Silvia Verde, periodista deportiva de RNE, hace historia en la radio: «Hay un montón de mujeres valientes que están entrando con pie firme en esto»

Silvia Verde

26.7.2026.- Elconfidencial.com publica que Silvia Verde se convirtió el pasado domingo en ser la primera mujer en liderar la retransmisión de la final de un Mundial en Radio Nacional, aunque le quita mucha importancia a este hito y no enfoca su trabajo en su género.

Cuando contactamos con ella, le quita muchísima importancia al hecho de haber sido la primera mujer en haber narrado la final de un Mundial en la radio, concretamente en Radio Nacional. Es Silvia Verde, periodista deportiva que ha hecho historia, aunque ella no lo vea así. Para ella, solo ha hecho su trabajo, algo que le apasiona desde pequeña, cuando un transistor de su madre era la banda sonora de casa y los periódicos que leía su padre no faltaban sobre la mesa.

Silvia es una persona muy tímida. Nos confiesa, de hecho, que ni va a leer esta entrevista porque siente cierta vergüenza -aunque esperamos que cambie de opinión-. Hablamos con ella desde su refugio, en Sevilla, donde descansa después de 45 días intensísimos en el Mundial, viajando por diferentes puntos de Estados Unidos y México para seguir a la Selección Española hasta la final, ese momento cumbre para todo futbolista, pero también para cualquier periodista deportiva como ella.

Pregunta: ¿En qué pensabas más antes del partido? ¿En si podía ganar la selección española o en hacerlo bien tú?
Respuesta: En hacerlo bien sí pensaba, siéndote muy sincera, en el avión de ida a Nueva York. Iba pensando: «Jo, qué responsabilidad, quiero hacerlo bien, quiero que suene bonito, quiero que los programas que hemos hecho desde Nueva York salgan bien, quiero que estén tranquilos con la responsabilidad que me han dado».
Pero el día del partido no fui nada consciente de nada de eso. Mi gran preocupación era llegar al estadio en hora, porque eran 82.500 personas las que tenían que entrar en el estadio y sabíamos organización un poco extraña que había. Ya te digo que lo último que estaba pensando era en si iba a salir o no iba a salir bien, en absoluto. Estaba metida en eso, lo que he hecho toda la vida que es estar en los estadios a tiempo, en el sitio adecuado, en el momento adecuado y no perderme nada. Esa era mi obsesión. Estaba tan obsesionada que no caí en hacerme ni una foto.

P: ¿Hay algún miedo o error tonto que pueda pasar y que en ese momento te inquietara especialmente?
R: Es que te puede pasar son muchas cosas. Pero sí que te voy a decir un miedo que al final se ha convertido en coña. Tengo unas gafas de cerca y otras de lejos, porque soy de ese mínimo porcentaje al que las progresivas no le van bien. Y siempre tengo el miedo de no ver, porque el campo está muy lejos y mis notas están cerca. Es un lío, porque tengo que estar cambiándome de gafas, con los auriculares… Y al final, ni me cambio, me quedo con unas. Por eso siempre tengo el miedo, en los cambios de los jugadores, de no ver el número y meter la pata.
Y eso se ha convertido ya en guasa. En el show del Mundial, como había uno en la previa y uno en el intermedio, yo de lejos no veía a ninguno de los que estaba cantando. Y mis compañeros me preguntaba: «¿Quién está cantando?». Hasta que no escuchaba la canción, no lo reconocía.
Ese es como un miedo real. De hecho, tengo una anécdota de la final de la Copa de la Reina. Venía yo con mi ordenador, mis cosas, mi micro, mi inalámbrico, mi tal, y cuando llegué al campo me di cuenta de que las gafas me las había dejado en el hotel. Ya ni cerca ni lejos. No se lo dije a mi compañero Miguel Ángel Muelas y me hice todo el partido. Había una pantallita cerca que me salvó la vida. Cuando pasaron los días le dije: «¿Tú sabes que narramos el partido y yo no veía de lejos una mierda?».
Así que es un temor real que tengo a día de hoy, pero miedo como tal… Como la vida me ha sorprendido tanto en los últimos años… A mí la vida me ha cambiado rápido y muchas veces. Entonces ya es como que me lo tomo todo un poco a guasa.

