Fallece a los 85 años, Manuel Ortiz Trixac, especialista en baloncesto de Antena Huelva

Una larga enfermedad se ha llevado a los 85 años de edad al más veterano de los informadores deportivos de Huelva. Ferviente defensor a capa y espada del baloncesto onubense, donde será siempre una institución, también fue militante de muchos más deportes. Se va siendo muy querido, sin enemigos, valiente hasta el último suspiro y fiel a sus ideas. Sus restos mortales se encuentran en la sala 4 de tanatorio viejo. Este martes (5/6) a las 10.00 horas se celebrará una misa por él y a las 11.00 será incinerado.

Morir es ley de vida, pero es una ley que debería quedar abolida, al menos excepcionalmente para algunos hombres y mujeres lo suficientemente buenos y queridos como para tener esa prebenda. A Manuel Ortiz Trixac, más conocido como ‘Boby’ le queda al menos el privilegio de ser muy querido y seguro que el de ser siempre recordado, algo que de algún modo suena a inmortalidad. Pero más importante es que supo en vida todo esto. También pervivirá el honor de haber sido siempre fiel a sus ideas, por encima de orgullos, egos y guerras, una persona auténtica que vivió una vida plena en todo aquello que le apasionó.

Y especialmente y por encima de todo el baloncesto, del que fue el más ferviente defensor hasta el final. Una larga y dura enfermedad como el cáncer se lo ha llevado esta noche (4/6) a los 85 años de edad, un mal ante el que mostró una enorme valentía y una admirable entereza.

Manuel Ortiz siempre estuvo vinculado al deporte, ya sea como practicante, dirigente o desde los medios de comunicación. Por familia estuvo profesionalmente vinculado al comercio pero en la madurez, cuando muchos piensan en la jubilación, se entregó con energía a informar con estusiasmo, especialmente en materia deportiva, en la que ostentaba el título de ser el informador más veterano, lo que le valió un bonito homenaje por parte del Recreativo. Su profesionalidad está fuera de toda duda. Fue jugador del Gil Martín, presidente de la Federación Onubense de Baloncesto, y también de sus otros dos grandes deportes, el ajedrez y la vela, disciplina ésta en la que trabajó también desde el Real Club Marítimo de Huelva, consiguiendo congregar la atención de los medios para la Semana Náutica Colombina.

Pasó  por medios como Atlántico TV, Odiel y CNH, El Periódico de Huelva y también escribió alguna vez expresando su opinión en huelva24.com. Las últimas temporadas ha sido el alma de ‘Basketmanía’, el programa de Antena Huelva Radio donde el baloncesto era semanalmente protagonista y se le daba voz a las personas que le daban la vida. Pero no sólo venía el baloncesto a su casa, sino que no le fallaban los invitados porque él era un fijo en los partidos, ya sea narrando para radio o tv, o a título personal con una silla especial exclusivamente para él a pie de cancha, donde captaba jugadas y escudriñaba las claves que inclinaban el marcador hacia un lado u otro.

Después en las ruedas de prensa ejercía de Boby también. Era inimitable. Cámara en mano se le pudo ver también en todo tipo de eventos deportivos, sin importar el día o la hora. Boby, que siempre fue un caballero, ante el micrófono huía de caretas y papeles y no se callaba nunca un pensamiento y si se tenía que enfadar se enfadaba, pero articulaba su opinión con respeto, sin creerse más que nadie, pero tampoco menos.

La pasión por el baloncesto siempre estuvo presente y se encendía ante lo que entendía como injusticias o cosas mal hechas, porque el deporte de la canasta y su gente le dolía de verdad. Ya fuera la falta de apoyos a equipos de Huelva como el extinto Ciudad de Huelva, el Enrique Benítez o el CB San Juan o la consumación de la caída del CB Conquero de la elite. Lo suyo era un amor incondicional por su deporte al frente del único programa que tenía al baloncesto como el deporte rey y que coronaba a personajes habituales como Javier Rodríguez Walls, Juan Ramón López, David Carrasco o tantos otros a los que alababa y criticaba sin problemas, sin olvidar a una larga lista de jugadores a los que cariñosamente leía la cartilla y daba consejos, ya fuera en antena o antes o después del programa delante de un café, una rutina que no perdonaba.

Así era ‘su locutor favorito’, como decía de él mismo en cada inicio del programa, al que tuvo una fidelidad más allá de sus fuerzas. Sus compañeros, contertulios y seguidores notarían o no que podría estar cansado, con mala cara, muy dolorido, llegar caminando con un bastón… pero él quería estar y presentar su programa y bien que lo hizo. Mostró una valentía admirable ante una enfermedad que no ocultó, que derrotó y que volvió a por él, una batalla que hizo pública en las redes sociales sin quejas, siendo firme. Ahora que acaba su partido más duro y largo, a partir de ahora estará presente en todas las ondas, en todas las canchas, en todas las personas a las que transmitió con su pasión y amistad. Boby es BA-LON-CES-TO y por esto muchas cosas, siempre será una institución digna de recordar.

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