La radio en los dos bandos de la Guerra Civil, la pluralidad republicana frente al adoctrinamiento de los sublevados

2.7.2026.- Sandra Penelas publica en farodevigo.es: Un trabajo de la Universidad de Vigo analiza las distintas estrategias de ambos contendientes a partir de 14 documentos sonoros emitidos entre julio de 1936 y abril de 1939.
De la fórmula ‘Os habla vuestro hermano’ elegida por Companys para dirigirse desde Cataluña a los madrileños sitiados y el llamamiento ‘Pueblo de España en pie’ de Ibárruri a las arengas de Franco refiriéndose ‘a los hijos de España’ como ‘los hombres más grandes de Europa’ o la petición a los niños para que rezasen por el Caudillo. Mientras los republicanos apelaban a través de las ondas «a la fraternidad, el sacrificio compartido y la defensa de la legalidad», los sublevados transmitían una subordinación jerárgica y la utopía de «un imperio legendario y tradicional».

Un trabajo de la UVigo ratifica que la radio fue «un actor relevante» desde el inicio de la Guerra Civil como «medio de propaganda, movilización y control informativo», aunque con distintas estrategias en cada bando, a partir del análisis cualitativo de 14 documentos sonoros emitidos entre julio de 1936 y abril de 1939. Su autora, Concepción Gómez, profesora e investigadora de la Facultad de Comunicación de Pontevedra, sostiene que, a pesar de coincidir en ciertos objetivos, las piezas republicanas evidencian «una mayor pluralidad» frente a la tendencia «más centralizada, ritualizada y orientada al adoctrinamiento» de las del bando sublevado.

Los archivos sonoros seleccionados a partir de criterios de relevancia histórica, diversidad de emisores y géneros o calidad pertenecen a los fondos de Radio Nacional de España y la Cadena Ser. Y la investigadora aclara que su objetivo no es reconstruir a partir de ellos y de forma exhaustiva el sistema radiofónico ni medir cuantitativamente su programación, sino analizar cómo una muestra cualitativa permite «observar usos propagandísticos, movilizadores, testimoniales y rituales».

Las incautaciones fueron «rápidas y sistemáticas» en ambos bandos desde el principio de la guerra, lo que evidencia el papel central de la radio en la contienda. La inicial superioridad cuantitativa de los republicanos, con emisoras importantes en grandes núcleos urbanos, «no se tradujo en una voz homogénea», sino en una radio «rica en registros», con pluralidad de actores, aunque también «atravesada por tensiones internas y dificultades de coordinación». Sin embargo, el bloque sublevado, que partía de una red más limitada, «avanzó hacia una organización más disciplinada».

Los resultados evidencian que la radio republicana proyecta una mayor pluralidad de voces y géneros: arengas y discursos políticos como los de Lluís Companys, Dolores Ibárruri o Manuel Azaña, así como los testimonios de niños refugiados en la Unión Soviética y de un miliciano. Y transmiten una combinación de fraternidad, legitimidad democrática, pedagogía internacionalista o antifascismo.

Las emisiones de los sublevados, por su parte, buscan «legitimizar el alzamiento como empresa de salvación nacional, exaltar el liderazgo militar y construir un relato de orden frente al supuesto caos republicano». Las piezas analizadas combinan el discurso político, el parte oficial, una serie infantil, un comentario heroico y piezas de entretenimiento doctrinal. Y la autora señala el «valor estratégico sobresaliente» de las figuras de Franco y Queipo de Llano, así como de héroes militares secundarios convertidos en modelos de conducta, especialmente, para el público infantil y juvenil.

En el corpus republicano predomina un léxico bélico vinculado a la resistencia, la movilización y la defensa de la legalidad, la adjetivación es «enfática, valorativa y solidaria, ligada al heroísmo cívico y a la resistencia» y las interpelaciones son directas y cercanas como las de Companys a los «camaradas» madrileños.

El léxico del bando sublevado, por su parte, se concentra en la patria, la jerarquía y la épica, utilizan adjetivos enfocados a «la glorificación, el mesianismo y la descalificación del adversario» y la apelación se construye más desde la subordinación jerárquica o la invocación a una comunidad nacional abstracta.

Las emisiones de los sublevados recurren con mayor frecuencia a la música «como refuerzo ceremonial, épico o identitario», mientras que los republicanos «privilegian la desnudez verbal de la intervención política». Y, en este sentido, los efectos sonoros de los primeros como aplausos y vítores no buscan el realismo ambiental, sino la «amplificación de la autoridad, la teatralidad y el culto político».

Las piezas republicanas tienden a la argumentación y la exhortación, mientras que las de los sublevados alternan registros rígido-institucionales, narrativo-pedagógicos y ceremoniales.

La propaganda domina en ambos bloques, aunque en el bando republicano, se combina con cohesión moral, testimonio e información política. Y la autora también se refiere a otras «funciones sociales decisivas» que cumplió la radio durante la contienda como orientación práctica, acompañamiento emocional y cohesión cotidiana «en un país marcado por bombardeos, escasez y desplazamientos».

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