P: Entiendo que cambios a nivel profesional y personal.
R: Claro, a nivel personal también. Pero sobre todo a nivel profesional, porque esta decisión que tomamos de trabajar en esto, al final esas dos cosas van muy unidas. Siempre ha afectado la una a la otra. Al final estoy muy hecha a cosas con las que yo pensaba que no iba a poder o y al final sí que he podido. Entonces, no suelo ser muy temerosa, pero, por concretar sobre el Mundial, sí iba algo inquieta en el avión de ida. Mandé mensajes a mi madre, a mi mejor amiga, a mi pareja… Eran muchas horas para pensar.

P: ¿El periodismo deportivo era a lo que querías dedicarte o la vida te ha ido guiando?
R: Yo sabía que quería hacer información deportiva desde chica. En el patio del colegio jugaba al fútbol con los chavales, jugaba los partidos de fútbol en el recreo, pero jugaba con la condición que me ponían ellos de narrar el partido al mismo tiempo. Entonces jugaba y narraba. Ahora mismo me parece imposible, jajajaja. No sé cómo en aquel momento mis pulmones eran capaces de hacer algo así. Así que he ‘jugado’ a hacer lo de siempre. A mi hija cuando era chiquitita, si hacía cualquier juego en casa, también le gustaba que lo narrara como si estuviera en la radio.

P: ¿Y eso es porque escuchaste algo de pequeña o escuchabas la radio desde pequeña? ¿O de dónde viene?
R: A mí me ha gustado siempre el deporte, lo he practicado siempre. Y he unido pasiones. Yo recuerdo siempre despertarme con la radio puesta porque mi mamá la ponía. La sigue poniendo. Me despertaba con la radio que ya tenía puesta siempre en la cocina. Yo he crecido con radio y con los tropecientos periódicos que mi padre leía. Lo único que he hecho es unir la información que yo escuchaba con el deporte, que a mí me ha encantado siempre practicar, e ir de la mano. Siempre la vida me ha ido colocando, he tenido mucha suerte siempre.
También me acuerdo de la serie ‘Lou Grant’, que era una redacción de periódico que había en Estados Unidos, en Nueva York. Esa serie nos ha marcado a esa generación. A mí esa movida me encantaba y seguía esa serie como un mantra. Así que he juntado el juego con algo que creo que sí que es muy vocacional, que era informar, escuchar radio, narrar partidos… Siempre he querido hacer esto, siempre, no se me ha ocurrido otra profesión, la verdad.

P: ¿Y qué tiene la radio que no tenga, por ejemplo, la televisión o las plataformas?
R: La radio te da siempre la posibilidad, que creo que es muy necesaria en esta vida, de imaginar y de completar el puzle con tus propias sensaciones de lo que estás recibiendo. Si alguien habla, tú de forma inconsciente le asocias no ya un rostro, sino una forma de ser, unas emociones. Alguien te cae bien o mal de una forma muy subjetiva, completamente. Es como que le dejas la libertad al oyente de que aporte su granito de arena a algo que tú le estás dando, y además no tienes posibilidad de modificarlo. Cada oyente tiene que hacerse su propia idea de lo que recibe y de la persona que se lo cuenta.
Yo también he hecho muchísima tele, más que radio. A mí me gusta mucho la radio porque te da, multiplicado por cien mil, ese momento que te da la tele del directo. Para mí la tele es ese momento en el que te sudan las manos. Ese momento de tensión, de adrenalina en apenas 26 segundos, 30 segundos en un directo que te da la tele, la radio te lo da constantemente. Y yo soy muy de adrenalina, necesito picos constantes, eso es lo que me da vida. La radio te da ese subidón de forma natural y por tiempo prolongado.

