Andrés Rodríguez: «El podcast está muy vivo en su aspecto creativo pero no en el modelo de negocio»

Andrés Rodríguez

Forbes.es le ha entrevistado: El podcast está de moda. Tras años en los que parecía que el audio no terminaba de arrancar, tras la pandemia ha llegado con fuerza a los móviles y los ordenadores de la población. Un formato en auge sobre el que se va a reflexionar a partir este martes en Estación Podcast, un evento que se celebra en Madrid y que busca aportar ideas sobre el futuro de lo que algunos ya consideran un nuevo medio de comunicación.



Un I festival iberoamericano del podcast que llega de la mano del CEO de Subterfuge Radio, Carlos Galán, y de Andrés Rodríguez, presidente de Spain Media y editor de Forbes. Con él hablamos a escasas horas de que el Círculo de Bellas Artes acoja a los principales podcasters de España y Latinoamérica con todas las entradas vendidas.

  • ¿Cómo definiría Estación Podcast?
  • Es la ambición de convertir Madrid en la capital mundial del podcast en castellano. Los espectadores podrán ver en directo o en streaming los mejores podcast en castellano del mundo. Y lo vamos a hacer a través de todo tipo de formatos y todo tipo de lenguajes.
  • ¿Por qué un foro como este en un momento como el que vivimos?
  • Hay tres motivos. El primero, cimentar el formato. Está muy vivo desde el punto de vista creativo, pero no desde el punto de vista de negocio. Es un sector que aún no se ha consolidado en España. Hay distintos modelos: de pago, como el de Podimo (que es patrocinador del festival) y hay modelos gratuitos publicitarios como el de iVoox.
    También hay algún modelo editorial de empresas como por ejemplo Podium (Prisa). Es verdad que hacen grandes programas, pero lo hacen para que no quede ninguna duda de que la radio y todas sus derivadas son ellos. En definitiva, queremos lograr que los anunciantes entiendan que se están perdiendo un medio de comunicación.
    El segundo es unir bajo el paraguas del castellano los mejores contenidos, darlos a conocer y que se conozcan entre ellos. Estamos hablando de un formato que no tiene ninguna barrera, porque cada uno lo realiza desde donde quiere: su casa, un estudio profesional… Y lo lanza al mundo. Así que el castellano tiene que convivir con todos los podcast castellanohablantes del mundo.
    Por último, porque Madrid es en este momento la capital de Europa y la ciudad a la que todo el mundo mira. Por tanto, creo que tenemos el autoritas desde España para promover esto hacia todos los castellano hablantes.
    Tenemos la ambición de hacer el festival, además de en Madrid, en Latinoamérica. De este modo estableceríamos un puente para los podcasters españoles allí. Pero eso será el año que viene.
  • Es cierto que desde el punto de vista creativo el ‘podcast’ vive un momento dulce. Sin embargo, su formato madre (que sería la radio) parece vivir el fenómeno contrario.
  • Son dos medios de comunicación diferentes. Parecen el mismo, pero son distintos. Es como confundir la televisión en directo con una plataforma de películas de pago. El podcast no es el hijo pequeño de la radio, ni el hijo listo. Son dos lenguajes diferentes.
  • ¿Por qué se vive en este momento un boom? Porque se parece a lo que fue el punk en los 70. Es decir, por el háztelo tú mismo. La tecnología ha roto la barrera de la empresa. Ahora para emitir un contenido de voz no se necesita nada más que tener un ordenador, internet y apenas cuatro duros de logística. Esto significa que, como en el punk, cualquiera podía coger una guitarra, enchufar el amplificador y hacer ruido.
  • Ahora tenemos muchos podcaster que no son profesionales de la voz o el audio pero que tienen una capacidad de comunicar alucinante. Lo hemos visto en YouTube y nos parece normal. Ahora llega el turno del audio.
  • ¿Y qué es lo que ocurre? Pues que con este boom creativo hay podcast buenos, malos y fantásticos. Y además pasa una cosa curiosísima. No está habiendo trasvase del medio podcast a la radio tradicional. Al contrario, hay un cambio del medio radio al podcasting para hacer otros formatos creativos que, a lo mejor, los jefes de programación no les permitirían. Ahí tienes el caso del propio Andreu Buenafuente.
