4.6.2026.- La psicóloga Almudena Medina estrena sección fija en ‘El Tardeo’ de Radio Insular con una afirmación que ha sorprendido a miles de usuarios en redes sociales: el miedo al avión no es miedo al avión, sino miedo a perder el control.
El programa ‘El Tardeo’, presentado por Pilar López en Radio Insular de lunes a viernes entre las 4 y las 7 de la tarde, ha estrenado una nueva sección semanal dedicada a la salud mental. Se llama ‘Mente y Almu’, un juego de palabras que hace referencia a su protagonista, la psicóloga Almudena Medina, quien se incorpora así a la plantilla de profesionales de referencia del espacio radiofónico.
La sección nace con una vocación divulgativa y accesible. Según explicó la presentadora durante la emisión, el objetivo es ayudar a los oyentes a identificar síntomas cotidianos que pueden pasar desapercibidos, ofrecer herramientas prácticas para abordarlos y contar con el respaldo de una especialista cuando la situación lo requiera. El primer tema elegido para inaugurar el espacio no pudo ser más oportuno: el miedo a volar, una fobia que afecta a millones de personas y que se agudiza especialmente en época de vacaciones y puentes.
El miedo al avión, en realidad, no es miedo al avión
La psicóloga Almudena Medina llegó al programa con una tesis que ya había generado un notable impacto en redes sociales: lo que popularmente se conoce como aerofobia no tiene su origen en el aparato en sí, sino en una sensación profunda de pérdida de control. «No es miedo al avión en sí», afirmó con rotundidad durante la entrevista.
Medina explicó que muchas personas creen que su terror se centra en el fallo del motor, las turbulencias o la posibilidad de un accidente, pero que en realidad lo que desencadena la respuesta de ansiedad es encontrarse en un espacio cerrado del que no se puede salir a voluntad. «Lo que te aterra no es el cielo, es tu propia mente que está anticipando un peligro que realmente no está existiendo», señaló la especialista. La comparación con el transporte público resultó especialmente ilustrativa: a diferencia de un autobús o una guagua, del avión no es posible bajarse cuando uno lo decide, y esa pérdida de autonomía es la que activa la alarma interna.
La ansiedad anticipatoria: el problema empieza en el sofá de casa
Uno de los aspectos más llamativos de la intervención de Almudena Medina fue su explicación sobre la ansiedad anticipatoria, un mecanismo por el cual el cerebro viaja mentalmente al futuro, construye un escenario catastrófico y provoca en el cuerpo una respuesta física idéntica a la que se produciría si el peligro fuera real. Sudores fríos, taquicardias, dificultad para respirar o noches sin dormir pueden aparecer días antes de subir al avión, incluso mientras la persona está sentada cómodamente en su domicilio.
«El ser humano… es capaz de anticipar un peligro y mientras lo anticipa, sentirse como si lo estuviera viviendo, con los síntomas fisiológicos, con la ansiedad exactamente en la misma intensidad», explicó la psicóloga. Esta particularidad, lejos de ser una debilidad, es una característica propia de la mente humana que, en determinadas circunstancias, se vuelve en contra del propio individuo.
Soluciones prácticas: toma de conciencia y psicoeducación aeronáutica
Ante la pregunta de qué pueden hacer los oyentes que tienen un vuelo próximo, Medina ofreció una respuesta clara y estructurada. El primer paso, y el más importante, es la toma de conciencia: reconocer que lo que se está experimentando es ansiedad anticipatoria, no una premonición ni una señal de peligro real. «Te concentras en que es ansiedad, simplemente mi cuerpo está anticipando algo que no tiene por qué ser real, no es una intuición, una premonición, es mi cerebro revelándose ante un peligro que no es real», indicó la especialista.
Como complemento, Medina recomendó recibir una buena psicoeducación aeronáutica, es decir, informarse sobre el funcionamiento real de los aviones de la mano de profesionales del sector. Conocer, por ejemplo, que un avión puede volar con un solo motor o que las turbulencias están contempladas y gestionadas por los pilotos, ayuda a desmontar los mitos que alimentan el miedo. También mencionó la técnica de la corregulación para quienes viajan acompañados: apoyarse en la calma de otra persona, permitir el contacto físico y la conversación puede acompasar los ritmos cardíacos y reducir la activación de forma significativa.
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