22.5.2026.- Antón Lestón escribe en lavozdegalicia.es que por mucho que el deportivismo se esfuerce al máximo para que el equipo se sienta como en casa este domingo, el Dépor tendrá que afrontar el reto de ascender a domicilio por primera vez desde 1968. Entonces el equipo blanquiazul subió a Primera en el Carlos Tartiere (0-1), aunque fue un empate del Valladolid el que permitió celebrar el título de campeones que completó una hazaña que se celebró en diferido por la prohibición del Oviedo a que se radiase el partido para A Coruña.
La jornada de aquel 21 de abril de hace 58 años fue muy diferente a la que se espera pasado mañana, aunque el viaje también se hiciese por carretera. A Asturias, el autobús solo trasladó a catorce jugadores —los once titulares y los tres suplentes que podrían sustituirlos en caso de una lesión—; al vicepresidente, José Pereira; al entrenador, Pedro Eguiluz; al masajista, Cucarella, y al jefe de material, Antonio. Una expedición de la que no volverían a saber los seguidores coruñeses hasta su regreso, pues el Real Oviedo denegó todos los permisos necesarios para que los medios gallegos pudiesen retransmitir el histórico partido en directo para A Coruña.
Fue La Voz, al día siguiente, la que informó de la gran noticia: «El Deportivo consolidó en Oviedo su ascenso a Primera», tituló su crónica Del Valle. Aquel equipo ascensor que cambió nueve veces de categoría entre 1961 y 1970 lo había vuelto a hacer. Y eso que aquella temporada había sido especialmente difícil, pues la reestructuración del fútbol español enviaría a la mitad de los equipos de la liga (8) a la recién creada Tercera División. El Dépor, con figuras Giráldez, Loureda, Manolete, Chapela y Beci, partía con el objetivo de volver a la élite, pero varias dinámicas irregulares lo complicaron hasta el tramo final.
Fueron dos factores los que impulsaron un ascenso en el que se puede ver reflejado el actual Dépor: el gran rendimiento como visitante y una racha de nueve partidos sin perder entre febrero y abril. Once lleva ahora el cuadro dirigido por Antonio Hidalgo, que espera encontrar en Pucela al héroe que aquella noche de 1968 fue Rodrigo Martínez Morilla. El delantero, que compartía segundo apellido con el actual entrenador, marcó el único tanto de aquella soleada tarde en el Carlos Tartiere, en la que los visitantes formaron con Giráldez; Aurre, Campanal, Domínguez; Sertucha, Manolete; Loureda, Chapela, José Luis, Morilla y Beci.
Un golazo desde lejos que se coló por la escuadra luego de una buena combinación entre Manolete y Beci. «Un tiro formidable al ángulo superior de la portería de Mesa, al que batió sin remisión», escribió Del Valle. Saltaron de júbilo los cientos de aficionados deportivistas que protagonizaron un desplazamiento masivo a Oviedo, similar al que se espera este domingo hacia el estadio José Zorrilla, aunque en 1968 no se habían establecido condiciones por «alto riesgo».
Resistirían los coruñeses en la segunda parte gracias a la excepcional actuación de Giráldez bajo palos y se certificaría un ascenso tras el que el presidente, Antonio González Fernández, deseó que se estropease el ascensor.
A la espera de saber cuál será el itinerario deportivista en caso de éxito en Pucela, aquella celebración tuvo una primera parada en Vilalba, delante de la Torre dos Andrade, en un homenaje impulsado por el Racing Vilalbés que sirvió también de agradecimiento para el apoyo de la peña A Terra Chá. Las noticias que llegaron por teléfono trasladaron la fiesta a las calles de A Coruña y especialmente a la plaza de Santa Catalina donde estaba la sede del club y se congregaron cientos de aficionados. Tardó en llegar la triunfal expedición, pero la fiesta fue multitudinaria y, cuando al fin arribaron los protagonistas, tuvieron dificultades incluso para salir del autobús. Para todos aquellos seguidores que no habían podido seguir el encuentro, resumió Chapela lo que había sucedido en Oviedo unas horas antes: «Salimos a ganar y se consiguió».
Tan simple como eficaz. La misma fórmula que predijo esta semana ante los micrófonos Mario Soriano para que, 58 años después, el Dépor vuelva a ascender a domicilio.
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