27.2.2026.- José Benlloh escribe en elperiodicomediterraneo.com: Si hablamos de la NVRSXXI (la nueva Vila-real del siglo XXI que estamos construyendo juntos y juntas) debemos hablar también del papel que juega la comunicación local en ese proyecto colectivo. A finales del año pasado visitaba las nuevas instalaciones de la cadena COPE a nivel provincial en nuestra ciudad, ubicadas en el edificio impulsado por el Obispado de la diócesis de Segorbe-Castellón y Cáritas, un proyecto que ha contado con una importante colaboración municipal, tanto en su construcción como en el mantenimiento de la Casa de Acogida El Pati de Sant Pasqual, de la que tan orgullosos nos sentimos. Esta misma semana presentamos una nueva etapa de Radio Vila-real, en el salón de actos de la Caixa Rural de Vila-real. Dos momentos distintos, dos escenarios diferentes, pero una misma conclusión: la radio sigue viva, sigue evolucionando y sigue siendo una pieza clave en la construcción de comunidad.
En 1950 nacía en nuestra ciudad Radio San Pascual. No nació como un simple medio de comunicación. Nació como una herramienta para unir al pueblo en torno a una causa común: la reconstrucción del templo tras un episodio traumático que marcó a varias generaciones. Aquella radio fue mucho más que ondas; fue identidad, fue compromiso compartido, fue cohesión social.
La historia posterior (Radio Juventud, Radio Popular de la Plana, Radio Vila-real) demuestra que nuestras emisoras nunca fueron un simple entretenimiento. Fueron el altavoz de una ciudad que quería explicarse a sí misma, organizarse y proyectarse hacia el futuro.
Supervivencia
Hoy, cuando escuchamos que determinados formatos están acabados, que la radio es cosa del pasado o que todo lo analógico está condenado a desaparecer en la era digital, conviene recordar algo esencial: también se dijo eso de los libros en papel. Y aquí siguen.
La radio ha conseguido sobrevivir a la televisión, a internet y a las redes sociales. Y no lo ha hecho por nostalgia, sino porque responde a una necesidad humana profunda: escuchar y ser escuchados.
Vivimos en un mundo globalizado, hiperconectado y saturado de estímulos. Competimos constantemente por la atención en un ecosistema mediático donde, en demasiadas ocasiones, la exageración, el conflicto o la negatividad se convierten en herramientas para captar audiencia. Frente a ese ruido permanente, lo local adquiere un valor estratégico.
La radio local no compite con lo global; lo complementa. Da contexto a lo cercano. Explica lo que ocurre en nuestra calle, en nuestros barrios, en nuestras asociaciones, en nuestros clubs deportivos. Refuerza aquello que nos une y nos reconoce. Desde la neurociencia sabemos que la voz humana activa áreas del cerebro vinculadas a la emoción y a la memoria. La radio, precisamente por su sencillez (solo voz), genera una conexión íntima y directa. Escuchar es una experiencia profundamente humana. Y sentirse escuchado, aún más.
Si en 1950 la radio sirvió para reconstruir un templo, hoy puede ayudarnos a reforzar algo igual de importante: el sentido de pertenencia. En una sociedad cada vez más fragmentada, necesitamos espacios comunes donde reconocernos como comunidad. Y eso forma parte también de la Nova Vila-real del Segle XXI: no solo infraestructuras, no solo innovación, no solo desarrollo económico, sino cohesión social y relato compartido.
Más que hablar del final de la radio, debemos hablar de su evolución.oy es también pódcast, streaming, contenido bajo demanda. Cambia el formato, no la función. Sigue siendo compañía en el coche, en el trabajo, en casa. Sigue siendo la voz que nos acompaña mientras comienza el día o mientras cae la tarde.
Investigación
Quizá este sea también el momento de mirar atrás con rigor y ambición. De impulsar un trabajo de investigación que recopile la historia de la radio en Vila-real: sus voces, sus archivos, sus protagonistas. De dedicar un espacio público (físico o expositivo) que preserve esa memoria colectiva. Porque una ciudad que aspira a liderar su futuro no puede olvidar cómo ha construido su relato.
La radio nació aquí para unirnos. Y en la Nova Vila-real del Segle XXI puede seguir haciéndolo. Porque, al final, más allá de la tecnología, lo que permanece es la voz. Y cuando esa voz es cercana, reconocible y compartida, deja de ser solo sonido para convertirse en identidad.
Alcalde de Vila-real
89923

Sé el primero en comentar este artículo