El taller de radio de Asprona del Colegio El Pino de Valladolid cumple 25 años (108.0)



Taller de Radio de Asprona

Hay una luz roja que se enciende en el estudio de radio que la Fundación Personas tiene en la planta baja de su centro de la calle Tórtola (Valladolid).
«Estamos en el aire», anuncia Siria Garrote (18 años), la luz roja encendida, mientras desliza los dedos por la mesa de mezclas, aprieta botones, sube y baja regletas para abrir los micrófonos de sus compañeros. Y entonces, Siria hace una seña que los locutores captan al momento. Es su turno. Pueden hablar. Acercan la boca al micrófono. Saludan. Sus voces se escuchan a través de las ondas. Toman vuelo por Pajarillos en el 108.0 FM., dicen. Y comienza la emisión. Lo cuenta Víctor Vela desde El Norte de Castilla.

El taller radiofónico de Asprona, en el que, cumple en este 2017 sus como una de las actividades complementarias al currículo educativo del colegio El Pino de Obregón, en su sede de Tórtola. Dicen los profesores que la radio «proporciona infinitas posibilidades, tanto desde el punto de vista educativo como desde el humano y social». Porque ayuda a articular discursos, a ordenar pensamientos, contribuye a expresarse con propiedad, a vencer la timidez, subraya la importancia de escuchar a los demás, de trabajar en equipo… y sirve para que hagan por ellos mismos lo que suelen escuchar desde sus casas.

Habla Laura de Luis. Dice que le encanta meterse en su habitación y poner la radio en el ordenador. Cuenta que suele sintonizar bien alto Los 40 y Cadena Dial para escuchar sus canciones preferidas. Que también le gusta oír las noticias, los deportes, sobre todo cuando juega su equipo, el Real Madrid. Explica Rubén de la Rosa que él suele escuchar la radio en el coche, cuando la pone su padre, y que luego aquí, en el taller, intenta repetir algunas de las cosas que ha escuchado a los profesionales.

Desvela Álvaro Serrano que él está muy atento a la entonación que utilizan los locutores, porque no se habla igual en la vida cotidiana que en la radio. «Aquí tenemos que hablar un poco más alto, sin gritar, acercándonos al micro y con claridad», recuerda Álvaro.

Vuelve a encenderse al luz roja. Estamos en el aire. Sigue la emisión.

Pasión por el dial

Esta aventura de las ondas comenzó hace 25 cuando Luis Domínguez, antiguo radioaficionado, acercó su pasión por el dial hasta este centro de Asprona. «Al principio teníamos unos equipos de peor calidad. Poco a poco, gracias a la cesión de Javier Cuevas (hoy en la Cadena SER), conseguimos una mejor infraestructura», asegura Domínguez, quien junto a José Manuel Escudero, Nieves Lázaro y la directora del centro, Herminia Albors, se encarga de acompañar a los chavales no solo en este taller de radio, sino también en las otras actividades complementarias que se ofrecen en el centro, como fotografía, repostería, karaoke o potingues (en el que se elaboran cremas, mascarillas y se reciclan todo tipo de materiales). Durante casi dos horas, los locutores de Fundación Personas oa que participen los compañeros del colegio y entrevistan a aquellos que tengan algo interesante que contar.

Por ejemplo, a Julia Campo. Ella, que ya hizo radio en el instituto Zorrilla (donde estudió hasta el curso pasado), cuenta por las ondas su impresionante currículo deportivo. Ha sido campeona de España de natación (en 50 y 100 metros espalda)y compite en el agua con la misma soltura con la que se expresa frente al micrófono.
Por eso, acostumbra a buscar en los periódicos y por Internet noticias deportivas para luego contarlas a través de la radio. «Este es un paso muy importante, porque les anima a revisar la prensa, buscar noticias, resumirlas y luego explicarlas», aseguran sus profesores.

También Diego Martín utiliza los micrófonos para mostrar algunas de sus aficiones. Como el fútbol, como Camarón de la Isla y, sobre todo, Pingüinos. «No tengo moto, pero soy muy aficionado y me alegro de que Valladolid tenga de nuevo Pingüinos», asegura Diego cuando Siria, desde la mesa de mezclas, le informa de que su micrófono está encendido. Luz roja. Ellos son una muestra de los jóvenes de Asprona que, a lo largo de 25 años, han demostrado que tampoco hay barreras en la ondas.

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