  • De todo esto es lo que queremos hablar. Queremos discutir, provocar, hablar y enfrentar problemas para mover y promover la industria.
  • Hablaba antes del modelo de negocio. ¿Por qué cree que el formato no es bien visto por las marcas de modo que se pueda generar un ecosistema de negocio?
  • Muy sencillo. Los anunciantes siguen considerando que cuando compran un anuncio, un patrocinio o un branded content, tiene que ir íntimamente ligado a número de audiencia o de ROI (retorno respecto a la inversión). Aquí, en cambio, esto no se produce de manera directa porque muchos de los podcast tienen una clara influencia, pero no mucha audiencia. Es paradójico. Los anunciantes saben que las audiencias se han multiplicado por millones. No hay una gran audiencia a la que impactar en un único medio. Hay multitud de nichos y subnichos a los que llegar. Y no hay que llegar a todos, sólo a los adecuados.
  • ¿Qué ocurre también?. Que los anunciantes compran cuñas en la radio a través de las centrales de medios. A ellas les interesa más comprar radio generalista, donde tienen comisiones, porcentajes y volumen. Es, por tanto, más fácilmente medible que comprar a una multitud de podcaster con los que lograr influencia para luego tener que explicar al anunciante que esa audiencia es pequeña o muy grande para un podcast.
  • Ahora bien, hay podcaster como, por ejemplo, Estirando el chicle, que en el mes de septiembre ha vendido 15.000 tickets en el WiZink Center para verlos en directo hacer el programa. Ahí ya no estamos hablando de micro audiencias, pero los anunciantes grandes no se arriesgan todavía en España.
    Por tanto, este festival viene a decirle a los anunciantes os estáis perdiendo un medio y el que da primero a dos veces; pero también viene a decirle a los podcaster españoles ojo, que tú puedes ser la referencia de tu comarca, de tu ciudad, de tu comunidad autónoma o de tu país.
  • ¿Un ‘podcaster’ debe quedarse sólo en España o tiene que tener una vocación de conquistar Latinoamérica?
  • Eso es lo que está por hacer. Yo creo que hay que crear productoras de audio que piensan en un mercado global. Por ejemplo, Podimo (que son daneses) lo tiene claro y va a la conquista de Latinoamérica con el castellano por bandera. Aquí, ahora mismo, hay productoras haciendo contenidos, pero para vender solo son plataformas españolas, sin mayor ambición.
    Además pasa una cosa: nuestro castellano en Latinoamérica no raspa. Nosotros, en cambio, tenemos un prejuicio sonoro hacia los acentos latinoamericanos. Sin embargo, hay algunos formatos que aunque estén en acento chileno, argentino o mexicano dan unas lecciones de periodismo que es para quitarse el sombrero. Gente con muy pocos medios haciendo trabajos brillantes.
  • ¿El ‘podcast’ puede dar la batalla cultural?
  • A mí no me cabe la menor duda. Al podcast lo podríamos llamar de otra manera, porque es el nombre más cacofónico del mundo. Llamémoslo si queremos audio bajo demanda. Nadie pone en duda que cualquier consumo es bajo demanda. De hecho, a la radio ya sólo le queda el directo.
    Además, fíjate, al podcast le queda también otro espacio clave. La educación. Imagina que algunas asignaturas o algunos contenidos de esas asignaturas puedan estudiarse en formato audio, y que el contenido esté validado por una universidad. Tiene un gran recorrido.
  • Andrés, además en Estación Podcast va a lanzar su propio programa: ‘Forbes Power’, ¿qué nos vamos a encontrar?
  • Nace el miércoles para conversar con gente poderosa o con gente que ha tenido poder y lo ha perdido, o con gente que necesita tener el poder para despuntar profesionalmente. En cualquier oficio. Vamos a confrontar géneros, ciudades y países para darnos comprobar que el poder es una cosa muy compleja.
    Arranco entrevistando a Pedro J. Ramírez (presidente ejecutivo y director de EL ESPAÑOL), que es una persona muy poderosa ahora y que lleva siéndolo desde hace muchísimo tiempo. Quiero preguntarle por su poder, pero también por su testimonio; de cómo ha visto el poder de tanta gente a lo largo de estos años.

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