profesional. De todo lo que hizo en aquella época (finales de los 70), lo más sorprendente fue un programa erótico junto al mismísimo Luis García Berlanga.

Cuando desembarcó en la pequeña pantalla, su melomanía hizo que le encomendasen ‘Rockopop’ y ‘Música golfa’. En ambos casos, Pécker no solo ejercía de presentadora, sino también de directora de unos espacios que suponían un oasis para los amantes de la música en la pequeña pantalla. En ‘Música golfa’, por ejemplo, vivió grandes momentos como aquella entrevista a Leonard Cohen de la que todavía existe testimonio audiovisual en el archivo de Radio Televisión Española.

Con el tiempo, combinó ambos medios, pero se acabó decantando más por la radio. A finales de los 90, fue subdirectora de Radio Nacional cuando ninguna otra mujer tenía un puesto de alta responsabilidad en las ondas. «Yo tenía un niño de dos años y le dije al director: ‘Yo no puedo estar aquí hasta las mil’. Y entonces él mismo me avisaba de que habían llegado las seis de la tarde y me tenía que ir», comentaba hace un año entre risas.

Tiempo después (a principios de los 2000) también le encomendaron la dirección de Radio 3 y le otorgaron un Micrófono de Oro por toda su carrera. Además, fue comentarista del Festival de Eurovisión desde el 2004 al 2009. En su trayectoria y en su memoria ha estado siempre la figura de su padre, que aparte de figura imprescindible del periodismo radiofónico fue un gran coleccionista. En 2012, ella y sus seis hermanos cedieron 15 obras de arte y joyas de su progenitor para una muestra que se expuso en el castillo de los templarios de Ponferrada y estaba centrada en la iconografía y las creencias en el Camino de Santiago. La exposición fue todo un éxito.

Hace un año confesaba, en el programa de Radio Nacional ‘Gente despierta’, a qué se dedica en estos momentos: «Me dedico un poco a todo. Lo maravilloso de la prejubilación es que de repente te dicen: ‘Oye, ¿te vienes esta tarde al cine?’ Y tú dices ‘¡claro!’ Como no tienes nada que hacer». En el mismo espacio dijo no echar demasiado de menos el trabajo en las ondas o en la televisión. A lo hecho, pecho, explicó aquella noche en las ondas mientras el presentador, Alfredo Menéndez, le recordaba que, efectivamente, ya forma parte de la vida y de los recuerdos de varias generaciones de telespectadores y radioyentes.

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