P: Por cómo va la conversación, me da la impresión de que no has sido muy cuestionada en la profesión por ser mujer.
R: Hay compañeras que a mí me han contado cosas. Y esto para mí sigue siendo una suerte, porque encontrarte con ese tipo de situaciones tiene que ser lo siguiente a jodido. Yo soy poco consciente en ese sentido. Quiero decir que a lo mejor no he sido consciente de circunstancias que he vivido o no las he achacado a algo así. No te niego que puede ser una falta mía de conciencia o que yo lo he vivido de otra forma. O sea, yo no he sido consciente de que era una mujer que estudiaba Periodismo y que quería ejercer periodismo deportivo, ni he sido consciente de que era una mujer que quería trabajar en un medio de comunicación en la sección de deportes. Yo no he dicho: «Hola, soy una chica y sé que tengo dificultades o podría tener dificultades». Solo quería hacer una cosa, he trabajado por hacerla, he luchado cada día y cada hora por conseguirlo de la forma mejor posible y fin.
Luego en mi época no había ni siquiera una pregunta al aire de cuántas chicas o cuántos chicos había. Tú ibas con lo que querías hacer y para adelante. Esta conciencia que estamos teniendo ha sido posterior y es real, pero yo no he sido consciente de ella. O sea, yo he entrado en un medio de comunicación cuando había espacio para que yo entrara, yo he ejercido en periodismo deportivo siempre y he estado muchas veces yo sola como chica, casi siempre. Pero no lo he valorado enfocándolo en el género. No he tenido esa perspectiva. Quizá equivocada, eh, que no lo sé. Porque ahora soy mucho más consciente de ciertas cosas.
No me atrevo a juzgarlo en la generalidad, porque te digo que hay compañeras que me lo han contado. Yo no he extrapolado eso al género. A lo mejor si lo hubiera extrapolado habría ayudado a muchas muchachas. Pero no he sido consciente de que yo ni era tan importante, ni tenía un género femenino. ¿He sido egoísta? Quizá, pero he hecho mi profesión de la mejor manera que creía que tenía que hacerlo. No soy nadie para decirle a los demás lo que han vivido, pero sí que tengo que ser sincera con lo que he vivido yo.

P: ¿Es verdad que la presencia femenina ahora mismo en el periodismo deportivo tiene mucho más peso que hace unos años. Es una tendencia ya asentada o queda camino por recorrer?
R: Las dos cosas pueden ir juntas. Porque yo me acuerdo que cuando yo empezaba en la facultad, mujeres que se dedicaran a deportes o que quisieran hacerlo, poquísimas. Estaban María Escario, Olga Viza… Y en Andalucía sí tenía compañeras cuando empecé a trabajar: Mercedes Torrecillas en Marca, que ahora está en comunicación del Betis, estaba Pilar que estaba en Canal Sur. Pero claro, multiplica eso por la de compañeros que había, la relación podía ser de 35 o 40 a 3. Y ahora mismo, aunque todavía estamos en el recorrido, me da mucha alegría que desde los últimos 12 años, 10 años, hay muchísimas compañeras que están abriéndose camino.
Y cada una a su manera, con muchísima personalidad, que a mí eso es lo que más me está gustando: que hay muchos perfiles de compañeras que hacen veinte mil tipos de información deportiva y con muchísima naturalidad, poniendo en valor cada cual las cosas que consideran ellas que tienen que poner. Y creo que esa sí que es la verdadera apertura al trabajo de la mujer en periodismo deportivo. Porque yo a fin de cuentas lo que he hecho es lo mismo que mis compañeros, pero soy una mujer, ¿sabes? Ahora hay muchísimas mujeres que están haciendo periodismo deportivo y están innovando, están con sus propios perfiles de redes haciendo cosas súper novedosas. Creo que hay un montón de valientes que están entrando con pie firme en esto.
Antes veías grandes comunicadores y te faltaba en prensa deportiva una referente que estuviese en ese estatus, digamos, de presentador. Y ahora hay un montón de compañeras: una que narra, otra que hace guiños, otras que hacen los directos de escándalo en las zonas mixtas, otra que tiene su perfil en YouTube y analiza el fútbol de la Premier… Ahora creo que estamos viviendo ese momento de apertura real. Ya no es tan novedoso, ya es real. Pero queda, claro que queda. Cuando veamos una redacción que esté más o menos compensada, perfecto. Ahora ya lo importante en la vida es tener la oportunidad. Si tienes la oportunidad de elegir y eligen esto, pues lo disfrutarán como yo lo estoy haciendo.

