Radio Juventud de Granada, la radio que dio voz a Almanjáyar

Radio Juventud de Granada

26.7.2026.- Javier Morales escribe en ideal.es que hace cuarenta años, Radio Juventud convirtió una pequeña emisora en un laboratorio de educación y autoestima que cambió la vida de decenas jóvenes de uno de los barrios más estigmatizados de Granada.
Diego Armando Maradona llegó a Granada en un vuelo directo desde Nápoles para vestir la camiseta del Granada. En el amistoso frente al Malmö compartiría equipo con sus hermanos Hugo y Lalo, los tres Maradona jugando juntos por primera vez.
La expectación era increíble. La rueda de prensa celebrada en el hotel Alhambra Palace reunió a periodistas de medio mundo que se agolpaban en torno al futbolista más famoso del planeta. Entre aquellos micrófonos se coló el de una pequeña emisora de Almanjáyar que apenas llevaba un año en antena. Era Radio Juventud, conocida en Granada por sus cuñas en las que personajes populares invitaban a los jóvenes a decir no a las drogas. Ante la modesta grabadora de uno de aquellos chicos del barrio, el astro argentino dejó grabado un mensaje que el tiempo convertiría en un pequeño tesoro: «Me llamo Diego Armando Maradona y digo un no grandísimo a la droga… Seguramente».

«Existía una distancia clara entre el barrio y el resto de Granada». Manuel Martín, hoy Defensor de la Ciudadanía, era en los años ochenta director del Centro de Servicios Sociales de Almanjáyar. «No era una distancia física, era sobre todo una distancia social y simbólica». El Polígono era visto desde la ciudad a través de estereotipos, identificado más por sus problemas que por el potencial de quienes vivían allí. El desempleo juvenil alcanzaba cotas elevadas y el riesgo de exclusión era enorme. «Lo más preocupante no era solo la falta de recursos, sino que muchos jóvenes acabaran creyendo que no tenían futuro».

En ese contexto, marcado por el analfabetismo y la desigualdad, la Junta de Andalucía impulsó el programa de Educación Compensatoria. Su objetivo era acercar la educación y la cultura a los alumnos más vulnerables, implicando a los docentes en un proyecto que exigía compromiso, vocación de servicio y una presencia activa en la vida del barrio.

Una radio para educar
Paco Álvarez de la Chica llegó a Almanjáyar con apenas 24 años. Era un maestro inquieto, idealista y convencido de que la educación podía cambiar vidas. «Lo que más necesitaba el barrio, aparte de las cosas materiales, era la autoestima», recuerda. Solo uno de cada diez jóvenes continuaba sus estudios de bachillerato y vivían en un entorno donde la heroína condicionaba su futuro. La maestra Quina Cabello reunió a varios profesores para imaginar proyectos que ofrecieran a aquellos chicos una alternativa a la calle. Y Álvarez de la Chica propuso montar una radio.

Radio Juventud comenzó a emitir en 1986, una hora y media al día, de lunes a viernes, desde una pequeña habitación del colegio María Zambrano. La emisora fue, desde el principio, una obra colectiva. Compraron ladrillos para levantar un tabique, fabricaron los muebles con tableros de aglomerado y acondicionaron el estudio con los materiales que tenían a mano.

Entre aquellos jóvenes estaba José Miguel Álvarez, hoy técnico de radio en Canal Sur. Su padre regentaba una conocida ferretería del barrio y él, junto a su hermano, se hizo mayor entre los cartones de huevos que cubrían las paredes del improvisado estudio. «Hacer radio con esos medios me parecía algo tan artístico que acabé enamorándome de ella», recuerda. El proyecto enseguida desbordó las paredes del colegio: «Cuando faltaba papel para la radio eran los mismos vecinos los que traían folios.Y esto resume cómo era el barrio de entonces», añade Manuel Martín

Radio Juventud se convirtió en un altavoz del barrio. Los médicos del centro de salud tenían su programa, al igual que las asociaciones de lucha contra la droga, la Oficina Municipal de Información al Consumidor o cualquier colectivo dispuesto a mejorar la vida de los vecinos. «Había un alto riesgo de resignación. La radio abrió expectativas y dio la voz a los jóvenes», resume Martín.

Una radio para el amanecer de la democracia
Las instituciones no tardaron en implicarse. Los jóvenes de la emisora se reunieron en varias ocasiones con el alcalde, Antonio Jara, y con el gobernador civil, Pedro Temboury, que también visitaron el estudio. Allí, sin intermediarios, los chicos exponían sus problemas y reclamaban soluciones. «Aquello tenía la envolvente global del amanecer de la democracia», recuerda Paco Álvarez de la Chica. «Hoy resulta casi extravagante imaginar esa relación tan directa entre representantes y representados».

La programación reflejaba la vida de Almanjáyar. Había debates, espacios de cine, una lista de éxitos, un carrusel deportivo en el que los propios jóvenes retransmitían con walkie-talkies las ligas escolares, e incluso un informativo elaborado por el panadero del barrio. Los alumnos de los coles del barrio preparaban en clase los programas que emitían cada tarde y asumían la responsabilidad de llenar de contenido la antena. «Allí no cobraba nadie. Todo el mundo hacía las cosas por gusto, por amistad, porque le ilusionaban», recuerda José Miguel Álvarez. «Y una de las grandes virtudes de Paco fue saber implicarnos a todos». Nada obligaba a aquellos chavales a volver al día siguiente. «Volver era un acto completamente voluntario. Solo existía la palabra dada», explica el que sería consejero de Educación, «y eso también formaba parte del proceso educativo».

«La mejor política social no es la que asiste, sino la que empodera», reflexiona hoy Manuel Martín, Defensor de la Ciudadanía de Granada. Quizá en esa idea resida la clave del éxito de Radio Juventud. La emisora enseñó al barrio que su voz tenía valor y que era una herramienta para transformar la realidad. Cuatro décadas después, Almanjáyar sigue alzando su voz para denunciar las desigualdades que aún lo separan del resto de Granada.

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