P: ¿Te produce orgullo el haber sido la primera mujer en retransmitir la final de un Mundial o te llega a incomodar un poco que te lo recordemos?
R: Me da orgullo, pero ¿sabes qué es lo que más orgullo me da? Cuando los que tienes alrededor, que te quieren, te mandan el mensaje, te dicen cosas bonitas… Y además es que me emociona mucho, porque ahí es cuando una empieza a ser consciente. Si no, yo soy muy «voy para adelante, voy para adelante». Pero cuando mi hermano me mandaba mensajes, o mi hermana en la final, que son los dos súper futboleros; mi madre, mi hija, mi pareja me mandaba mensajes.
Ahí es cuando te empiezas a dar cuenta de lo importante profesionalmente que es una final de la Copa del Mundo. Ayer me llegaron muchos mensajes de compañeros que hace muchísimo tiempo que no veo y te dicen cosas bonitas y se acuerdan de ti. Jo, ahí es cuando dices tú: «Pues voy a tener que estar orgullosa de esto». Porque hasta ese momento no lo masticas, estás con lo que tienes que hacer.

P: Hay una diferencia bastante clara entre el periodismo que se está haciendo ahora y el que se hacía hace unos años, más en las redacciones, en estadios, de viajes y viajes. ¿Se está perdiendo algo de la esencia del periodismo con las nuevas herramientas?
Silvia: Yo creo que no. No se pierde nada si lo haces bien. Yo creo que las nuevas herramientas lo que nos tienen que servir es para sumar y completar un trabajo. Pero tiene que ser un trabajo profesional. Y entiendo que eso, yo cuando les doy clase a los chavales o las chavalas, cuando se equivocan y me llaman y quieren que les enseñe algo, yo se lo digo: tú tienes que sumar este tipo de herramientas, pero para hacer un buen trabajo, no es un sustitutivo, ¿sabes?
Antes lo hacías con un teléfono que había que meter el dedo y hacer el giro y llamabas a 20 hasta que dabas con el vecino del que estabas buscando, y ahora tienes un teclado y haces una búsqueda o incluso con el teléfono. Yo creo que hay que perderle el miedo a las nuevas herramientas y a las nuevas tecnologías y sumarlas a un trabajo profesional que puedas hacer. El que haga las cosas mal las hará ahora y las hará antes, y el que las hacía muy bien antes también las hará mejor ahora porque tiene más herramientas para que te ayuden.
Los viajes no deberían de desaparecer si hablas del momento de cercanía con el profesional del deporte. Yo creo que hay que viajar, hay que estar en los sitios. Esa es mi máxima, siempre ha sido que hay que estar en los sitios. Tú tienes que intentar en tus posibilidades informar desde el lugar donde suceden las cosas, o en el entorno en el que han sucedido, o cerca de la persona a la que quieres dibujar periodísticamente. Eso es un plus siempre.
Si tienes la posibilidad de que ese plus esté en tu información o en la forma de comunicar, yo no lo descartaría jamás por muchas facilidades que te den. Yo soy de sensaciones. Si pierdo las sensaciones pierdo mucho de lo que puedo ser, por poquito, pero de lo que puedo ser. A mí me gusta la gente y me gusta estar en los sitios. Si hay un estadio yo quiero estar la primera, si sucede algo en algún sitio quiero estar allí o cerca.

P: ¿Y hay algún momento de la final, más allá del gol, alguna imagen que sepas que no se te va a olvidar en la vida?
R: Hay un momento al final del partido que ya empieza la tertulia de los compañeros desde Madrid con Miguel Ángel Méndez y me deja a mí un poco más en un momento de relax, que ya estoy sola. La foto que me llevo es la de las gradas ya casi vacías, la Copa del Mundo esa gigante ahí en el medio. Esa sensación, ahí fui un poco consciente, esa sensación de: «Joder, qué guay, ¿no?».
Pero te llega siempre con la calma, ¿sabes?, porque antes no te da. Incluso eché de menos el codazo en la zona mixta, el sudor de intentar subir el micro. Me tocaba en otro sitio esta final. Ahí arriba me di cuenta de que realmente había retransmitido una final de la Copa del Mundo. Pero me lo quité rápido porque si no me caía encima. Me lo quité rápido y fuera a otra cosa, pero si quieres un momento, ese fue bonito. Ese fue muy bonito.

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